NoticiaEl afectado recuperó el dinero tras reclamar, pero persisten interrogantes sobre cómo billetes deteriorados llegaron a un cajero electrónico.El ciudadano denunció que un cajero en Santa Marta le entregó cinco billetes de $100.000 con evidentes daños. Foto: CortesíaSUBEDITORA01.08.2026 14:59 Actualizado: 01.08.2026 14:59
Lo que debía ser un trámite cotidiano terminó convirtiéndose en un episodio que hoy genera preguntas sobre los controles en el manejo del dinero en efectivo. Un ciudadano denunció que retiró $500.000 de un cajero electrónico ubicado en un supermercado Olímpica de la Troncal del Caribe, en Santa Marta, y recibió cinco billetes de $100.000 parcialmente quemados, los cuales posteriormente nadie quiso aceptar por su estado.Aunque finalmente logró recuperar el dinero después de varios días de reclamaciones, la explicación que, según afirma, recibió durante el proceso abrió un interrogante aún mayor: los billetes tendrían relación con un lote de efectivo afectado durante un robo ocurrido en La Guajira. El caso, conocido por EL TIEMPO, pone sobre la mesa dudas sobre los procedimientos de custodia, clasificación y recirculación del efectivo que abastece los cajeros automáticos. LEA TAMBIÉN Cinco billetes deteriorados salieron directamente del cajero De acuerdo con el relato del afectado, el retiro correspondía al dinero de la pensión mensual de su madre, una adulta mayor que utiliza esos recursos para cubrir gastos esenciales. La operación transcurrió con normalidad hasta que el cajero entregó cinco billetes consecutivos de $100.000. Al revisarlos, el usuario encontró que todos presentaban señales visibles de haber estado expuestos al fuego: bordes chamuscados, manchas oscuras y deterioro en parte del papel moneda.El ciudadano intentó utilizarlos en distintos establecimientos comerciales de Santa Marta, pero encontró la misma respuesta. Los comerciantes rechazaban el efectivo por considerar que su estado generaba dudas sobre su autenticidad o validez.Aunque los billetes habían sido entregados directamente por un cajero automático, demostrar ese origen ante cada establecimiento resultó prácticamente imposible.El reclamo terminó en Prosegur Los billetes presentaban señales de haber sido quemados y fueron rechazados en varios comercios. Foto:CortesíaAnte la negativa para utilizar el dinero, el ciudadano contactó a la entidad bancaria con el propósito de reportar la situación y solicitar una solución. Según explicó, desde el banco le indicaron que debía presentar el caso ante Prosegur, empresa encargada del transporte y manejo de valores que abastece numerosos cajeros automáticos en el país.Fue allí donde, asegura el afectado, recibió una explicación inesperada.De acuerdo con su versión, funcionarios de la compañía le manifestaron que los billetes harían parte de un lote que habría resultado afectado durante un robo registrado en La Guajira, en el que parte del efectivo terminó parcialmente quemado.Incluso, según el ciudadano, quienes atendieron su caso también manifestaron sorpresa por la presencia de esos billetes en un cajero de Santa Marta.EL TIEMPO conoció que, pese a esa explicación entregada durante el trámite, hasta ahora no existe un pronunciamiento público que detalle cómo esos billetes ingresaron nuevamente al circuito de distribución de efectivo.La principal duda: ¿cómo llegaron esos billetes al cajero? Tras varios días de reclamaciones, el afectado logró recuperar los $500.000 retirados del cajero. Foto:iStock.El episodio dejó de ser únicamente una reclamación por dinero deteriorado para convertirse en un interrogante sobre la trazabilidad del efectivo. Si los billetes realmente correspondían a un lote recuperado tras un hecho delictivo, surge la pregunta sobre los controles aplicados antes de su redistribución y las verificaciones realizadas para determinar si reunían las condiciones necesarias para volver a circular.Expertos en manejo de efectivo señalan que los billetes deteriorados suelen ser retirados del sistema y sometidos a procesos de verificación antes de regresar a circulación o ser reemplazados.En este caso, el estado físico del dinero fue suficiente para que varios establecimientos comerciales se negaran a recibirlo.El dinero fue reconocido, pero permanecen las preguntas Los billetes presentaban señales de haber sido quemados y fueron rechazados en varios comercios. Foto:CortesíaDespués de varios días de reclamaciones, el ciudadano confirmó que logró recuperar los $500.000, por lo que el perjuicio económico fue finalmente resuelto. No obstante, considera que el caso trasciende su situación particular.La preocupación radica en establecer si otros usuarios pudieron recibir billetes en condiciones similares y si existe algún riesgo de que más efectivo deteriorado continúe circulando a través de cajeros automáticos.Hasta el momento no se conocen otros casos oficialmente reportados con características similares en Santa Marta. LEA TAMBIÉN El llamado a revisar los controles El episodio también pone de relieve la confianza que los usuarios depositan en los cajeros automáticos como mecanismo seguro para obtener efectivo. Cuando el dinero proviene directamente de una máquina dispensadora, la mayoría de personas asume que ha superado todos los procesos de revisión y clasificación.Por ello, este caso plantea interrogantes sobre los protocolos aplicados antes de abastecer los cajeros y sobre la forma en que se verifica el estado físico de los billetes.Mientras el afectado ya recuperó su dinero, permanece una pregunta que aún no tiene respuesta pública: ¿cómo terminaron cinco billetes parcialmente quemados dentro de un cajero electrónico en Santa Marta y cuántos más podrían estar circulando bajo las mismas condiciones?






