El círculo rojo leyó la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) como un seguro para blindar el modelo económico más allá del mandato de Javier Milei. Es una póliza doble: el sector privado advierte que sostener a Santiago Bausili en la presidencia de la autoridad monetaria más allá del mandato libertario puede garantizar que las reglas del juego financiero perduren. Aunque, atrás de la idea de construir un "Velarde argentino" - por el presidente de la entidad de Perú, Julio Velarde - se esconde un espejismo: la promesa de una autonomía institucional, por si sola, no garantiza independencia o la falta de dólares en sectores productivos.

El Gobierno envió al Congreso los lineamientos para modificar la ley del BCRA, enfocándose en establecer el mandato único de preservar el valor del peso y prohibir severamente el financiamiento al Tesoro. Aunque el corazón político de la medida es el "blindaje" al presidente y su directorio, terminando con las designaciones "en comisión" que rigen de forma ininterrumpida desde 2012.

En la cúpula empresarial cae bien la lógica de la no emisión. Un referente clave de un círculo del establishment muy influyente aseguró a PERFIL que separar la política monetaria de las urgencias políticas es “la única vía para evitar la monetización del déficit fiscal”. “Lograr que los directorios perduren más allá de los recambios presidenciales es lo único que permitirá remonetizar la economía, incentivar el ahorro de los argentinos en moneda local y expandir el sistema financiero como vehículo de inversión a largo plazo”, señaló.