BUNIA, República Democrática del Congo (AP) — Esther Lutula dejó de acudir a los controles prenatales poco después de que se declarara el actual brote de ébola en el este de República Democrática del Congo. A mitad de su embarazo, la joven de 26 años temía que la pusieran en aislamiento simplemente por tener fiebre, una idea errónea común.“Por eso estoy esperando hasta que la enfermedad ya no esté tan extendida”, comentó a The Associated Press desde su casa en Bunia, la capital de la provincia de Ituri y epicentro del brote declarado el 15 de mayo.Pero eso podría ser un error mortal.La mortalidad materna en Ituri pronto se duplicó a medida que se difundían las noticias del brote, con un promedio de unas seis mujeres fallecidas por semana debido a complicaciones del parto, según Noemi Dalmonte, representante adjunta en el país del Fondo de Población de las Naciones Unidas en el Congo.
Mientras que este año el promedio era de 3,1 muertes maternas semanales antes del brote, esa cifra saltó a 5,8 muertes del 25 de mayo al 19 de julio. Entre ellas, las muertes fuera de los centros de salud también aumentaron del 9,1% al 17,4% en el mismo periodo, muestran datos del UNFPA.___
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