EntrevistaEntrevista con Hernán Kazah, cofundador de Mercado Libre y, hoy, del fondo de inversión de capital de riesgo más grande de América Latina.Hernán Kazah, cofundador de Kaszek, asegura que hay que aceptar el error más que rechazarlo. Foto: Bloomberg01.08.2026 22:15 Actualizado: 01.08.2026 22:15

“Uno se hace millonario por accidente”, dice Hernán Kazah. De bajo perfil, llega relajado y bien dispuesto a la entrevista con La Nación en Mónaco, en el marco del Mundial de Emprendedores organizado por EY. Este emprendedor, graduado magna cum laude en Economía en la Universidad de Buenos Aires, sabe muy bien de lo que habla.Recién recibido del MBA en Stanford, California, se asoció con su amigo de la universidad, Marcos Galperin, para poner en marcha una idea disruptiva que les quitaba el sueño. Esa idea resultó ser nada más y nada menos que Mercado Libre, el primero de los unicornios argentinos. LEA TAMBIÉN A pesar del éxito indiscutible, asegura que su motivación nunca fue el dinero. En 2011, se deshizo de su participación accionaria en Mercado Libre para cofundar Kaszek con Nicolás Szekasy, un fondo de inversión que hoy es el mayor de América Latina, con más de 2.000 millones de dólares de capital recaudado. La empresa invirtió en unas 120 startups, entre las que se destacan Nubank, QuintoAndar, Kavak, Creditas, NuvemShop, Bitso, Gympass, NotCo, Konfío, Technisys y Kushki.Vive entre Punta del Este, Buenos Aires, y el resto del mundo buscando inversiones, pero siempre se hace un lugar para apoyar al ecosistema emprendedor. De hecho, fue dos años presidente del jurado del premio EY World Entrepreneur of the Year, 4 años miembro del jurado y además ganó el premio Master of the Year 2018 por Ernst & Young Argentina.Si bien lleva una vida muy intensa, confiesa que organiza su agenda en función del deporte y después acomoda el resto de sus actividades. “Corro, voy al gimnasio y nado. Todos los días trato de dedicarle 45 minutos al ejercicio”, cuenta. Además, reconoce que mantiene hábitos saludables: “Como sano, prácticamente no tomo alcohol y duermo bien”.Un Mundial de Emprendedores debe ser una gran oportunidad para identificar nuevos casos de inversión.¿Qué busca en este premio?Me encanta estar en contacto con los emprendedores, con la gente que está tratando de hacer cosas interesantes. Me gusta fomentar el ecosistema emprendedor. Me divierte más ir a una universidad o dar una charla con chicos jóvenes que quieren aprender que reunirme con un político en Brasil para impulsar el entrepreneurship. Es, sin duda, lo que más disfruto de mi trabajo. Y esta competencia reúne un poco eso. Por un lado, me gusta la iniciativa de empujar y premiar a los emprendedores y ayudar a que crezcan. Por otro, me interesa aprender de ellos. Yo tengo un foco más tecnológico y latinoamericano, mientras que acá hay emprendedores de todo el mundo y de industrias muy diversas. Es muy enriquecedor compartir conversaciones con gente que tiene perspectivas tan distintas.¿Cómo identifica que un emprendedor es bueno?Es un proceso imperfecto. No solo porque es difícil saber si el emprendedor es el correcto o no, sino también si la idea que está intentando desarrollar va a terminar teniendo éxito. Siempre decimos que lo que hacemos es futurología. Por un lado, tratamos de anticipar cómo se va a comportar esa persona en el futuro. Y del lado del negocio o de la tecnología que esté desarrollando, cómo terminará impactando en el mercado; si los consumidores realmente la van a demandar y si la tecnología va a funcionar como imaginamos. También existe el riesgo de que aparezcan obstáculos inesperados o incluso una tecnología superior que termine desplazándola. Lo que buscamos en los emprendedores es que sean más visionarios y misionarios que mercenarios. Que estén haciendo esto impulsados por un sueño, un deseo emocional y un compromiso genuino con lo que quieren construir; que los mueva el corazón más que una planilla de Excel. No buscamos a quienes hacen un cálculo, identifican un mercado en desarrollo, proyectan tasas de expansión y concluyen que hay una buena oportunidad para invertir. Ese enfoque, por sí solo, no alcanza. En todas las compañías en las que hemos invertido, hubo momentos de crecimiento y momentos difíciles. Los emprendedores que toman decisiones únicamente desde el Excel suelen abandonar cuando llegan las caídas: sienten que el negocio dejó de ser atractivo y buscan otra oportunidad. En cambio, los que están verdaderamente involucrados sienten que es una pasión, una misión que tienen en su vida y que no pueden hacer otra cosa. Es un impulso profundo. En inglés dirían un calling, una vocación. Algo que te atraviesa, que no puedes evitar hacer.¿Podría mencionar algunas habilidades concretas?Tiene que tener una visión bastante clara en el largo plazo de a dónde quiere ir y, a la vez, una capacidad de elegir bien qué es lo próximo importante que tiene que hacer para acercarse a esa visión de largo plazo. Otra cosa fundamental es la capacidad de atraer a otros, liderazgo para que el proyecto funcione. Va a necesitar que otras personas se sumen a su equipo. Y los primeros en hacerlo tienen que convencerse de esa misión casi tanto como él. Son personas a las que tienes que evangelizar, conquistar con una visión atractiva, convencerlas de que lo que están construyendo juntos vale la pena. Tienes que atraer talento a tu equipo y también inversores. Al final, cuando escucho a un emprendedor, siento que, de alguna manera, se está vendiendo a sí mismo y a su proyecto. Me está contando una historia. Si no logra transmitirla de una forma interesante y convincente, difícilmente me motivará a invertir en su compañía. Y lo mismo ocurre con los clientes. Un emprendedor también tiene que ser capaz de atraer compradores, consumidores y usuarios. En definitiva, tiene que tener la capacidad de sumar personas a su proyecto en distintos roles: compañeros de equipo, inversores, clientes o socios. LEA TAMBIÉN ¿Siente que se ha equivocado muchas veces?Es una industria en la que te equivocas muchas más veces de las que aciertas. Lo que pasa es que cuando aciertas, el acierto es tan grande que sobrecompensa los errores. Cuando uno es emprendedor, trata de dar cada batalla, porque siente que cada una es la próxima cosa más importante que tiene que resolver. En cambio, del lado del inversor, entiende que un fondo construye un portafolio de compañías. Nosotros, por ejemplo, solemos invertir en unas 25 empresas por fondo. Ahora bien, ¿cuántas de esas compañías realmente funcionan de manera extraordinaria? Tal vez una, dos o tres. Después, hay otras que funcionan razonablemente bien, pero no generan grandes resultados, y también hay otras que terminan fracasando. La mayoría de las veces no es porque los emprendedores sean malos. Lo que ocurre es que crear algo que no existe, lograr que la gente lo quiera, que tenga demanda y que además sea económicamente viable, es muy difícil. Ahora, del lado nuestro sí, nos equivocamos mucho, muchísimo. Es parte natural de esta industria. Hay dos tipos de errores: el error de invertir en una compañía que no funciona y el error de no invertir en una compañía que sí termina funcionando.Y ese último es el que más duele. Porque cuando una compañía funciona, puede devolverte muchas veces el capital invertido. En cambio, cuando no funciona, lo máximo que pierdes es el capital que pusiste. Si yo invierto un dólar en una empresa que fracasa, pierdo un dólar. Pero si dejo de invertir un dólar en una empresa que termina siendo un éxito, me pierdo de ganar 100 dólares. Esa asimetría de retornos en la industria se conoce como power law. Al final del día, la mayor parte del retorno de un fondo suele venir de una o dos compañías extraordinarias. Y es clave aceptar el error más que rechazarlo, porque lo que no quieres hacer es volver a equivocarte y dejar pasar otra oportunidad.Después de más de una década construyendo Kaszek, ¿cómo describiría hoy el estado del ecosistema emprendedor latinoamericano?El ecosistema emprendedor y el mercado avanzaron muchísimo. Nosotros empezamos en 1999, cuando prácticamente no existía un ecosistema emprendedor en la región. Y cuando lanzamos nuestro fondo, en 2011, todavía era algo muy incipiente. Hoy, si un emprendedor arranca una compañía, tiene muchas más opciones para conseguir financiamiento, desde inversores ángeles hasta fondos especializados.¿Era amigo de Marcos Galperin (con quien cofundó Mercado Libre)?Sí. Éramos compañeros en el MBA de Stanford. Justo estábamos en Stanford durante el auge de internet, en plena burbuja puntocom. Todo el mundo hablaba de tecnología y de crear empresas. Marcos empezó a desarrollar la idea de un eBay para Latinoamérica y yo estaba trabajando en otro proyecto. Éramos amigos, hablábamos muchísimo y los dos estábamos emprendiendo. Por suerte, Marcos me convenció de que su proyecto era mejor que el mío, así que me sumé a Mercado Libre. Nos graduamos unos meses después y empezamos. LEA TAMBIÉN Qué historia...En ese momento no había absolutamente nada. Y cuando lanzamos nuestro fondo en 2011, el ecosistema seguía siendo muy pequeño. Una de las razones por las que creamos Kaszek fue justamente porque sentíamos que faltaba un fondo de inversión como los que existían en Silicon Valley. Un fondo que entendiera a los emprendedores, que conociera la industria y que pudiera aportar no solo capital, sino también ayuda estratégica, apoyo operativo y una red de contactos. Cuando empezamos, prácticamente no había fondos en la región haciendo lo que hacíamos nosotros. Hoy la situación es completamente distinta. El ecosistema creció enormemente. Obviamente está Mercado Libre, que se convirtió en una compañía gigantesca. También está Nubank, que es una de nuestras inversiones más importantes. Y además, hay muchas otras empresas que han alcanzado gran escala. Nosotros tenemos inversiones en alrededor de 100 compañías. Y lo más interesante es que hoy un chico que se gradúa de la universidad puede pensar en trabajar en una startup o incluso en crear la propia. Antes, la mayoría aspiraba a entrar en una gran corporación. Era el camino natural.Hoy muchos jóvenes quieren emprender y piensan que se van a hacer millonarios de la noche a la mañana…Eso es una mala receta. Uno se hace millonario por accidente. Nadie debería emprender porque quiere hacerse millonario. Te tiene que apasionar lo que haces desde el corazón, no desde el bolsillo. Cuando arrancamos Mercado Libre, obviamente veíamos una gran oportunidad de negocio, pero enriquecernos no era el objetivo ni el plan. Queríamos construir algo que tuviera sentido.¿Qué sectores está mirando hoy?Creo que hoy la inteligencia artificial genera una gran oportunidad. Lo que antes fue Apple y Google con el iOS y Android ahora va a ser Anthropic, OpenAI o xAI. Esas van a ser las plataformas. Por debajo de esa capa están compañías como Nvidia, que proveen la infraestructura y los chips, y todo el ecosistema de energía necesario para sostener ese crecimiento, donde creemos que países como Argentina también pueden tener un papel relevante. Pero donde vemos la mayor oportunidad para Latinoamérica es en la capa de aplicaciones. Ahí es donde se va a crear muchísimo valor, usando inteligencia artificial para resolver problemas concretos de la región. Latinoamérica todavía tiene enormes desafíos en inclusión financiera, acceso a la educación, a la salud y a servicios de calidad a menor costo. LEA TAMBIÉN ¿Qué consejo le daría a un emprendedor que quiere arrancar?Cuando los emprendedores me vienen a ver, siempre les digo que tienen que tener un problema para resolver, pero también una solución suficiente. Como emprendedor, tienes que tener una idea de por qué crees que vas a ganar en ese mercado. Si no tienes eso, mi consejo es que no arranques todavía.También les digo: “Arranca porque te apasiona... porque sientes que resolver ese problema casi te define como persona. No porque quieres ser millonario o porque no quieres tener un jefe o porque te parece divertido ser el fundador de una compañía”. Todo eso es secundario. Lo que realmente te sostiene cuando las cosas se ponen difíciles es la convicción por el problema que elegiste resolver. Y si hoy sientes que quieres emprender, pero todavía no sabes en qué, mientras tanto fórmate, trabaja y gana experiencia. Aprende de procesos en una empresa, de cómo se lideran equipos, de cómo se venden ideas.¿Ha pensado en retirarse en algún momento?No. Mis grandes ejemplos son Warren Buffett y Charlie Munger, que murieron trabajando. Creo que todavía le aporto valor al mundo; hago mis errores, pero mi neto es positivo. No voy a parar de hacer cosas.Dolores Pasman - Para La Nación (Argentina) - Mónaco Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.