La unidad que tanto el Gobierno como los Ejecutivos autonómicos afectados por el fuego intentaron trasladar el fin de semana pasado, coincidiendo con los momentos más graves del macroincendio de la Comunidad de Madrid, no se ha transformado en una unidad de acción futura respecto a cómo abordar los fuegos, cada vez más virulentos y duraderos.
Desde el Gobierno, tanto el presidente, Pedro Sánchez, como sus ministros piden a la oposición que suscriba un pacto de Estado contra la emergencia climática que ya propuso el Ejecutivo el año pasado. Y el PP, que coquetea en los últimos días con el negacionismo climático de la extrema derecha, rechaza ese acuerdo que tildan “de brocha gorda” y exige, por su parte, que se adopte el plan de 50 medidas planteadas por Alberto Núñez Feijóo también en 2025.
Ambos proyectos, tanto el del Gobierno como el del PP, tienen muchos puntos en común y plantean propuestas muy similares, en algunos casos casi idénticas, a pesar de que desde el Ejecutivo se enmarcan en la lucha contra los efectos del cambio climático y, desde las filas populares, únicamente en la lucha contra los incendios, sin tener en cuenta el contexto climático.
Ayudas psicosociales
Las dos partes piden, por ejemplo, más ayudas para los afectados por los fuegos. En el texto del Ejecutivo, que Sánchez presentó tras los graves incendios que asolaron Castilla y León en 2025, se recoge el “refuerzo, por parte de las administraciones territoriales, de la atención médica y el apoyo psicosocial tras desastres, incorporando protocolos de atención en emergencias climáticas, incluyendo salud mental, colectivos vulnerables y mujeres víctimas de violencia, e integrando la enfermería y los mediadores sociales en la respuesta”. Además, se compromete a “impulsar estrategias públicas de corresponsabilidad en situaciones de emergencia para el cuidado de menores y personas dependientes”.














