Cuando Verónica Grech era una niña, en clase siempre se referían a ella como “la que dibujaba bien”. Tenía una habilidad natural. En el momento en el que se empezaron a encaminar los estudios, parecía que la opción más clara era Bellas Artes. Lo que no imaginó entonces era que acabaría ilustrando algunas de las cabeceras estadounidenses más influyentes desde su estudio en Asturias. “Cuando yo estudié, no se hablaba de ilustración, tampoco de cómic. Se estudiaba para ser artista, profesora, restauradora...”, recuerda Grech. “Era una gran lectora de cómic, pero no sabía que te podías dedicar a esto”, confirma. Nació en Avilés y se licenció en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Pertenece a esa generación que vivió la transición entre el dibujo analógico y la revolución digital. Cuando empezó a trabajar, internet apenas comenzaba a transformar las profesiones creativas. Ella inició su carrera como diseñadora gráfica porque la ilustración no parecía una opción profesional. “En esa época fue cuando internet se popularizó. Mi interés por la ilustración surgió con internet; yo empecé como diseñadora gráfica, y de ahí di el salto”, explica Grech.Ese recorrido dio un giro de 180 grados en 2013. Un trabajo para una revista canadiense llamó la atención de un director de arte del Boston Globe, que le encargó una ilustración para una portada relacionada con los deportes de invierno. Aquella imagen fue seleccionada posteriormente para una exposición de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York y se convirtió en el punto de inflexión de su carrera. “Cuando publicas en un periódico de tanta tirada y te ven otros directores de arte, empiezan a llamarte”, explica.Esta historia resulta especialmente llamativa porque no siguió el camino habitual de muchos ilustradores españoles. Mientras intentaba abrirse paso en el mercado nacional, fue Estados Unidos quien primero entendió su lenguaje visual. “Incluso me han dicho que mi estilo no era muy español. Sin embargo, en Estados Unidos encajó. Mis imágenes creo que allí se leen bien”, considera. Ahora trabaja para algunas de las cabeceras estadounidenses más influyentes, como The Washington Post, The Wall Street Journal, Los Angeles Times, The Boston Globe o la revista femenina The Persistent. “La primera vez que me publicaron fue un subidón. Sentí muchísima emoción”, recuerda Grech, y reconoce que siente una especial afinidad por este tipo de medios que “hacen una labor de investigación muy importante, destapan escándalos y cuentan historias que ayudan a entender mejor el mundo”.También ha trabajado con algunas marcas como Urban Outfitters, Vogue, Reebok, Desigual o Ford. Su trabajo ha sido reconocido por instituciones como la Society of Illustrators, American Illustration o Communication Arts Illustration. Su estilo es fácilmente reconocible. Durante años construyó un universo visual basado en grandes planos de color, figuras sintetizadas y composiciones geométricas donde la línea prácticamente desaparece. “Decidí que lo mejor era hacerlo sin línea. Mis ilustraciones se definen porque el propio dibujo lo generan los contrastes entre los colores. Me gusta mucho la geometría”, explica la artista. En sus imágenes predominan los colores vivos, los personajes estilizados y una mirada optimista que rehúye el dramatismo, incluso cuando aborda asuntos complejos. “Quiero que mis ilustraciones gusten. Me gusta contar cosas que transmitan belleza, que arranquen una sonrisa. Me gusta hacer ilustraciones bonitas”, asegura Grech. Y admite: “Uso los colores a mi favor, juego con el color de una manera que no se espera”. Detrás de la aparente universalidad de sus ilustraciones siempre asoma Asturias. Aunque sus trabajos hablan de moda, sociedad, cultura o estilos de vida contemporáneos, hay elementos que remiten una y otra vez al paisaje y al imaginario de su tierra. “Me encantan los chubasqueros amarillos, las camisetas de rayas o las gaviotas. Supongo que esa es mi influencia asturiana”, comenta. Esta huella se percibe con más claridad en algunos encargos. Estrella Galicia le pidió una etiqueta especial para celebrar el Día de Asturias y Grech imaginó una escena donde el protagonista era el puente romano de Cangas de Onís, varios personajes y unas madreñas voladoras. Esa conexión con su territorio convive con proyectos de alcance global. Una de sus ilustraciones terminó formando parte de una campaña de la marca de helados Serendipity y acabó apareciendo en un videoclip protagonizado por Selena Gomez y BLACKPINK. Otra colaboración con la tienda Urban Outfitters hizo que sus dibujos se convirtieran en pósteres distribuidos por las tiendas de la firma estadounidense. Después de años trabajando en digital, Grech parece estar regresando al origen. “He recuperado el rotulador y el papel. Quiero volver a la esencia. También al dibujo en blanco y negro”, cuenta, y matiza: “Cuando dibujo para prensa, es algo en lo que necesito ser rápida, entonces trabajo con la tablet; en prensa se trabaja en digital”.Actualmente, desarrolla un proyecto personal centrado en retratar escritoras como Joan Didion o Sylvia Plath, mientras continúa colaborando con medios internacionales. Una vuelta a lo manual que no supone una ruptura, sino una nueva etapa dentro de una trayectoria construida con paciencia. Porque si hay una idea que atraviesa toda su historia, es la misma que repite cuando habla de su oficio. “Esto es una carrera de fondo, no un sprint. El estilo se va creando con los años. El estilo evoluciona, ya que se construye a partir de tus vivencias, tus intereses, tu personalidad. Si veo trabajos míos de hace años, hay alguno que cambiaría totalmente”, asegura la ilustradora. Al fin y al cabo, toda su carrera parece darle la razón. Desde Asturias, casi sin hacer ruido, acabó encontrando su sitio en alguna de las cabeceras más influyentes del planeta.