La pelea para controlar la nueva crisis migratoria en Ceuta y Melilla se libra también en las redes sociales. Entre todos los actores que pretenden sacar rédito político de una situación que le ha costado la vida a al menos 57 personas que intentaron acceder a nado al territorio español, una corriente al otro lado del Mediterráneo lidera una oleada de mensajes contra la soberanía de las dos ciudades autónomas que llega con aires de revanchismo. Pedro Sánchez fue uno de los principales líderes europeos —incluso mundiales— en plantarse ante el genocidio de Gaza dirigido por el Gobierno israelí. De los pocos, de hecho, que públicamente tildó así a la campaña militar de Netanyahu en la que murieron 20.000 niños palestinos, según denunciaron ONGs como Save the Children. El Gobierno socialista llegó incluso a cerrar el espacio español a las armas destinadas a Israel como crítica a la ocupación de la franja. La respuesta por parte de los palestinos al apoyo español se ha visto en los últimos meses, con imágenes de los gazatíes celebrando la victoria de La Selección Española en el Mundial de Nueva York o con murales pintados sobre las paredes de sus casas derribadas que ilustraban los rostros de Lamine Yamal o del propio presidente del Gobierno, al que Sánchez reaccionó por TikTok. La respuesta por parte de los israelíes la estamos viendo ahora. La madrugada del jueves, el embajador de Israel en las Naciones Unidas, Danny Danon, publicaba un mensaje en la red social X en el que cuestionaba directamente la territorialidad de Ceuta y Melilla: "España, que nunca pierde oportunidad de sermonear a Israel, ha declarado el estado de emergencia en Ceuta tras la crisis surgida por su política migratoria. Quizás antes de que continúe dándonos lecciones, es la hora de que explique al mundo por qué aún mantiene enclaves coloniales en África". No sólo mentía —el Gobierno no había declarado el estado de emergencia en Ceuta—, sino que además calificaba como colonias las dos ciudades autónomas, cuando tanto el derecho internacional como la propia ONU las consideran territorio legítimo. Rápidamente, la embajadora en funciones de Israel en España, la jefa de misión Dana Erlich, salió al paso para evitar un (peor) choque diplomático. "Siguiendo de cerca la situación de Ceuta. El comentario realizado por el embajador de Israel en la ONU sobre el tema no representa la posición del Estado de Israel", aclaraba Erlich también en X, quien no pudo evitar que su muro se llenara de comentarios de españoles resentidos. Lo que sí representaba el mensaje de su compañero diplomático era a la posición de un sector radical de la sociedad israelí. Una posición que venía anunciándose, incluso, desde años atrás. Una historia que viene de lejos Ya en mayo de 2019, mientras Benjamin Netanyahu intentaba formar Gobierno y se enfrentaba a críticas por los retrocesos democráticos en su país, su hijo Yair se sumergía en una turbia conversación en el entonces Twitter en la que ya sacó a relucir Ceuta y Melilla entre amenazas. "Ceuta y Melilla son pequeños territorios que poseéis al otro lado del mar en un continente distinto [...]. Hagamos un trato, nosotros no financiaremos ONGs en vuestro país que os pidan ceder Ceuta y Melilla y vosotros dejaréis de financiar las que en el nuestro exijan que cedamos Judea y Samaria", proponía. Un día antes, había publicado un mapa de las dos ciudades, con una frase que decía: "Queridos árabes y musulmanes. ¿Queréis liberar tierras árabes e islámicas ocupadas? Aquí hay un buen comienzo". La fragilidad de Ceuta y Melilla, así como las reclamaciones de Marruecos, es algo que no escapa del ojo crítico del sector más radical de Israel. Y tampoco del de Estados Unidos. En marzo de este año, el ataque sobre la legitimidad de las ciudades regresó justo después de que Sánchez lanzara su "No a la guerra" y tildara los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán de ser "un atropello contra la legalidad internacional". Dos semanas después, un think tank estadounidense con clara afinidad por Israel y fuerte influencia en Washington, publicaba en el Middle East Forum un artículo titulado 'Marruecos debe enviar una nueva Marcha Verde a Ceuta y Melilla'. El autor era Michael Rubin, antiguo oficial del Pentágono especializado en conflictos de Oriente Medio y exasesor del Departamento de Defensa. Lo siguió el congresista republicano Díaz-Balart, cercano a Marco Rubio, que en abril aseguraba en una entrevista en El Español que "Ceuta y Melilla no están en España, sino en Marruecos". A finales de ese mes, un comité de cámara baja del Congreso de los Estados Unidos repetía sus palabras en un informe. Era la primera vez que una institución de EEUU afirmaba que las dos ciudades autónomas españolas estuvieran "en territorio marroquí". TE PUEDE INTERESAR Este asalto contra la soberanía española viene fraguándose desde hace años y ha sido avivado con un nuevo soplo cada vez que España se alejaba de la hoja de ruta de Washington o Tel Aviv. Y cuando la madrugada del 30 de julio comenzó el salto a la valla de Ceuta, el guion para las redes sociales estaba ya escrito. El propio Michael Rubin sugería el viernes en X que "si España devolviera la Ceuta y Melilla ocupadas a su legítima soberanía marroquí, Madrid no estaría en este lío" y proponía a Israel y a EEUU que impusieran "sanciones a España si utiliza cualquier equipo de defensa o policial estadounidense o israelí contra marroquíes inocentes en la Ceuta ocupada". El apologista incluso ha llegado a lanzar la pregunta de si la Corte Penal Internacional debía emitir una orden contra los soldados españoles que tocasen a los migrantes, en una burda comparación con los soldados israelíes perseguidos por asesinar y torturar a civiles en Gaza. Como Rubin, docenas de cuentas pertenecientes a sionistas israelíes se sumaron a la carga. “Dos Estados, Dos Naciones”, posteaba un usuario junto a una imagen de la península dividida entre Marruecos y España. "Esta es la valla con concertina de seis metros que separa a los pueblos indígenas de sus colonizadores en el apartheid del Estado español en las costas del norte de África", apuntaba otro. "Todos los ojos en Ceuta", decía una publicación acompañada de foto hecha con inteligencia artificial que referenciaba a la icónica campaña de Gaza. "Espero que España no cometa genocidio contra los marroquíes que están escapando de su campo de concentración al aire libre", decía otro post, este último, compartido por Yair Netanyahu. En cuestión de minutos aparecía el hashtag #FreeCeuta, bajo el que se amasaban publicaciones similares. TE PUEDE INTERESAR Algunos políticos israelíes no entraron en el tema de la soberanía, pero vieron la oportunidad para lanzar una crítica contra el Gobierno español. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, 'felicitó' a Pedro Sánchez por "su profundo compromiso con la acogida de la inmigración y la 'diversidad humana' ". El ministro de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo, Amichai Chikli, retuiteó un comentario que culpaba a Sánchez de haber causado la situación con la amnistía y afirmaba que "España había ido demasiado lejos". La hostilidad estaba clara. Mientras siguen las dudas sobre cómo se ha podido orquestar la llegada masiva de más de 40.000 personas en apenas unos días y el Gobierno español intenta gestionar con devoluciones en caliente la saturación de las calles de Ceuta y Melilla, España ha descubierto que tiene otro frente abierto con el que lidiar. Mantener una política ajena a los intereses de EEUU e Israel tiene un coste, y parece que algunos, usando las redes sociales como arma, proponen que ese precio a pagar sea la soberanía española.