A tres días de asumir la Presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella enfrenta la primera prueba de la política de seguridad con la que prometió, durante su candidatura, devolver la autoridad al Estado. El sábado, un atentado con explosivos atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Cúcuta dejó 14 heridos —11 policías y tres civiles— y volvió a poner el foco sobre un país que, tras cuatro años de la política de “Paz Total” de Gustavo Petro, aún lidia con la violencia de los grupos armados. El ataque ocurrió apenas 48 horas después de que el mandatario electo lanzara un ultimátum a las guerrillas y organizaciones criminales: quienes no se sometan a la justicia antes del 7 de agosto, cuando asuma el poder, serán perseguidos por las Fuerzas Militares.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.
El desafío de Abelardo de la Espriella: ¿por qué la estrategia de mano dura podría no bastar en Colombia?
El atentado del ELN en Cúcuta, el ultimátum del presidente electo a las guerrillas y la inédita investidura en Cali marcan el inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella. ¿Podrá la estrategia de mano dura responder a un conflicto que, según expertos, ya cambió de naturaleza?









