Tras años de reivindicaciones, con una extensa huelga de por medio, el personal del banco de sangre de Canarias vio hecha realidad el 1 de enero de 2025 una vieja aspiración. El Instituto de Hemodonación y Hemoterapia, un organismo autónomo, se integraba en el Servicio Canario de Salud (SCS) bajo la figura de una nueva dirección general. Se materializaba así un compromiso firmado un año y medio antes, en abril de 2023, en las postrimerías de la pasada legislatura, por el gobierno progresista en Canarias (liderado por el PSOE) para asegurar que el banco quedara al 100% en manos públicas.

Con el acuerdo de integración se daba un paso histórico que debía dar estabilidad a la institución pero que, sin embargo, ha quedado empañado por una crisis que ha alcanzado su punto álgido con la pérdida de más de 3.500 bolsas de plasma en la provincia de Santa Cruz de Tenerife por fallos en la cámara de refrigeración. Un episodio que, además, cuestiona los protocolos y los recursos del banco de sangre de Canarias en un momento trascendental, a tan solo un año del plazo marcado por Europa para cumplir con los requisitos fijados en el nuevo -y estricto- reglamento SoHO sobre las normas de calidad y seguridad de las sustancias de origen humano (como sangre, tejidos y células).