La guerra de Irán gira hoy en torno al estrecho de Ormuz, pero Israel hace días que intenta desplazar la atención hacia otro lugar: la montaña de Kuh-e Kolang Gaz La, más conocida por su nombre en inglés, Pickaxe.
Ubicado en la provincia de Isfahán, a unos 220 kilómetros al sur de Teherán, este macizo supuestamente alberga en su interior una de las instalaciones nucleares más modernas y mejor protegidas del régimen iraní. Para Israel, el complejo debería ser un objetivo militar prioritario, pero EE.UU. de momento se resiste a bombardearlo.
El recinto empezó a construirse en el 2020 como alternativa a la planta de Natanz, que se encuentra justo al lado y que aquel año sufrió una misteriosa explosión que Irán atribuyó a los servicios secretos israelíes.
Si bien Teherán hizo pública en su momento su idea de dotarse de esta nueva infraestructura, el lugar está rodeado de misterio. No se sabe exactamente qué hay dentro de la montaña, ni en qué estado se encuentran las obras. Ni siquiera se tiene constancia de que la planta esté operativa.
A falta de planos detallados, la única información disponible es la que procede de imágenes captadas por satélite. Las fotografías más recientes revelan que la montaña –cuya cima se eleva a unos 1.600 metros sobre el nivel del mar– está protegida por un amplio perímetro de seguridad, y que hay grandes cantidades de roca excavada. En las imágenes también se aprecian dos entradas reforzadas con hormigón, que supuestamente conducen a un circuito de túneles.







