Realmente no han aparecido, lo que ha ocurrido es que han evolucionado. Las bacterias son seres vivos que empezaron a existir mucho antes que los humanos y que, desde hace millones de años, compiten entre ellas produciendo sustancias capaces de inhibir o eliminar a otros microorganismos. En ese contexto, también han desarrollado mecanismos de defensa frente a esas sustancias. Esos mecanismos son los que hoy conocemos como resistencia a los antibióticos. No han surgido de repente, sino que forman parte de la evolución natural de las bacterias.
Lo que ha ocurrido en las últimas décadas es que la actuación humana ha acelerado este problema. Pero déjame que te explique cómo ha sucedido y por qué hemos empeorado la situación.
La expansión de la resistencia a los antibióticos se explica por un mecanismo perfectamente conocido en la evolución: la selección natural. Esto significa que algunas bacterias ya poseían genes y mecanismos que les permitían resistir la acción de determinados antibióticos. Y eso lo sabemos porque en 2012 se publicó un estudio muy interesante sobre unas bacterias que habían permanecido aisladas en una cueva durante aproximadamente cuatro millones de años. Lo sorprendente fue descubrir que aquellas bacterias tenían genes de resistencia frente a catorce de los antibióticos comerciales actuales más utilizados, a pesar de no haber estado nunca en contacto con ellos. Este hallazgo demuestra que los genes de resistencia existían mucho antes de que los antibióticos comenzaran a utilizarse en medicina.









