La intención de Javier Milei es que Santiago Bausili continúe siendo el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), luego que el Congreso Nacional apruebe su propuesta de reforma de la Carta Orgánica de la entidad. Y, si esto no sucede por falta de apoyo político en el Poder Legislativo (lo que ocurriría si desde los potenciales socios eventuales que encuentra el gobierno se le exigen cambios al alma de su propuesta), Bausili igual continuaría en el cargo. El actual titular de la entidad seguirá toda la gestión actual de Javier Milei; pero, además, la idea es que sea él quien en la eventual próxima etapa del quizá ya reformado BCRA sea su inaugurador. Sería un premio para quien comprendió el proceso intermedio inaugurado en diciembre de 2023; y que culminaría con el Central oficialmente independiente. La curiosidad es que en este esquema coinciden no sólo los libertarios, sino además el sistema financiero argentino, que vio en Bausili un freno a inquietudes extremadamente libertarias (no a todas, obviamente). como un sostenimiento de los criterios de protección a la actividad bancaria. Y sería con esa visión con la que se ganaría la idea de ser el titular de la refundación del Central. Si se diera, y se lograra la estabilidad de las reformas en el largo plazo, Bausili abriría una etapa que en otros países de la comarca (Uruguay, Paraguay, Perú), convirtieron a la persona que la dirija en una especie de prócer monetario. Se verá. Mientras tanto, si logrará Milei su reforma. Sería la quinta integral que encararía Argentina desde 1935, año de la creación de la entidad. Esto sin contar las modificaciones puntuales de roles básicos del BCRA. Poco serio para una entidad que debería ser de autoridad pétrea e inmaculada. Repasando la historia, la crónica arranca con la ley 12.155 de 1935 de creación del Banco Central, bajo el gobierno de Agustín P. Justo y con el encolumnamiento de Ernesto Bosch como presidente. El proyecto tenía el copyright de las ideas de