Fermoselle (Zamora) (EFE).- El apicultor de Fermoselle (Zamora) Ignacio Campos, al que se le han quemado tres de sus cinco colmenares y los otros dos están aún en peligro por las llamas del incendio declarado en la localidad, ha reconocido que tiene ganas de tirar la toalla, y ha advertido de que los incendios ponen hasta tal punto en riesgo la vida en campo que si no reciben ayuda se acabará.

«La vida rural es así y como la gente no nos quiera ver o entender, y nos eche una mano, se acabará totalmente», ha declarado a EFE junto a una de sus explotaciones apícolas quemadas, en la que ha perdido un centenar de colmenas.

Nacho, un apicultor muestra sus colmenas calcinadas por el incendio en Fermoselle (Zamora). EFE/Mariam A. Montesinos

Impotencia

Este ganadero ha hecho números y ha mostrado su impotencia por un fuego se ha producido justo cuando estaba a punto recoger la miel del colmenar, lo que agrava sus pérdidas.