Noticia Exclusivo suscriptores Los accesos de Bogotá, como autonorte, 80 o 13, viven en colapso por obras y mala planificación. Expertos dan ideas y Distrito anuncia medidas.Habitantes de los municipios de Sabana Centro se ven afectados por los monumentales trancones que se presentan para entrar a Bogotá. Foto: Cortesía Juan Carlos Cuervo01.08.2026 22:50 Actualizado: 01.08.2026 22:50
Sin importar si es por el norte o por el sur, entrar y salir de Bogotá se ha convertido últimamente en un viacrucis. Los conductores que por vacaciones, trabajo o estudio toman cualquiera de las vías que conectan con Cundinamarca atraviesan una prueba de paciencia al encontrarse con trancones que los condenan a pasar horas avanzando tan solo un par de kilómetros. LEA TAMBIÉN De acuerdo con la Secretaría de Movilidad, la ciudad tiene ocho ‘corredores vitales’, denominados así por su importancia estratégica en el desplazamiento diario de personas, productos y servicios. De ese grupo, al menos cinco son los que se conectan con el departamento y comparten una vulnerabilidad que los hace colapsar constantemente.Tráfico vehicular en la autopista Sur Foto:X: @JorgeEmilioReyAunque el trancón bogotano ya es un viejo conocido, en los últimos meses el caos de movilidad ha empeorado en estos puntos por efecto de cierres viales y obras, que le suman cada vez más tiempo a un recorrido de trabajo, estudio o vacaciones. Para miles de conductores, da la sensación de que Bogotá está encerrada.Freddy Montero, por ejemplo, gasta dos horas y media desde su casa en Chía hasta su trabajo cerca del aeropuerto El Dorado, donde ejerce como ingeniero electrónico en una empresa de logística.“Hace cinco años me mudé a Chía y aunque conozco la autopista (Norte) como la palma de mi mano, los tiempos de desplazamiento son impredecibles. Al salir, Waze marca 1 hora y 40 minutos, pero cuando voy llegando a Bogotá sube 10 minutos y luego otros 10 hasta que marca 2 horas y más”, contó el ingeniero.Autopista Norte de Bogotá a la altura de la calle 191, donde se reducen a tres los carriles. Foto:IDUEl problema, dijo, “comienza desde que aparece el letrero verde de ‘Bienvenido a Bogotá’. Quienes vivimos al norte de la ciudad llevamos años pidiendo una autopista real, como la de otros países, no una vía de tres carriles que colapsa todos los días por las rutas escolares, el transporte público y los carros particulares. Los fines de semana súmele los que quieren salir a pasear, los que van a los cementerios y los que juegan en las canchas de fútbol del norte. Ni loco voy a Bogotá un sábado”.En diálogo con EL TIEMPO, la secretaria de Movilidad, María Fernanda Ortiz, reconoció que, efectivamente, la autopista Norte es un desafío para conductores y autoridades. “Es un reto gigante porque vemos cómo pasamos de seis a tres carriles desde la calle 191 hasta el peaje. Estamos implementando medidas para mejorar la movilidad con infraestructura, equipo de control, acompañamiento de agentes y Policía, pero la capacidad del corredor es un reto”, señaló la funcionaria.Autopista Norte de Bogotá Foto:Alcaldía de BogotáEsas medidas, dijo, no son suficientes, pues la autopista requiere una transformación que permita movilizar sin eternos trancones los cerca de 50.000 vehículos que todos los días usan la autopista. “Vamos a tener una gran obra de Accesos Norte que gracias a las gestiones distritales y regionales se destrabó hace poco. Esa va a ser probablemente la solución definitiva, pero en el entretanto estamos trabajando en medidas para que pueda fluir mejor”, expresó Ortiz.En efecto, tras un largo tire y afloje entre la concesionaria Ruta Bogotá Norte y el Gobierno Nacional, este año el proyecto de ampliación de la autopista Norte consiguió la licencia ambiental y arrancaron las obras para ampliar el corredor de seis a 12 carriles entre calles 191 y 245, de los cuales uno será exclusivo para TransMilenio en cada sentido.Ampliación de la autopista Norte Foto:Ruta Bogotá NorteAunque el proyecto despierta un “por fin” entre los conductores bogotanos, inevitablemente genera incertidumbre y pesimismo el hecho de que se puedan agudizar los trancones ahora que la autopista se llene de polisombras, cierres viales y desvíos. “Hay muchos vecinos que prefieren evitar la autopista así como está y tomar otras vías como la Guaymaral, que, igual, se llena de trancones por las rutas escolares, o la séptima. Ahora que empiecen las obras, seguro la movilidad va a ser peor y más personas querrán evitarla”, agregó Freddy Montero.El gerente de la concesionaria Ruta Bogotá Norte, Juan Manuel Mariño, aseguró en una reciente entrevista con este diario que el tráfico de esta avenida es “una de las partes más complejas de la obra”, pero el contrato les exige mantener los tres carriles en operación mientras se desarrolla la construcción. LEA TAMBIÉN “Siempre los tres carriles existentes estarán. Trabajaremos en el separador y así no afectaremos de manera directa el tráfico. Queremos hacer una vía que dé gusto salir de Bogotá y regresar a ella. Mucha gente dice: ‘La salida no es tan dura, madrugo y me voy, pero el regreso es el que da pereza’. Eso queremos cambiarlo”, dijo.Según el cronograma, serán cuatro años y medio de obras para que a finales de 2030 se entregue la nueva autopista.El caos en el surSi en el norte llueve, en el sur no escampa. La autopista Sur también se encuentra cubierta de polisombras desde 2023, por las obras de las fases II y III de TransMilenio, un proyecto para extender el sistema de transporte.Tráfico vehicular en la autopista Sur Foto:X: @JorgeEmilioReyEn estos tres años, el caos de movilidad ha sido intenso, tanto para quienes viven en Soacha y todos los días se trasladan a Bogotá como para quienes salen de la capital hacia otros municipios como La Mesa, Anapoima, Apulo o Girardot. “Yo creo que todos los bogotanos hemos dicho al menos una vez la frase “dura más el viaje de la casa a Soacha que de Soacha al destino”. En mi caso, tenemos una casa en Apulo, el trayecto puede durar cuatro horas, de las cuales mínimo dos son saliendo de Bogotá”, le contó a este medio Claudia Díaz, una bogotana residente de la localidad de Suba.El regreso es otro padecer. Las filas de carros con las luces rojas encendidas son la postal permanente de la autopista Sur en cada puente festivo. La autopista Sur está en obras Foto:Néstor Gómez / EL TIEMPOMuchos pueden durar hasta cuatro horas atrapados desde el embalse El Muña hasta Soacha, donde se activan un reversible y el carril exclusivo de TransMilenio. El gobernador Jorge Emilio Rey afirmó que el proyecto ya superó el 75 por ciento de avance y entró en su recta final para entregarse por etapas este año y el próximo.Y aunque todavía no están en obra, en los próximos años se espera que comiencen los trabajos en la carrera 7.ª desde la calle 201 hacia el norte, que también hace parte del proyecto de ampliación de la autopista; la calle 13 -declarada nuevamente desierta-, que contempla transformar el corredor más importante del occidente desde la calle 69F hasta la salida de la ciudad; la calle 80, con la construcción de un nuevo puente vehicular en Guadua; y la vía Suba-Cota, que podría comenzar obras el próximo año.Render de la nueva calle 13 en Bogotá. Foto:IDUAunque serán proyectos clave para descongestionar la ciudad, expertos internacionales advierten que el problema con los accesos tiene que ver con la planeación de infraestructura de movilidad.Dae Yeung Um, director de Operaciones y Negocios de LG CNS y quien ha estudiado los sistemas de transporte a nivel global, asegura que las vías de la capital se diseñaron de tal forma que siempre conducen hacia el centro y nunca hacia las periferias y salidas, congestionando corredores que ya se quedaron cortos.“Un reparo que siempre hago es que Bogotá se diseñó de tal manera que todo mundo va hacia el centro en la mañana y luego todos hacia afuera en la tarde, por las mismas vías de siempre. No existen avenidas circulares o anillos que permitan conectar con otras zonas de la ciudad o por fuera de ella sin necesariamente entrar al centro. Se necesitan vías adecuadas que rodeen la ciudad y dispersen los trancones”, señaló, refiriéndose a proyectos como la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO).ALO Sur Foto:ANILa secretaria de Movilidad apunta en la misma línea de que la capital no planeó correctamente su infraestructura vial. “Bogotá se quedó corta en infraestructura, eso es un hecho. Además, estamos conviviendo con las obras y eso reduce la capacidad de vías importantes. La ciudad también recibe muchos visitantes temporales o permanentes cada día del resto del país. Eso hace que con menos capacidad vial estemos manejando un mayor número de viajes”, agregó María Fernanda Ortiz.Darío Hidalgo, profesor de Transporte y Logística de la Universidad Javeriana, sostiene que una de las causas del caos vial es que las obras en las entradas y salidas de la ciudad no han sido prioritarias. LEA TAMBIÉN “Bogotá no le ha dado la suficiente atención a sus accesos. Es un problema del Distrito, la región y el Gobierno Nacional. Es clave que se avance en proyectos como la ALO, la calle 13, la autopista Norte, la calle 80, La Calera, la avenida Ciudad de Cali y muchos más”, dijo el experto.Pero, mientras tanto, ¿qué se puede hacer para aliviar el dolor de cabeza que supone ir de vacaciones, visita o trabajo utilizando unos corredores atascados? Hidalgo señala que no hay muchas alternativas, pero la Secretaría de Movilidad sí puede implementar algunas medidas de impacto. “El proceso de construcción es muy difícil para todos, pero más adelante será mejor. Hay que manejar el entretanto de la mejor manera, con alternativas de gestión del tráfico como alargar el pico y placa regional que solo se usa en festivos y que pueda aplicar sábados y domingos. También, hay que tener el personal en vía dispuesto a levantar rápidamente cuellos de botella”, afirmó Hidalgo.Desde el Distrito aseguraron que no bajarán la guardia con acciones que cada día puedan mejorar esa entrada y salida de conductores por las principales vías de la ciudad.NICOLÁS DÍAZ MALPICARedacción Bogotá Sigue toda la información de Bogotá en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







