La Unidad de Víctimas del Defensor del Pueblo ha comenzado a analizar 450 expedientes de víctimas de pederastia en el ámbito clerical, desde la puesta en marcha de la Oficina para el Reconocimiento y la Reparación de los Abusos Sexuales en el ámbito de la Iglesia Católica, el pasado 15 de abril. PublicidadDe estos casos, 149 ya se encuentran en la fase final del proceso por el que se reconoce la condición de víctima y se determina la reparación de las mismas, según explica la oficina del Defensor del Pueblo en un comunicado.Como ha pronunciado el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, "con este proceso se trata de recuperar a la persona y de reparar daños. No es un mero trámite burocrático cosificador sino un procedimiento flexible, personalizado, profesional y humano". Bajo estas premisas, la Unidad de Víctimas ha escuchado en entrevistas personalizadas a unas 150 víctimas.Por otro lado, de la totalidad de solicitudes recibidas, cuatro han sido inadmitidas al estimar que "no se corresponde con el objeto de trabajo establecido en el Protocolo" de reparación, según se explica en el comunicado. El proceso -que se inicia en el Ministerio de Presidencia, donde se reciben las solicitudes posteriormente remitidas a la Unidad de Víctimas- establece un mecanismo de reparación para aquellas personas damnificadas que, ya sea por prescripción del delito o porque su agresor ha fallecido, no pueden pedir justicia en los tribunales.PublicidadEsta vía de reparación nació de una iniciativa conjunta, con la firma del Protocolo el pasado 30 de marzo, entre la Iglesia, el Gobierno y el Defensor del Pueblo. Según el Protocolo, la reparación al denunciante podría ser simbólica o restaurativa, lo que conlleva "reconocimiento institucional" y "ofrecimiento de herramientas para el acompañamiento o la petición de disculpas". Y también económica, "por el daño causado y por los gastos registrados en el tratamiento de las posibles secuelas físicas y psicológicas".