Millonarios Exc�ntricos (VI)Criado en la aprensi�n y la obsesi�n, tuvo el don de hacer dinero y convertirlo todo en m�s dinero y disparate. Dijo que pod�a comprar a cualquier hombre, pero s�lo seis personas fueron a su entierroHoward Hughes en la cabina del hidroavi�n 'Spruce Goose', dise�ado por �l mismo, en 1947.Actualizado Viernes,
julio
21:38A los 25 a�os, Howard Hughes anunci� a uno de sus asistentes el prop�sito del que har�a un oficio de vida: "Voy a ser el aviador m�s completo del mundo, el mayor productor de cine y el hombre m�s rico de la Tierra". Logr� cumplir las tres profec�as unos a�os despu�s. Naci� en 1925 en un pueblo de Texas, hijo de un industrial que patent� la broca tricono para perforar pozos de petr�leo en terrenos antes imposibles, y de una inglesa, Alene Gano Hughes, de modales victorianos que padec�a misofobia (miedo intenso, irracional y patol�gico a la suciedad, los g�rmenes, las bacterias y la contaminaci�n). Al ni�o Hughes lo crio bajo el palio de sus paranoias: comprobaba diariamente el estado de sus deposiciones, lo obligaba a ducharse con jab�n de lej�a, a la noche repasaba cada cent�metro del cuerpo... As� espig� este hijo �nico asistido desde el nacimiento por una mel� de m�dicos de todas las especialidades que a los 18 a�os ya era un hu�rfano de oro.Hughes aprendi� a manejar los negocios del padre, abandon� la universidad y se estableci� en Los �ngeles, donde uno de sus t�os, Rupert, ejerc�a de guionista, director y productor. Pocas semanas despu�s de llegar a la tierra prometida entendi� que tambi�n pod�a aplicar en Hollywood su ambici�n. Lleg� casado (con Ella Rice) y en unos meses ya estaba divorciado por insoportable. Capaz de mover los negocios del petr�leo y de asumir los del cine sin despeinarse, se convirti� en un millonario a la moda y ejerci� de playboy capaz de presentarse en los guateques como si �l mismo fuese un horizonte siempre inalcanzable. Por entonces contaba ya con la astucia contable de Noah Dietrich, su mejor podenco. A �l le confi� algunas ideas de su manual de instrucciones: "Puedo comprar a todos los hombres del mundo". Y esta otra: "Cualquier persona tiene precio". Los dos juntos sumaban una monta�a de falta de escr�pulos.Para saber m�sPero lo que en verdad fascinaba a Howard Hughes era volar. Fund� en 1932 su primera compa��a a�rea, Hughes Aircraft. Marc� el r�cord de velocidad en vuelo entre Burbank (Los �ngeles) y Newark (Nueva Jersey). Empe�� siete horas, 28 minutos y 25 segundos. Era 1937 y lo logr� pilotando un modelo propio, el Hughes H-1 Racer. Destin� millones de d�lares a mejorar aviones hasta cumplir con otra aventura sideral: completar un vuelo alrededor del mundo en tres d�as, nueve horas y 17 minutos, batiendo la marca anterior en cuatro d�as. Este era Hughes, incapaz de aceptar un l�mite.Viv�a para pilotar y hacer negocios tremendos. El cielo era el �nico espacio que nadie hab�a conquistado y lo convirti� en su cuarto de jugar. Tuvo varios accidentes que lo dejaron con el otro pie fuera del mundo, pero logr� reponerse cada vez. Dise�� sus propias camas de hospital. Fue el primer hombre de EEUU en acumular 1.000 millones de d�lares. En la d�cada de los a�os 30 adquiri� tambi�n la Trans World Airlines (TWA) y la convirti� en la segunda compa��a a�rea m�s importante del pa�s, por detr�s de Pan Am. Su vida iba cada vez enrareci�ndose m�s. Prosperaba a la misma velocidad que abr�a agujeros negros a su paso. La tiran�a era el sello de la casa: imped�a a su equipo m�s cercano comer queso o ajo, mirarle a los ojos, hablarle, tocarle. Ten�a a un empleado con contrato de plena dedicaci�n para espantarle moscas e insectos. Orinaba en botellas de cristal que ordenaba guardar en una estancia preparada para esa obsesi�n tarambana. Ten�a el don de hacer dinero y convertirlo todo en m�s dinero y disparate. Howard Hughes era un lun�tico de primer�sima calidad.Al�rgico a pagar impuestos, escogi� la trashumancia por los mejores hoteles. Se instal� en Las Vegas y all� compr� el Desert Inn para que nadie ocupase su habitaci�n durante sus ausencias. Despu�s adquiri� otros tantos: Castaways, Frontier, Sands, Silver Slipper y Landmark. Alrededor ten�a cada vez a menos gente. Sufri� varias crisis nerviosas y las fobias crecieron. A mediados de los a�os 60 decidi� retirarse del mundo. Ya casi nadie ten�a acceso al impetuoso Hughes. Cuando abandon� la suite del Desert Inn hac�a a�os que s�lo un pu�ado de mormones de su mermado c�rculo de confianza lo hab�a visto.En 1970 emprendi� una gira por otros hoteles de Bahamas, Nicaragua, Canad�, Inglaterra y M�xico. Cada vez m�s encerrado en oscuras habitaciones suntuosas, adicto a las drogas para mitigar los dolores del accidente de avi�n que tuvo en 1946. Hab�a invertido otra fortuna en procurarse una red de aislamiento. Cuentan que algunas noches levantaba los ojos desquiciados hacia el cielo bruno buscando la parte de universo que le correspond�a en propiedad exclusiva. Acab� convertido en una criatura de ficci�n de su propia leyenda tenebrosa. Era un rico exagerado y decr�pito sobreviviendo en una pompa de jab�n f�bica. En esta perra vida s�lo supo disfrutar de algunos vuelos rutilantes y de unas cuantas fiestas de juventud donde la orquesta paraba de admiraci�n al verlo cruzar el sal�n con el esmoquin impecable y un dry martini en la mano.La �ltima parada de su vida fue en Acapulco. Pesaba 40 kilos, se hab�a dejado crecer la barba de chivo como un Valle-Incl�n, hab�a dejado de cortarse las u�as y las manos eran ya una madeja terror�fica. Muri� en el vuelo de M�xico hacia el Hospital Metodista de Houston. Era el 5 de abril de 1970. Dos d�as despu�s recibi� sepultura en el pante�n familiar del hist�rico Cementerio Glenwood de Houston, junto a sus padres. Seis personas, contando a los dos enterradores, formaron el cortejo f�nebre. Despu�s de tanto todo para nada.






