Abelardo De La Espriella es el presidente electo de Colombia tras la segunda vuelta presidencial que se llevó a cabo este domingo, 21 de junio, y con ello hay unas responsabilidades en materia de seguridad que debe tener presentes en las diferentes regiones del país. Abelardo De La Espriella rompió los moldes de la política tradicional, derrotó a Petro y Cepeda y giró a Colombia hacia la derecha. ¿Qué viene ahora?En varias zonas de Colombia hay fuerte presencia de bandas criminales que no solo se disputan territorios rurales, sino que están ingresando a las redes del narcotráfico, minería ilegal, extorsión, contrabando, puertos estratégicos, fronteras, entre otras prácticas. Melissa Franco, experta en seguridad y conflicto, quien aseguró que el país enfrenta una amenaza mucho más compleja que la de años anteriores y que es necesario que el presidente electo tome decisiones profundas. “Colombia ya no enfrenta únicamente un conflicto armado tradicional. Hoy enfrenta una amenaza híbrida con características multidominio, donde los grupos ilegales combinan capacidad armada, control territorial, economías criminales, uso de nuevas tecnologías y mecanismos de control social sobre las comunidades”, explicó. Franco señaló que es necesario que el Gobierno nacional y las Fuerzas Militares, junto con las de Policía, puedan leer muy detalladamente los problemas para que haya una estrategia clara. La manada del Tigre: este es el equipo con el que Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia “Hoy observamos corredores que articulan zonas cocaleras, áreas de minería ilegal, pasos fronterizos, puertos estratégicos y redes delincuenciales urbanas dentro de una misma cadena criminal”, explicó. En ese panorama, regiones como el Pacífico, el Catatumbo, la Amazonía, la Orinoquía y el Caribe aparecen como escenarios clave para la seguridad del próximo cuatrienio. En Cauca, Nariño y Norte de Santander, según la experta, se encuentran los mayores riesgos por la convergencia del narcotráfico, las economías ilícitas y las disputas entre actores armados ilegales. A estos territorios se suman Chocó, Antioquia, Putumayo, Caquetá, Arauca, Guaviare, Meta y el sur de Bolívar.“La principal transformación observada en los últimos años es que el riesgo ya no se limita a zonas rurales apartadas. Existe una creciente articulación entre grupos armados ilegales que operan en áreas rurales y estructuras delincuenciales organizadas presentes en ciudades intermedias y grandes centros urbanos”, sostuvo Franco.En el Caribe, los desafíos están asociados al narcotráfico, el contrabando, la extorsión, las bandas criminales y el control de corredores logísticos para el narcotráfico. La presencia de puertos, rutas marítimas y conexiones internacionales convierte a esta zona de Colombia en un punto estratégico para las organizaciones que buscan mover drogas, mercancías ilícitas y lavar activos.Así votó Colombia en la segunda vuelta presidencial: dos departamentos cambiaron de tendencia y hubo sorpresasEn el Pacífico, el reto es aún más complejo. Allí confluyen cultivos ilícitos, minería ilegal, corredores fluviales, salida al mar y una débil presencia estatal. Según Franco, esta combinación ha permitido la consolidación de múltiples actores armados ilegales que disputan rutas hacia mercados internacionales.La Amazonía enfrenta otro tipo de amenaza: delitos ambientales, deforestación, minería ilegal, tráfico de fauna y explotación ilícita de recursos naturales.En la Orinoquía, los riesgos están relacionados con la extensión territorial, la baja densidad poblacional, los corredores utilizados para actividades ilícitas y las zonas de frontera que facilitan la movilidad de estructuras criminales. Además, la región tiene un valor estratégico por su potencial energético, agroindustrial y de infraestructura.Operativos de la Policía de Barranquilla. Foto: Suministrada a SEMANA.Franco fue crítica frente a la política de Paz Total del presidente Gustavo Petro y aseguró que sus resultados estuvieron lejos de lo esperado y que lo que hizo fue aumentar los índices de violencia. “Aunque la estrategia abrió espacios de diálogo y negociación con distintos actores armados, en amplias zonas del país persistieron la expansión de estructuras criminales, el fortalecimiento de economías ilícitas y las afectaciones contra la población civil”, indicó. Franco insistió en que este nuevo gobierno debe ir más allá de una negociación y mostrar el poder del Estado colombiano, pero también tener una inteligencia más robusta, tener mayor capacidad en las operaciones y devolver la presencia a zonas vedadas para la Fuerza Pública. “El gran desafío del próximo gobierno será recuperar gobernabilidad, fortalecer las capacidades del Estado y construir una política de seguridad que combine autoridad, prevención, tecnología y presencia institucional”, afirmó.También indicó que el fenómeno de la extorsión en las principales ciudades ha sido el gran dolor de cabeza para las autoridades y del mismo actual gobierno de Gustavo Petro. “La extorsión funciona en muchas regiones como un impuesto criminal que encarece la actividad económica y desincentiva la generación de empleo”, señaló.Operaciones militares. Foto: Ejército Nacional de Colombia.Del mismo modo, señaló que la “pregunta no es cuánto dinero generan estas economías ilícitas. La pregunta realmente importante es cuánto desarrollo le están quitando a Colombia”.Para Franco es necesario que el electo presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, y su equipo puedan analizar región por región la estrategia para combatir a los ilegales.
Las regiones, el gran desafío de seguridad de Abelardo De La Espriella, presidente electo
SEMANA conversó con una experta en temas de seguridad y conflicto, quien hizo una radiografía de lo que ocurre en los diferentes departamentos.











