La difícil situación que afronta Ceuta, con la llegada de migrantes que intentan entrar a la ciudad autónoma por mar, ha suscitado reacciones en la Unión Europea. Italia, en un primer momento, seguido de Finlandia y Suecia han pedido que España quede excluida del espacio Schengen para evitar la llegada de migrantes. Sin embargo, Bruselas manda un mensaje calma. La Comisión Europea ha informado de que no se ha producido ningún movimiento de personas desde la ciudad autónoma a otro Estado miembro y ha asegurado que el sistema de control específico implantado en este territorio ya contempla controles en frontera.Primero ha sido Roma y luego Helsinki y Estocolmo, las capitales que han reclamado excluir a España del espacio Schengen ante la crisis migratoria que afronta Ceuta. Todo ello con un mensaje cargado de dureza contra la situación en España con críticas hacia la incapacidad del Gobierno para proteger la frontera exterior del área Schengen.

Preguntados por esta petición, fuentes comunitarias han explicado que el control fronterizo de Ceuta y Melilla al resto del continente europeo cuenta con un procedimiento normativo especial. Es decir, no se trata de un control habitual como los que existen dentro del espacio Schengen si no un mecanismo de control fronterizo específico para las dos ciudades autónomas.