0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa crisis de Ceuta se ha convertido para Giorgia Meloni en una oportunidad para intentar imponer su agenda migratoria en Europa. En la derecha italiana se celebra el “éxito de la iniciativa diplomática” por haber situado el refuerzo de las fronteras en el centro del debate europeo. Pero, al mismo tiempo, en Palazzo Chigi existe un temor mucho más inmediato: que España responda con medidas de reciprocidad, introduciendo controles para los viajeros procedentes de Italia. En pleno mes de agosto, cuando cientos de miles de italianos pasan sus vacaciones en España, esa decisión podría traducirse en largas colas en aeropuertos y puertos y acabar poniendo en evidencia el carácter esencialmente simbólico –o, como denuncia la oposición italiana, “populista”– de la suspensión temporal de Schengen decretada por Roma.Las relaciones entre Madrid y Roma atraviesan, además, uno de sus momentos más fríos de los últimos años. Hasta ahora no ha habido ningún contacto político entre ambos gobiernos. La única excepción ha sido un mensaje enviado por el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, a su homólogo español, Fernando Grande-Marlaska, después de un intento fallido de conversación telefónica, para explicarle los detalles de la reintroducción temporal de los controles fronterizos.El verdadero objetivo de Roma es impulsar la creación de centros para migrantes en el norte de ÁfricaEn realidad, durante los dos primeros días de aplicación de la medida apenas ha cambiado nada en los aeropuertos y puertos italianos conectados con España. Las fuerzas de seguridad se limitan a realizar controles selectivos dirigidos, según el Ministerio del Interior, a “ciudadanos de terceros países”.Las críticas más duras, sin embargo, han llegado desde los propios sindicatos policiales. En una carta dirigida al Ministerio del Interior, el SIULP calificó la medida de “ilógica e insostenible”. En el Gobierno no se descarta introducir cambios en el decreto o incluso reducir su alcance, siempre que ello no pueda interpretarse como una rectificación política.Italia estudia poner fin a las restricciones de Schengen sin escenificar una rectificaciónPero, más allá del debate sobre Schengen, en Roma consideran que la verdadera batalla se librará ahora en Bruselas. Para Meloni, la crisis de Ceuta representa sobre todo una oportunidad para acelerar el giro de la política migratoria europea. La reunión de ministros fue solicitada tras una carta impulsada por Italia y Dinamarca y respaldada por un amplio grupo de estados miembros. El objetivo de Meloni es aprovechar este momento para impulsar la creación de centros de retorno para inmigrantes en terceros países, financiados por la Unión Europea y siguiendo el modelo que Italia intentó desarrollar en Albania.Ese modelo no ha dado, por ahora, los resultados esperados: los centros han supuesto un elevado coste económico y permanecen prácticamente vacíos. Sin embargo, la filosofía que lo inspira ya ha sido incorporada al Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que prevé la posibilidad de desarrollar mecanismos de cooperación con terceros países para gestionar parte de los procedimientos migratorios fuera del territorio de la Unión. El problema, admiten en Roma, es que el paso de la teoría a la práctica puede prolongarse durante años. Meloni pretende aprovechar el momento para acelerar ese proceso. La carta enviada el sábado nació en el seno de un grupo de países, encabezado por Italia y Dinamarca, que coordina habitualmente sus posiciones antes de las reuniones del Consejo Europeo y mantiene una línea especialmente dura en materia migratoria. Entre sus miembros figura Alemania, que, pese al tono más prudente del canciller Friedrich Merz, decidió respaldar la iniciativa. Francia, en cambio, no firmó la carta.La firmeza frente a España también busca frenar el ascenso del general ultra Roberto VannacciMientras tanto, los dirigentes de Hermanos de Italia celebran estas horas como una victoria política. Los medios afines destacan incluso la lista de Spotify que el presidente español, Pedro Sánchez, publicó durante sus vacaciones en Lanzarote, acompañándola de ataques al líder socialista. Mucho más incómoda resulta la posición de los sectores moderados de la coalición de Gobierno.La primera ministra tiene además razones de política interna para mantener el pulso con España. Meloni intenta contener el ascenso de su nuevo competidor por la derecha, el general Roberto Vannacci, que ha endurecido aún más el discurso sobre inmigración y aspira a disputarle parte del electorado más radical. En ese contexto, exhibir firmeza se ha convertido también en un mensaje dirigido al electorado italiano.