Con la presencia de 10 jefes de Estado y Gobierno como testigos de honor, el presidente de la República, Álvaro Arzú Irigoyen, y los comandantes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), suscribieron ayer el Acuerdo de Paz Firme y Duradera, que pone fin al conflicto armado de 36 años, durante una ceremonia efectuada en el Palacio Nacional, en medio de estrictas medidas de seguridad. El acto, que tuvo más de dos horas de duración, contó con la presencia de dos mil invitados, quienes fueron ubicados en el ala poniente del Palacio.

El Acuerdo de Paz Firme y Duradera, que consta de siete páginas, fue suscrito por los cuatro comandantes de la URNG: Rolando Morán, Pablo Monsanto, Carlos González y Jorge Rosal, así como por la Copaz: Gustavo Porras, Raquel Zelaya, Richard Aitkenhead Castillo y el general Otto Pérez Molina por parte del Ejército.

El presidente de la República, Álvaro Arzú Irigoyen, destacó en su discurso la misión cumplida por las partes y la necesidad del perdón. “Hoy venimos a decir misión cumplida y, al mismo tiempo, a plantear con responsabilidad y realismo, así como con ilusión y entusiasmo, lo mucho que nos falta por hacer”.

Poco después de la ceremonia, Álvaro Arzú Irigoyen, acompañado del comandante guerrillero Rolando Morán, se dirigió a la Plaza de la Constitución.