Dos científicas recorren las rutas argentinas rumbo al sur para observar un fenómeno astronómico extraordinario. Sin embargo, el verdadero viaje ocurre mientras avanzan los kilómetros: conversaciones sobre amistad, ciencia, frustraciones, identidad, naturaleza y futuro convierten ese trayecto en una reflexión sobre el presente. Así nació YEN2, la primera creación original de la compañía integrada por Julieta Concilio, Josefina Boscaroli y la directora Denise Pochelú, que estrenó en el Teatro Border y propone una experiencia donde el lenguaje teatral dialoga con el universo de las road movies. Responden Boscaroli y Concilio: “La idea del viaje apareció desde el comienzo del proceso de escritura. Nos interesaba la poesía del trayecto, del movimiento y del proceso, en contraposición con la idea de que todo parece resumirse al destino final o al logro. En una época donde las redes sociales generan la sensación permanente de que siempre estamos llegando tarde, pensar el viaje fue también una forma de reconciliarnos con nuestros propios tiempos. La obra tardó dos años en llegar al escenario y muchos más en convertirse en una idea concreta. Esa experiencia terminó siendo parte de la dramaturgia”. —Las protagonistas son dos científicas que observan un mismo fenómeno desde perspectivas diferentes. ¿Qué les interesaba explorar con esa decisión? —Queríamos trabajar con la idea de los opuestos complementarios. Zeta y Cacha representan formas distintas de mirar el mundo. Una encuentra seguridad en los métodos y en el orden; la otra necesita preguntarse constantemente qué hay detrás de las cosas. Ambas estudian el cielo, pero desde disciplinas diferentes y con sensibilidades distintas. Lo interesante es que ninguna alcanza sola aquello que busca. Se necesitan mutuamente y eso también habla de cómo se construye el conocimiento y de cómo funcionan los vínculos.