La explotación de recursos petroleros en las Islas Malvinas por parte de diversas empresas, incluso con interés de una firma chilena, le generó un verdadero dolor de cabeza al Gobierno. Un inconveniente de grandes proporciones para su agenda que incluye contradicciones y silencio en medio de la planificación del viaje de Javier Milei a Londres, Inglaterra, en busca de inversiones. La última novedad de peso que tuvo este entramado es que la chilena Easter Island Logistics (EIL), que es conocida como Empresa de Navegación Isla de Pascua dedicada a la logística marítima, abrió canales de negociaciones con las autoridades isleñas. El objetivo que persigue es brindar servicios vinculados a los futuros proyectos de extracción de hidrocarburos, muchos de los cuales están concentrados en el yacimiento Sea Lion, ubicado en la cuenca norte del archipiélago. Si las conversaciones se cristalizan, EIL se podría sumar a otras compañías que ya operan con el aval de Inglaterra. En la zona cuya soberanía está en plena disputa por Argentina, ya trabajan Navitas Petroleum Development and Production Ltd. (NPDP), una empresa de capital israelí; Borders and Southern Petroleum plc, de origen inglés dedicada a la exploración de petróleo y gas; y Rockhopper Exploration plc, también inglesa y con una participación operativa del 35% en varias licencias de la Cuenca de las Malvinas del Norte; y JHI Falklands Inc, con sede en Toronto, Canadá, cuya actividad radica en la exploración de petróleo y gas en zonas del atlántico.