Devastados por la enfermedad, dos cuerpos fueron envueltos en capas y capas de ropa antes de ser enterrados en un cementerio inca en el norte de Chile. En ese momento, entre finales del siglo XV y principios del XVII, su tribu no sabía cuál era la causa de su muerte. Han tenido que pasar cuatro siglos para resolver el caso.Ambas víctimas, una mujer en la treintena y un joven de unos 20 años, quedaron momificadas de forma natural por el entorno desértico de Arica, a unos pocos kilómetros de la frontera con Perú. De ahí que los investigadores pudieran obtener y estudiar su genoma.Fallecieron por culpa de la viruelaLo que descubrieron es que estas personas habían fallecido por culpa de la viruela, una enfermedad infecciosa grave provocada por el virus Variola. Su principal característica eran unas profundas cicatrices causadas por sarpullidos que se convertían en ampollas llenas de pus.Según explican los científicos en un artículo publicado en la revista Science, el genoma del virus hallado en los huesos de estas dos personas representa la primera evidencia molecular de la dolencia en la América colonial, confirmando los relatos históricos sobre su llegada a través del contacto europeo.Micrografía electrónica del virus 'Variola' WikipediaTrabajos previos habían revelado rastros de Salmonella enterica, parvovirus, hepatitis B o pian. Y, en esta ocasión, los especialistas tampoco pretendían encontrar patógenos en las tumbas. Su objetivo cuando comenzaron a investigar los cuerpos enterrados en Camarones 9 era simplemente secuenciar el ADN para estudiar sus ancestros y relaciones.Para ello utilizaron muestras de huesos tomadas en la década de 1990. Desafortunadamente, la conservación del genoma humano fue “terrible”, afirma Constanza de la Fuente Castro, antropóloga biológica de la Universidad de Chile. Pero la suerte fue que los restos “del genoma de la viruela eran asombrosos”.Lee tambiénEl ADN de la cepa era casi idéntico en los restos de ambas momias, lo que sugiere que murieron durante el mismo brote. Una vez que el equipo confirmó la presencia del virus, “muchas cosas empezaron a tener sentido en el yacimiento”, afirma en un comunicado de la Fuente Castro.Los arqueólogos habían descrito previamente que algunas momias presentaban lesiones cutáneas, que atribuyeron a la exposición al arsénico. Pero la viruela, que actualmente se considera erradicada (el último caso se detectó en 1977), también podía dejar este tipo de lesiones.Los investigadores han encontrado restos de viruela en esqueletos vikingos repartidos por todo el norte de Europa Otras FuentesEsta enfermedad, dicen los expertos, desempeñó un papel fundamental en la catastrófica disminución de la población que sufrieron los pueblos indígenas tras la llegada de los europeos. Tal fue la magnitud del desastre que muchos afirman que la viruela y otras dolencias causaron la muerte de decenas de millones de personas.“Este descubrimiento proporciona la primera confirmación molecular de que la viruela llegó a América durante el período colonial”, afirma el doctor Shigeki Nakagome, de la Facultad de Medicina del Trinity College y coautor del estudio. “Pero más allá de rastrear la llegada de la enfermedad, también arroja luz sobre su evolución”, añade.Un linaje extinto de 'Variola'Lo que descubrieron los investigadores es que el virus experimentó un largo período de cambios genéticos hasta el siglo XVI, pero que su evolución se ralentizó notablemente durante el apogeo de la expansión colonial y las grandes epidemias de viruela de los siglos XVII y XVIII.La variante encontrada pertenecía a un linaje extinto de la Variola que se sitúa evolutivamente entre las cepas europeas que circulaban durante la época vikinga y otras posteriores. Probablemente divergió alrededor del 1296 después de Cristo y se extinguió antes de principios del siglo XX.El doctor Edward Jenner (1749-1823) fue el primero en desarrollar una vacuna contra la viruela GettyAl estimar el tiempo que tardarían en evolucionar las variantes genéticas de esta cepa y combinarlo con las fechas de radiocarbono de los cabellos de una de las momias, los científicos dedujeron que el brote en el norte de Chile ocurrió entre el 1492 y 1631 después de Cristo.“Esto sugiere que la viruela pudo alcanzar un óptimo evolutivo, lo que le permitió propagarse con éxito con poca adaptación adicional, posiblemente favorecido por la falta de inmunidad de las poblaciones indígenas recién expuestas”, consideran los especialistas. Este periodo de estabilidad evolutiva habría terminado en el siglo XIX, cuando la vacunación se generalizó.Periodista
Momias incas de hace 500 años encontradas en Chile demuestran que los colonizadores europeos llevaron la viruela a América
La mujer y el joven estudiados murieron durante un brote que ocurrió entre 1492 y 1631 después de Cristo










