Durante tres meses y cuatro días —o lo que es lo mismo, desde el pasado 26 de abril— el Port de Tarragona ha contado con una atracción especial: la presencia de un megayate de superlujo, de 109 metros de eslora, llamado Seven Seas . La presencia de esta auténtica mansión flotante en aguas tarraconenses picaba doblemente la curiosidad.

Por un lado, estaban los que se acercaban al puerto para ver un barco de ensueño valorado en 250 millones de dólares. Y por otro, los que curioseaban ante la posibilidad de otear a su dueño, el director de cine Steven Spielberg.

Pero el Seven Seas , junto a sus 35 tripulantes, su helipuerto, su gimnasio, su jacuzzi y su sala de cine, ya no está en Tarragona. El pasado jueves dijo adiós a la costa catalana y puso proa hacia otras aguas. Según Diari de Tarragona , su destino es la isla de Mallorca, donde Spielberg pasó parte de sus vacaciones en 2025 a bordo precisamente del megayate, y donde todo indica que repetirá estancia este mes de agosto.