David Álvarez | Palafrugell (Girona) (EFE).- Miki Núñez dispone de diferentes armas para enfrentarse a un escenario de la talla del de Cap Roig, referente de los festivales de verano del sur de Europa, pero si alguna ha empleado por encima de todas ha sido la fuerza de su juventud, capaz de desbordar energía sin límites.
Las elevadas temperaturas no jugaban a su favor, tampoco la amenaza de lluvia que no prosperó, pero si de algo dispone este artista, además de la incombustibilidad de los treinta años, es de una legión de seguidores capaces también de imponerse al calor y al toque de seriedad de un auditorio con público teóricamente sentado.
El protagonista de la noche ha querido que el nombre de Cap Roig, el de este festival a orillas del Mediterráneo que organizan Clipper’s Live y CaixaBank, jugase a favor del espectáculo y que el entorno, que hizo extensivo a todo el Empordà, se convirtiese en un elemento más.
Derroche de energía de Miki Núñez. EFE/David Borrat
Miki Núñez, como Amaia






