¿Qué queda de una carta en tiempos de mensajes instantáneos? ¿Qué puede revelar la voz de un actor cuando lee palabras escritas para una sola persona hace décadas? Esas preguntas atraviesan Otras palabras, la pieza escrita por Sebastián Irigo que reunió nuevamente sobre un escenario a Teresa Costantini y Adriana Salonia para poner en diálogo la correspondencia de escritores fundamentales con sus propias experiencias. Más que una evocación nostálgica, la obra propone detenerse en aquello que parece haber desaparecido: el tiempo para escribir, para esperar una respuesta y para construir una intimidad a través de las palabras. Tras las funciones especiales que marcaron su regreso este mes, ambas actrices reflexionan sobre lo que descubrieron detrás de esas cartas y sobre la inesperada vigencia de un gesto que parecía pertenecer al pasado. Como resume Costantini, “es increíble todo lo que esta obra despierta”. —La obra parte de un hallazgo casual: una caja llena de cartas. ¿Qué descubrieron al leer a esos autores desde un lugar tan íntimo, dejando de lado por un momento a las figuras públicas? TERESA COSTANTINI: Fundamentalmente descubrí personas. Son autores y autoras que había leído, cuyas obras conocía, pero en las cartas aparece un pensamiento muy profundo sobre la vida. Hay una libertad y una coherencia muy grandes en la manera en que enfrentaban su existencia. Y, además, una enorme poética. No son simplemente cartas: hay un talento literario que también se expresa en esa escritura privada.