Análisis Exclusivo suscriptores Las instituciones sostienen que sus alumnos llegan sin dominar competencias básicas; estudios lo asocian al uso excesivo de tecnología y celulares.El declive de las capacidades de comprensión, síntesis, análisis propio y pensamiento crítico es evidente. Foto: iStockSUBDIRECTOR VIDA01.08.2026 22:11 Actualizado: 01.08.2026 22:11

Caídas pronunciadas de las habilidades lectoras y matemáticas de los estudiantes. Profesores que denuncian que los jóvenes cumplen cada vez menos con las competencias propias de su nivel educativo. Escándalos de trampa en los más exigentes exámenes de admisión a universidades. Para muchos analistas e investigadores, la evidencia es clara: la educación está atravesando un momento crítico, en el que la irrupción de las nuevas tecnologías ha puesto a tambalear no solo los sistemas educativos del mundo, sino, incluso, el futuro mismo de una humanidad cada vez más dependiente de las pantallas y la inteligencia artificial (IA), y que parece dispuesta a dejar en un segundo plano el desarrollo de sus propias capacidades. LEA TAMBIÉN Detrás de este fenómeno hay aspectos como el elevado uso de pantallas y redes sociales, y de una IA que no solo se ha convertido en mecanismo de trampa, sino también en una herramienta para reemplazar procesos mentales que se entienden como esenciales en el proceso educativo.Una de las más recientes alertas en este sentido la dio un artículo publicado en The Economist que pone en evidencia la creciente preocupación de algunas de las mejores universidades del mundo por el bajo nivel académico con el que llegan sus nuevos estudiantes. Tal vez el caso más destacado sea el de la Universidad de California, el sistema universitario público más importante de EE. UU., con algunas de las universidades más destacadas a nivel global.Allí, más de 1.800 profesores publicaron una carta abierta en la que ponen en evidencia el enorme aumento de estudiantes de primer año que llegan sin tener los conocimientos básicos para su nivel. En Berkeley, por ejemplo, los docentes han estimado que entre el 20 y el 30 por ciento de los estudiantes tienen graves deficiencias en su preparación, al punto de que los maestros terminan dedicando sus clases a ponerlos al día con temas de secundaria en lugar de avanzar en sus currículos.En San Diego, otra institución de este ecosistema universitario, los docentes incluso han evidenciado, según sus cálculos, que alrededor de uno de cada ocho de los nuevos estudiantes cuenta con competencias en matemáticas inferiores a lo que se espera de un adolescente de 14 años.Y no sucede solo en California. En octubre del año pasado, en la Universidad de Harvard, los profesores de las carreras de humanidades y ciencias sociales dijeron haberse visto obligados a reducir considerablemente los textos y el material de lectura porque descubrieron que a sus alumnos les cuesta cada vez más concentrarse y comprender lecturas que, aseguran, hace diez años eran sencillas para el estudiante promedio.El análisis del medio británico señala que estos problemas se profundizaron desde la pandemia, pero empezaron desde antes, y sugiere que parte de la explicación puede venir de los efectos del uso generalizado y masivo de los celulares, las redes sociales y, más recientemente, de modelos de inteligencia artificial.Esta conclusión puede no estar muy lejos de la realidad. Y, más allá de lo señalado por The Economist, es claro que el declive en los resultados académicos no es un problema exclusivo de las mejores universidades del mundo, sino de la mayoría de los sistemas educativos. Basta con ver los resultados de las pruebas Pisa, donde el promedio de los países de la Ocde que participan en este examen viene en caída libre desde el 2010 en las tres competencias que mide: lectura, matemáticas y ciencias.Y sin ir más lejos, en Colombia la queja de muchos docentes y rectores de universidades es la misma: el nivel educativo está cayendo. De ahí que algunas instituciones como la Universidad EIA (la mejor del país en las pruebas Saber Pro) hayan tomado la decisión de crear programas para nivelar a sus estudiantes más rezagados que no cuentan con las habilidades que deberían haber desarrollado desde el colegio.Todo esto sin contar el profundo impacto que está teniendo la IA, que cada vez hace más difusa la barrera entre los buenos resultados y la trampa. En las universidades anglosajonas, donde la elaboración de un ensayo antes significaba uno de los mayores filtros de acceso, hoy este mecanismo está quedando obsoleto ante la enorme cantidad de textos “perfectos”, dicho por los mismos docentes. También está el reciente caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), donde un incremento inusual de las calificaciones altas, casi perfectas, desató un escándalo nacional, ya que, al tratarse de la primera edición virtual de la prueba de ingreso, las probabilidades de que el buen desempeño fuera producto del uso de la IA son muy altas.Evidencia científicaAunque no se puede afirmar que esta problemática tenga una sola causa, cada vez es más abundante y sólida la evidencia científica que demuestra que el uso elevado de las pantallas, redes sociales y la inteligencia artificial está modificando los procesos de aprendizaje, la capacidad de concentración, las habilidades lectoras, e incluso el pensamiento crítico, tanto en los más pequeños como en aquellos estudiantes en los niveles más avanzados.Así lo dijo en diálogo con EL TIEMPO Andreas Schleicher, la mente detrás de las pruebas Pisa y una de las personas más capacitadas en el mundo en materia de evaluación de aprendizajes. El experto fue claro en advertir que estas tecnologías están causando importantes rezagos: “Ya estamos viendo el impacto del uso de la inteligencia artificial en la educación. El descenso de la capacidad de comprensión lectora es, en gran parte, el resultado de la creciente relación con la inteligencia artificial. Hoy los estudiantes leen muchos menos textos complejos que hace 10 años”.Y no solo lanzó una advertencia sobre la IA, sino también sobre los dispositivos digitales: “La tecnología puede ser beneficiosa, pero el problema es el uso casi obsesivo que le dan los estudiantes, y en ese sentido, los impactos son negativos, por lo que me parece sensato cuando un gobierno prohíbe los celulares”.De acuerdo con la Unesco, al menos 114 sistemas educativos del mundo (el 58 por ciento) han tomado la decisión de prohibir o restringir el uso de celulares en las aulas, entre otras cosas, respaldados por lo que dice la evidencia científica frente al impacto de estos dispositivos en el proceso educativo. Mientras que países europeos como Suecia, Finlandia, Noruega, Francia, Italia y Dinamarca están sacando las tabletas y los computadores de los salones de clases para volver a los libros impresos, la lectura profunda y la escritura a mano.Esta semana, la prestigiosa revista científica Behavioral Sciences publicó una investigación titulada ‘Niños, celulares y comprensión lectora’, realizada por la Universidad de California Los Ángeles (Ucla), donde se concluye que los impactos del uso de las pantallas en el proceso de aprendizaje se inician en edades tempranas. Al evaluar el desempeño de estudiantes de tercer y cuarto grado de distintos colegios en su capacidad para comprender textos simples (que de acuerdo con los estándares internacionales no deberían significar un gran reto), se encontró que aquellos niños que contaban con un celular propio obtenían los peores resultados en comprensión lectora frente a aquellos que no tenían este aparato. Y no se trata de un tema de distracción, dado que en las pruebas los celulares se encontraban apagados.Pero si se quiere ir más allá de solo los resultados en pruebas académicas o de competencias, también hay evidencia que relaciona el uso de dispositivos digitales y la IA con una reducción de la capacidad neuronal.Así lo expone una investigación también reciente realizada por Nataliya Kosmyna, del MIT Media Lab (uno de los laboratorios de investigación más importantes del Massachusetts Institute of Technology —MIT—). El estudio buscó determinar el coste cognitivo de usar los modelos extensos de lenguaje o LLM (inteligencias artificiales como ChatGPT) en el contexto educativo.En el estudio se buscó medir la carga cognitiva de 54 estudiantes de las principales universidades de la zona de Boston (MIT, Harvard, Wellesley College, Tufts y Northeastern, las cuales son también unas de las más exigentes del mundo) a la hora de componer un ensayo, permitiendo que un primer grupo lo hiciera por su cuenta, otro con uso intensivo de la IA y un tercer grupo apoyado por motores de búsqueda (como Google). En todo este proceso se midió la conectividad cerebral de los participantes.Los resultados fueron más que reveladores. Quienes utilizaron ampliamente la inteligencia artificial también fueron quienes mostraron un acoplamiento neuronal más débil, en especial en las redes cerebrales asociadas a la memoria, en contraste con quienes hicieron el ensayo por su cuenta, cuya actividad cerebral fue notablemente más alta, en especial en redes asociadas a la creatividad y la capacidad de mantener la concentración.Para los investigadores del MIT, este estudio es una muestra clara de que la IA estaría generando una “deuda cognitiva” en las nuevas generaciones, con un riesgo muy alto: delegar a la tecnología procesos mentales que antes estaban a cargo del ser humano puede contribuir a una disminución significativa del pensamiento crítico, generar una actitud pasiva en las personas, así como limitar capacidades clave como el aprendizaje autónomo, determinante no solo en la academia sino en el día a día.Pero la evidencia científica no se queda allí. De hecho, los ejemplos son muchos: una investigación de la Agencia para la Ciencia, la Tecnología y la Investigación (A*Star) de Singapur publicada en la revista científica The Lancet eBioMedicine encontró que la exposición de niños a pantallas antes de los dos años se asocia con una toma de decisiones más lenta, así como con una mayor ansiedad durante la adolescencia.Un estudio más de la Universidad del Sur de California señaló que el uso excesivo de la IA entre estudiantes de nivel de maestría a la hora de realizar trabajos escritos, tanto complejos como simples, ha llevado a que produzcan textos y análisis con menos ideas y menos creativos si se los compara con otros estudiantes del mismo nivel que realizaron dichas tareas por sus propios medios. Este proceso de menor creatividad e ideas originales ha sido denominado por los investigadores como “homogeneización del pensamiento”.Las consecuencias podrían ser catastróficas. Según el experto en educación Ricardo Rodríguez, la pérdida de capacidades lectoras y numéricas podría generar profesionales más dependientes de la tecnología, menor creatividad, debilitamiento del pensamiento crítico y efectos negativos en la productividad de los países.REDACCIÓN VIDA DE HOY Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.