Publicidad2 de agosto, 2026 - 07h05El sector bananero de Ecuador mantiene su insistencia ante las cadenas de supermercados europeas para que adopten esquemas de compra basados en un precio justo y pongan fin al uso de la fruta como un producto de enganche comercial vendida por debajo de un euro el kilo. Según la información difundida por el Clúster Bananero de Ecuador y José Antonio Hidalgo, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), el precio ofertado en las perchas internacionales no refleja la estructura de costos ni los estándares de sostenibilidad, salarios dignos, seguridad social, educación, uso regulado de agroquímicos y certificaciones que caracterizan a la producción nacional.El desfase entre el precio en percha y la realidad productivaDe acuerdo con recientes publicaciones del Clúster Bananero a través de sus canales oficiales, el precio final en los supermercados es utilizado como una estrategia de atracción de clientes, lo que invisibiliza el trabajo y las inversiones sociales y ambientales que respaldan a la fruta ecuatoriana. Entre estos factores se destacan el pago de salarios superiores a los parámetros internacionales, la cobertura de seguridad social, el acceso a la educación para las familias del sector, la aplicación regulada de insumos agrícolas y el aval de más de doce certificaciones internacionales.PublicidadHidalgo señaló que, si bien se logró que una de las cadenas más importantes de la distribución europea, Aldi Süd, cambiara su esquema de compras tomando como referencia el precio de comercio justo, el desafío del sector radica en que el resto de las cadenas adopten esta misma medida. Explicó que los supermercados continúan con esquemas de promociones agresivas hacia el consumidor final, comercializando el banano por debajo de un euro el kilo y fijando en la percepción de los compradores un valor artificialmente bajo de la fruta.Asimismo, el directivo de AEBE detalló que, a lo largo del tiempo, las grandes cadenas de retail se han agrupado en coaliciones a través de agencias de cooperación —como la cooperación alemana o la organización IDH— y que el sector ecuatoriano ha llevado estas discusiones al ámbito del Foro Mundial Bananero de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). No obstante, Hidalgo indicó que en el marco de dichas cooperaciones se han abierto estudios y dinámicas que han dado largas a la concreción de acuerdos sobre el precio justo.Indicadores laborales y de desarrollo socialLa Memoria de Cumplimiento Sostenible del Sector Bananero Ecuatoriano y los datos aportados por la dirección ejecutiva de AEBE señalan que el salario digno es una obligación legal y constitucional en Ecuador. El derecho a una remuneración justa, que permita cubrir las necesidades básicas de la persona trabajadora y su familia en una semana laboral de 40 horas, está respaldado por el artículo 328 de la Constitución de la República del Ecuador y desarrollado en los artículos 8, 9 y 10 del Código Orgánico de la Producción, Comercio e Inversiones.PublicidadPublicidadEl salario fijado anualmente en el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios, bajo la coordinación del Ministerio del Trabajo y con la participación de empleadores y trabajadores, supera para el año 2025 los montos fijados por la Coalición Global de Salarios Dignos y el Instituto Anker. Actualmente, las remuneraciones percibidas en el sector bananero ecuatoriano se sitúan un 16,8 % por encima de dicho umbral. A esto se suman beneficios adicionales obligatorios y voluntarios, tales como bonificaciones por desempeño o calidad, la participación del 15 % en las utilidades de las empresas, y beneficios en especie como servicios de alimentación y transporte.En el ámbito social, la AEBE indica que el índice de Gini en las zonas bananeras se ubica en un 46,9 %, lo que refleja una reducción de la pobreza más acelerada en estas regiones. Este índice es un indicador económico que mide la desigualdad en la distribución de los ingresos o la riqueza entre los habitantes de un territorio. Adicionalmente, el 75 % de las fincas bananeras tiene una extensión menor a 30 hectáreas y el 89 % pertenece a familias locales, situando a los pequeños productores en el 74,13 % del sector. Respecto a la seguridad social y laboral, la totalidad de los trabajadores formales se encuentra afiliada al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), aportando los empleadores un 11,15 % adicional sobre el salario para financiar las prestaciones de salud y jubilación. Asimismo, el 70 % de las fincas proporciona beneficios complementarios de salud. De cara a las exigencias futuras de los mercados internacionales, Hidalgo se refirió a la entrada en vigor de la Ley de la Debida Diligencia en la Unión Europea para el año 2030, la cual exigirá a los países proveedores el cumplimiento estricto de parámetros como la medición de las huellas hídrica y de carbono, así como el pago verificado de salarios dignos. Sobre este punto, el director ejecutivo de AEBE señaló que Ecuador ya ejecuta un proyecto de tres años financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), destinado a medir y reducir la huella hídrica y de carbono en 150.000 hectáreas del sector bananero.Hidalgo concluyó que la industria ecuatoriana se encuentra avanzando en la preparación para estas regulaciones ambientales y sociales, por lo que resulta indispensable comunicar estos logros para mantener el liderazgo en los mercados de frutas más exigentes a escala internacional. (I)Publicidad
Ecuador reclama a Europa un precio justo que refleje su sostenibilidad bananera
Frente a promociones que venden la fruta por debajo de un euro el kilo, el sector demuestra el valor real detrás de su producción.






