NoticiaCinco fugados fueron recapturados, mientras autoridades enfrentan motines, sobrepoblación y déficit de custodios en centros de detención.Diez detenidos escaparon de la URI de La Cordialidad tras violentar una reja y escalar un muro. Foto: Alcaldía BarranquillaSUBEDITORA01.08.2026 12:01 Actualizado: 01.08.2026 12:01
La fuga de diez personas privadas de la libertad de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de La Cordialidad, en Barranquilla, volvió a encender las alarmas sobre el deterioro de las condiciones de reclusión en la ciudad y el impacto que el hacinamiento tiene sobre la seguridad de los centros de detención transitoria.El escape ocurrió el pasado miércoles en las instalaciones ubicadas sobre la calle 56 con carrera 11, contiguas a la Unidad de Conducción Judicial (UCJ). De acuerdo con la información preliminar conocida por EL TIEMPO, los detenidos habrían aprovechado las precarias condiciones de seguridad para violentar una reja, escalar un muro y abandonar el lugar. LEA TAMBIÉN Tras la fuga, varias unidades de la Policía Metropolitana de Barranquilla desplegaron un operativo de búsqueda en distintos sectores de la ciudad. Horas después fueron recapturados cinco de los evadidos, mientras las autoridades continúan con las labores para ubicar a los demás.Un problema que va más allá de la fuga Diez detenidos escaparon de la URI de La Cordialidad tras violentar una reja y escalar un muro. Foto:Alcaldía BarranquillaEl episodio volvió a poner bajo la lupa la crisis estructural que afrontan las cárceles y centros de detención transitoria del área metropolitana de Barranquilla, donde la sobreocupación se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para la seguridad y la convivencia. Según cifras de la Personería Distrital conocidas por EL TIEMPO, la Cárcel Modelo registra actualmente un hacinamiento del 116 %. Aunque fue diseñada para albergar 454 internos, hoy mantiene una población cercana a los 528 reclusos.La situación también es crítica en la Penitenciaría El Bosque, cuya capacidad instalada es de 1.162 personas, pero actualmente alberga alrededor de 1.510, equivalente a un hacinamiento del 130 %.En la cárcel Distrital El Bosque el panorama tampoco es diferente. El establecimiento tiene cupo para 300 personas privadas de la libertad, pero actualmente permanecen allí 416 internos, alcanzando un índice de ocupación del 139 %.Centros transitorios, los más afectados La UCJ La Cordialidad alberga 184 detenidos, pese a tener capacidad para solo 40 personas. Foto:Alcaldía BarranquillaEl colapso del sistema penitenciario también repercute directamente en las URI y en las Unidades de Conducción Judicial, donde permanecen durante semanas o incluso meses personas que deberían ser trasladadas a establecimientos carcelarios. Uno de los casos más críticos corresponde precisamente a la UCJ La Cordialidad.Información recopilada por EL TIEMPO indica que el centro alberga actualmente 184 personas privadas de la libertad, pese a haber sido construido para recibir únicamente 40 detenidos.Esto significa que la ocupación supera ampliamente su capacidad instalada, una situación que se agrava por la escasez de personal encargado de la vigilancia.De acuerdo con los reportes disponibles, apenas tres guardianes por turno tienen la responsabilidad de custodiar a toda la población recluida en ese lugar.Para distintas autoridades de control, este escenario incrementa considerablemente el riesgo de fugas, motines y enfrentamientos entre los propios internos.Un motín anticipó la crisis El hacinamiento y la falta de custodios aumentan el riesgo de fugas y motines en Barranquilla. Foto:Vanexa Romero. EL TIEMPOLa fuga registrada el miércoles no fue el único episodio de tensión ocurrido durante la semana. Un día antes, los internos protagonizaron un motín en protesta por las condiciones de hacinamiento, salubridad y permanencia prolongada en el centro de detención.Durante los disturbios se registró un enfrentamiento con armas cortopunzantes entre varios privados de la libertad.Como consecuencia de esos hechos, dos internos resultaron heridos y debieron ser trasladados a un centro asistencial para recibir atención médica.Los incidentes evidenciaron nuevamente las dificultades que enfrentan las autoridades para controlar instalaciones concebidas como espacios temporales, pero que hoy funcionan, en la práctica, como centros permanentes de reclusión debido a la falta de cupos en las cárceles.El reto de descongestionar el sistema Un motín ocurrido un día antes de la fuga dejó dos internos heridos con armas cortopunzantes. Foto:Vanexa Romero. EL TIEMPOLa crisis carcelaria que enfrenta Barranquilla se ha convertido en uno de los principales desafíos para las autoridades judiciales, penitenciarias y de seguridad. La insuficiencia de cupos en los establecimientos penitenciarios obliga a mantener cientos de personas en instalaciones que no cuentan con infraestructura, personal ni condiciones adecuadas para una permanencia prolongada.Mientras avanzan los operativos para localizar a los cinco fugados que aún permanecen prófugos, el episodio vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de adoptar medidas que permitan reducir el hacinamiento, fortalecer la seguridad en los centros transitorios y agilizar el traslado de las personas privadas de la libertad hacia establecimientos penitenciarios donde puedan cumplir las medidas impuestas por las autoridades judiciales.Para organismos de control, resolver la sobreocupación no solo es un asunto de derechos humanos, sino también una condición indispensable para prevenir nuevas fugas y garantizar la seguridad ciudadana.Este video le puede interesar:






