NoticiaEl estudio, que analizó 318 compañías, muestra que las empresas destinaron cerca de $19 billones a iniciativas para el desarrollo durante 2025.Desde 2022, los recursos empresariales destinados a asuntos ambientales aumentaron 45 %, mientras los dirigidos a educación, salud, vivienda y desarrollo rural disminuyeron 16 %. Foto: sostenibilidadPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD02.08.2026 17:55 Actualizado: 02.08.2026 17:55

Las empresas más grandes de Colombia destinaron cerca de $19 billones a inversiones sociales y ambientales durante 2025, pero la distribución de esos recursos muestra una tendencia divergente: mientras la inversión ambiental creció 45 % frente a 2022, la social disminuyó 16 % en el mismo periodo. Los datos hacen parte de la décima edición del Índice de Inversión Social y Ambiental Empresarial (IISAE), presentado en el marco de la 5.ª Cumbre de Inversión Social Ambiental Privada, realizada en Bogotá. LEA TAMBIÉN De acuerdo con el estudio, las compañías analizadas invirtieron cerca de $9 billones en programas sociales y alrededor de $10 billones en iniciativas ambientales durante 2025. En conjunto, el esfuerzo financiero para el desarrollo del país se aproximó a los $19 billones.El IISAE, elaborado por Arteaga Latam con el apoyo de la Universidad de los Andes, ProAntioquia, ProBarranquilla, ProBogotá, Prorinoquia, ProPacífico y ProSantander, recopiló información de 318 empresas pertenecientes a 15 sectores económicos. Las compañías evaluadas representan, en términos de sus ventas, el equivalente al 36 % del PIB colombiano y generan más de 8 millones de empleos directos.Mientras crece la inversión ambiental, las empresas colombianas recortan la social. Foto:iStockEl resultado más destacado de esta décima edición está en el comportamiento contrario de las inversiones sociales y ambientales. Desde 2022, los recursos destinados por las empresas a asuntos ambientales han mantenido una tendencia ascendente y actualmente se encuentran 45 % por encima de los registrados ese año.En contraste, la inversión social ha seguido un camino descendente. Los recursos destinados a programas relacionados con educación, desarrollo rural, salud, vivienda y otros ámbitos sociales son ahora 16 % inferiores a los de 2022.La diferencia también se presentó durante el último año analizado. Entre 2024 y 2025, la inversión ambiental privada aumentó 13 %, mientras que la inversión social disminuyó 3 %. De esta manera, el comportamiento registrado en los últimos tres años no mostró una reversión durante 2025.Dos tipos de inversión con distintos orígenesEl estudio también encontró una diferencia importante en la naturaleza de los recursos destinados a ambos frentes. Mientras la mayor parte de la inversión social empresarial corresponde a decisiones voluntarias, en el ámbito ambiental tiene mayor peso el cumplimiento de obligaciones establecidas por la normativa.En concreto, el 81 % de la inversión social realizada por las empresas es voluntaria y el 19 % responde a una obligación legal. En el caso ambiental, la relación se invierte: el 58 % de los recursos está determinado por el cumplimiento normativo, mientras que el 42 % corresponde a inversiones voluntarias.Los principales destinos de la inversión social durante 2025 fueron el desarrollo socioeconómico, la educación y la investigación, el desarrollo rural, y el deporte y la recreación. En materia ambiental, las prioridades estuvieron concentradas en el recurso hídrico, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la economía circular. LEA TAMBIÉN El reto de las empresas colombianas no es solo invertir, sino demostrar el impacto de sus recursos. Foto:IStockSin embargo, la mayor magnitud de los recursos ambientales no se traduce necesariamente en una cobertura territorial más amplia. Según el IISAE, la inversión social de las empresas participantes llegó durante 2025 al 98 % de los municipios del país, mientras que la inversión ambiental tuvo presencia en el 64 %.En los municipios incluidos en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), correspondientes a territorios afectados por el conflicto armado, las compañías destinaron $482.000 millones a inversión social durante 2025. No obstante, solo el 15 % de las empresas participantes dirigió recursos hacia estas zonas.Empresas y proveedores nacionalesEl IISAE también examinó la relación de las grandes compañías con las cadenas de abastecimiento del país. Las 318 empresas incluidas en el estudio cuentan en conjunto con más de un millón de proveedores.Durante 2025, el 84 % de las compras de estas compañías se realizó a proveedores nacionales. Además, el 65 % de las adquisiciones correspondió a proveedores locales ubicados en las zonas donde las empresas tienen operaciones significativas.El informe presenta este comportamiento como parte del peso que tienen las grandes compañías dentro de las cadenas de abastecimiento y su relación con las economías de los territorios donde desarrollan sus actividades.Persisten brechas en género y diversidadLa décima edición del índice también identifica desafíos relacionados con la equidad de género, la diversidad y la inclusión dentro de las empresas.Uno de ellos es la participación de mujeres en cargos directivos. Entre 2019 y 2025, el porcentaje pasó de 33 % a 37 %, un incremento de apenas cuatro puntos porcentuales en seis años.Los sectores que registran mayores niveles de equidad de género son salud, cajas de compensación, financiero, educación superior, y servicio y comercio. En el extremo contrario aparecen industria, transporte y logística, servicios públicos y minería, señalados como los sectores más rezagados en este indicador. LEA TAMBIÉN En materia de diversidad e inclusión, el 82 % de las empresas cuenta con políticas orientadas a prevenir la discriminación. Sin embargo, la existencia de estas políticas no siempre está acompañada por mecanismos para garantizar su aplicación. El estudio señala que solo el 65 % de las compañías las ha socializado y apenas el 41 % dispone de un instrumento para evaluar su implementación.La cobertura tampoco es uniforme entre los diferentes grupos. La población LGBTIQ+ está incluida en el 67 % de las políticas empresariales, mientras que las personas en proceso de reintegración o víctimas del conflicto armado presentan una cobertura de apenas 23 %.El desafío de medir los resultadosMás allá del volumen de dinero destinado a iniciativas sociales y ambientales, el IISAE identifica la evaluación de impacto como uno de los principales desafíos para las empresas colombianas.En 2025, únicamente el 36 % de las compañías evaluó el impacto de sus inversiones sociales y ambientales. Aún menor fue el porcentaje de empresas que midió el retorno de su inversión social, conocido como SROI: apenas 16 %.Ambas cifras fueron inferiores a las registradas el año anterior, de acuerdo con el informe. Para el estudio, la medición y la evaluación de los resultados tendrán un papel central en el futuro de la inversión empresarial para el desarrollo.El reporte también encontró una reducción durante el último año en el porcentaje de iniciativas desarrolladas en alianza con el sector público y con las comunidades, después de varios años en los que este indicador había mantenido una tendencia creciente.En cuanto a los estándares de gestión, el Global Reporting Initiative (GRI) aparece como el esquema de reporte de sostenibilidad más utilizado entre las empresas del índice. A su vez, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen la principal directriz para la gestión socioambiental y son utilizados por el 87 % de las compañías. LEA TAMBIÉN La inversión social empresarial llega al 98 % de los municipios, pero la ambiental solo al 64 %. Foto:A pesar de estos niveles de adopción, persisten limitaciones en la estructura interna destinada a gestionar las inversiones ambientales. Solo el 38 % de las empresas cuenta con un centro de costos exclusivo para este tipo de recursos, mientras que el uso de sellos y certificaciones ambientales continúa siendo bajo.El IISAE se presenta como un estudio independiente de Arteaga Latam que busca entender cómo las empresas colombianas generan valor para los territorios, las comunidades y el país a través de sus inversiones para el desarrollo. El índice no funciona como un mecanismo de calificación empresarial, sino como una herramienta para identificar cómo, dónde y con quién invierten las compañías y qué tan alineadas están esas inversiones con sus estrategias de negocio.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.