ColumnistasDécadas de investigación muestran que cuando el precio del tabaco aumenta, disminuye el consumo. Más fumadores abandonan el hábito, otros reducen la cantidad de cigarrillos y miles de adolescentes nunca empiezan a fumar. Ese es el objetivo de un impuesto en salud públicaEscuchar01 de agosto 2026, 06:30 a. m.Cuando una política pública puede costar vidas, la evidencia debe pesar más que las opiniones. En este tema, la evidencia es contundente: reducir los impuestos al tabaco no disminuye el contrabando. Lo que sí hace es aumentar el consumo y, con él, la enfermedad, la discapacidad y la muerte.María L. Ávila AgüeroPediatra infectóloga, jefa del Servicio de Infectología del Hospital Nacional de Niños y miembro de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Nacional de Medicina.En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
Bajar impuestos al tabaco: una ‘solución’ sin evidencia
Combatir el comercio ilícito de cigarrillos es una obligación del Estado. Pero hacerlo debilitando una de las políticas de salud pública con mayor respaldo científico sería un error de enormes proporciones








