Marcos Galperin, alma mater de Mercado Libre, dejó de ser CEO de su empresa desde este año. Se propuso democratizar el comercio, primero, y luego las finanzas (Imagen Ilustrativa Infobae)En el Banco Central hay un expediente que ya cumplió su primer aniversario sin demasiado ruido. Se abrió a fines de mayo de 2025, cuando Mercado Libre confirmó que había iniciado formalmente la solicitud de licencia bancaria ante la autoridad monetaria. Medio año antes, uno de los referentes de la empresa contó ante un grupo de periodistas entre los que estaba Infobae, intentando sin éxito que fuera un comentario como al pasar, que iban a buscar se banco.Se venía hablando de esa posibilidad, pero la confirmación fue una bomba: una de las empresas más grandes de la región –con un valor de mercado de USD 90.000 millones–; que tiene a Mercado Pago, su brazo fintech que ya mueve más que su tradicional negocio de e-commerce, y cuyo dueño, Marcos Galperin, es el empresario más rico del país –con un patrimonio familiar de USD 7.300 millones, según Forbes–, iba a comenzar a operar también como un banco.PUBLICIDADGalperin, que estudió Finanzas en Wharton, EEUU, se había fijado como objetivo inicial democratizar el comercio en la región con su plataforma digital; y lo logró. Luego se puso otra meta: democratizar las finanzas. Para eso potenció al máximo a Mercado Pago con idea de competir con los bancos (también lo logró, o está en eso). ¿Con ese pedido de entrar a la liga financiera tradicional que controla el BCRA, el gigante de los negocios locales y faro para los emprendedores locales se rendía ante el sistema que prometió derrotar, se alistaba para combatirlo desde dentro o se había dado cuenta de que ya era muy grande como para seguir esquivando algunas regulaciones?Marcos Galperin, fundador de Mercado LibreLos bancos desconfiaron rápido de sus intenciones aunque venían pidiendo desde hacía años y sin éxito, que Mercado Pago se allane a las reglas y regulaciones que cumplen todas las entidades financieras del país. Doce meses después, el trámite sigue su curso, sin fecha de resolución a la vista. PUBLICIDADEn el sistema financiero todos están muy atentos. Creen que Mercado Libre se tomó mucho tiempo para un trámite que no debería ser tan complejo y que, mientras tanto, sigue reinando con sus reglas en el mundo fintech. Los reinos, más allá de sus dimensiones, siempre buscan seguir creciendo. Es sabido que Mercado Pago pretende pagar sueldos desde su plataforma y, en los últimos años, estuvo un par de veces cerca de lograrlo. La última vez que casi lo consigue el tema quedó afuera en la negociación de la Reforma Laboral. En el mercado no dudan que, tarde o temprano, lo logrará… la duda es si podrá hacerlo sin ser banco o si, finalmente, deberá hacerlo como una empresa con licencia del BCRA.PUBLICIDAD“Galperin Bank” le dice al proyecto, no con poca sorna, en el mundo financiero tradicional. Si bien la marca que la empresa registró ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial es Mercado Banco, en el coqueto y moderno headquarters que la compañía levantó en el barrio porteño de Saavedra –a pocos metros de la cochera en la que nació hace 26 años– juran que nadie se animaría a usar otro sello que no sea Mercado Pago, de gran penetración no sólo en el país sino en toda la región. En Mercado Libre juegan, como casi siempre, al misterio. Ante la consulta de Infobae, destacaron: “El año pasado realizamos el pedido formalmente al BCRA. Es un proceso extenso que está avanzando según los tiempos habituales y no implica un cambio en la estrategia”. PUBLICIDAD“Nuestro objetivo sigue siendo el mismo, democratizar los servicios financieros con una cuenta digital gratuita y múltiples herramientas para las personas y los comercios”, agregaron. “Estamos construyendo el mayor banco digital de América Latina”, prometió Juan Martín de la Serna, presidente de la filial argentina, cuando se confirmó la idea. Está claro que “Galperin Bank” no será un banco tradicional, de sucursales y ventanillas, sino uno de servicios y aplicaciones móviles. PUBLICIDADEn el sector detallan que Daniel Rabinovich, COO e histórico cerebro tech de Meli, es el encargado de desarrollar el core tecnológico del banco que vendrá. “Están laburando en la arquitectura. Hay un equipo dedicado a full al tema. Un core bancario es algo complicado, pero nada que Meli no puede hacer. Tampoco está muy claro a qué ritmo están trabajando. En el esquema más tradicional, es una plataforma transversal a todos los servicios, es el sistema de procesamiento de toda la transaccionalidad de la entidad. Permite que una app muestre un saldo que está guardado en ese core, segundos después de una operación de cajero. Este tipo de desarrollos complejos no es el foco de la empresa, pero, la verdad, no deberían demorar demasiado en hacerlo”, explicaron desde uno de los bancos más grandes del país.PUBLICIDADEl sector no duda: “Están cajoneando la licencia a propósito, no quieren ser banco. No les conviene. El tema es que nadie termina de decirles de manera contundente que no pueden operar como banco sin serlo”, se quejan desde otra de las principales entidades locales.El trámite para obtener la licencia se puede hacer desde cero, pidiendo la autorización. o comprando un banco, en general chico, que ya la tenga. Ese es el camino que siguieron otras fintech, como Ualá, que se quedó con Wilobank, y Cocos, que acaba de cerrar la adquisición de Voii. PUBLICIDADMeli fue por la otra opción. El trámite de solicitud es bastante simple y hasta se puede iniciar online, según detalla el BCRA desde su web. Hay que pagar un arancel inicial “simbólico” equivalente a 10.000 UVAs, unos $20 millones hoy. Ese es sólo el arranque, claro: luego hay que presentar muchos datos, documentación y avales.
Clima de Negocios: hace un año Galperín le pidió licencia al BCRA, pero el sector duda sobre cuándo llegará el banco de Mercado Libre
En el mundo financiero sostienen que el expediente avanza sin plazos claros ni señales públicas relevantes. Creen que el gigante del comercio electrónico y también la fintech más grande del país lo demora adrede porque no le conviene convertirse en una empresa que tenga que cumplir las mismas regulaciones que las entidades tradicionales








