3 de agosto, 2026 - 06h30En la vida, una persona siempre tendrá que decidir, salvo condición de salud que no se lo permita, o que se le impida hacerlo. Las decisiones deben ser a conciencia de pro y contra, cuando implican efectos o consecuencias.Son múltiples los escenarios en que para decidir puede haber preocupación o temor, sabiendo que hay riesgos si se va por una decisión, pero que también los existe de cambiar la decisión o por no asumir decisión alguna. Es grave cuando una persona resuelve ser solo sometido, más grave cuando el temor se convierte en miedo.Hay temor, en salud, para no equivocarse en la atención médica, supuesto querer decidir mejor terapia y mejores medicamentos, dentro de lo que está disponible. Más grave en establecimientos públicos con falencias y escasez de insumos y medicamentos, en que los profesionales en minutos deben decidir si atienden a los pacientes, con la precariedad de mayores riesgos de los que deberían ser los normales, o los derivan a un establecimiento realmente operativo, aunque pueda ser sancionado por esta derivación.En cuanto a derivaciones de pacientes por emergencia, hay establecimientos que no quieren ingresarlos, por las dificultades para reembolso de costos, sobre todo en los casos que el reembolso debe ser por el Ministerio de Salud, por protocolos obsoletos, y tarifarios por debajo de costos reales o por no haber incorporado medios más confiables, para diagnósticos.Para tramitar el pago hay la revisión o auditoría de la entidad que deriva, por sus funcionarios o por una empresa contratada para el efecto, luego –sea antes de pagar o pospago– está la auditoría de la Contraloría que puede ordenar devolver con intereses lo cobrado, y habrá el riesgo de coactiva y la posibilidad de juicio contencioso. Conozco casos de prestaciones de más de diez años en litigio.En casos de urgencias o de suma gravedad, la norma ordena que no debe escatimarse en lo que se requiera. O sea, para decidir, está la norma, pero, para el pago, la auditoría tarda semanas, meses o años, y como los auditores no están ante el paciente en riesgo de muerte, si este se recupera, su duda es: ¿realmente existió ese riesgo?; si se muere, la duda de auditoría es: ¿si estaba muriéndose, por qué el gasto?Como los trámites de revisiones y auditoría llevan semanas, meses, y años, pasan de un ejercicio anual a otros las deudas de años anteriores, pero los trámites que no cuentan con asignación presupuestaria, deben ser atendidos conforme con la disponibilidad de recursos, considerando que el presupuesto asignado en cada periodo fiscal es para cumplimiento del PAC (Plan Anual de Contratación) de ese año, y normalmente en este no constan valores para deudas de años anteriores. En resumen, hay que crear las partidas, que es otro proceso administrativo.Los prestadores se ven forzados a demandar. Los jueces, salvo excepciones, pueden tener temor de fallar a favor de los demandantes.Vale preguntarse: ¿por qué no se busca transparencia, para revisar y aprobar las cuentas y luego pagarlas, antes de llegar a litigio? (O)