El president de la Generalitat, Salvador Illa, y la mayoría de las bancadas del Parlament han coincido este viernes en afear a la alcaldesa de Ripoll (Girona) Sílvia Orriols por contratar a su hija como interina en la Policía Local del municipio. Todos han coincido en centrar sus críticas en el ámbito de la ética pública, dejando de lado la derivada jurídica de un proceso sobre el que pesan varios interrogantes. “No es bueno ir dando lecciones por la vida”, ha asegurado el jefe del Govern al ser preguntado por el tema en la rueda de prensa de balance del ecuador del mandato.No en pocas ocasiones, Orriols ha cargado desde su escaño en el Parlament contra los partidos tradicionales y prácticas como la designación a dedo de conocidos y familiares en cargos de las Administraciones. La también líder de la formación xenófoba Aliança Catalana intentaba erigirse como una opción libre de ese tipo de prácticas. La alcaldesa, estos últimos días, ha defendido que esos casos no son homologables al de su hija, que sí se sometió a una prueba de selección con garantías. Pese al derecho a poder concurrir a esa plaza de la primogénita de Orriols, existe un claro conflicto de intereses que ella aún niega. “Solo diré una cosa. No es bueno ir dando lecciones por la vida”, ha asegurado Illa. Ha recordado en la rueda de prensa que, por el tipo de tramitación de la plaza de interino, la Generalitat no ha tenido ninguna participación en ese proceso, pero eso sí sucederá en la de oposición para una plaza fija en ese mismo cuerpo y en el que Guinadell Orriols también se presentó y es finalista. Por las palabras del jefe del Govern se deduce que, si bien la Generalitat tiene competencias en el ordenamiento de las policías locales, no está sobre la mesa ningún tipo de impugnación o recurso en esta fase. Junts per Catalunya, la única formación que pidió explicaciones en el pleno municipal donde Ripoll anunció el nombramiento de su hija, ya recibió un portazo de la alcaldesa al proponerle que cediera a otro regidor las competencias en seguridad en favor de la transparencia. La portavoz de Esquerra Republicana en la Cámara, Ester Capella, también puso sobre la mesa el conflicto de intereses que implicará que Orriols sea la máxima superior jerárquica de su hija, aunque recordó que la plaza era fruto de una contratación de urgencia y no por oposición. “Si se ha hecho todo bien, pues no queda bonito”, ha añadido, denunciando que Orriols “ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.A la jefa de filas de los Comuns, Jéssica Albiach, no le sorprende el escándalo. “La extrema derecha es fascista y oportunista. Oportunista para colocar a su gente [acusando a la alcaldesa de nepotismo] y para pasar gastos de peluquería [como hizo Vox en el Parlament]”, ha atacado. En una línea similar se ha expresado la diputada anticapitalista Pilar Castillejos, que cree que el episodio es el ejemplo de que la extrema derecha “dice una cosa y hace otra”. “Dice trabajar por el país y no viene a las comisiones del Parlament. Habla de transparencia y contrata, presuntamente, de manera como transparente. Se va destapando el fiasco de Aliança”, ha añadido.