MILLONARIOS EXC�NTRICOS (V)El empresario compr� una de las dos versiones del 'Retrato del Dr. Gachet'. Desde su muerte, la obra est� en paradero desconocido.Foto de archivo de Ryoei Saito, presidente de la compa��a japonesa Daishowa.Actualizado Jueves,

julio

21:32El 15 de noviembre de 1990, el presidente de la casa de subastas Christie's de Nueva York, Christopher Burge, golpe� con el martillo la madera del atril y adjudic� por 82,5 millones una de las dos versiones que Vincent Van Gogh hizo del Retrato del Dr. Gachet. El cuadro, pintado unas semanas antes de que el artista se reventase el pecho con una pistola en un campo de cereal a las afueras de Auvers-sur-Oise (Francia), se convirti� en el m�s caro de la historia del arte hasta ese momento. El comprador sigui� la puja por tel�fono a trav�s de un intermediario que levant� la mano definitivamente cuando estaba claro que se hab�a pulverizado todo r�cord.Lo adquiri� un japon�s de mucha fortuna afincado en Tokio, Ryoei Saito, vicepresidente honorario de Daishowa Paper Manufacturing. La tela hab�a estado expuesta poco antes en el Metropolitan de Nueva York prestado por el coleccionista que lo sac� a subasta. Fue la �ltima vez que el cuadro asom�. Desde aquel 15 de noviembre, El retrato del Dr. Gachet no est� en las br�julas del arte. Nadie sabe exactamente d�nde cuelga. Nadie ha dicho hasta ahora: "�Lo he vuelto a ver!". Saito lo traslad� a Tokio y all� lo mantuvo hasta su muerte, seis a�os despu�s de la compra. Aquel hombre esquivo hecho a las cumbres del dinero comenz� a tropezar en los negocios, lo acusaron de sobornos a la autoridad para aprovechar terrenos forestales en favor de un proyecto disparatado, el Club de Golf Vincent. Los bancos comenzaron a hocicarle la fortuna y al final se quedaron en prenda una parte de su colecci�n de arte. Parece que en el lote iba la pieza sideral de Van Gogh. Saito muri� de un infarto fulminante mientras los operarios contratados por el Banco Fuji sacaban con notable delicadeza, una a una, las piezas embargadas.Para saber m�sLa leyenda comenz� a galopar tras la ca�da en desgracia del empresario. Algunas f�bulas apuntaban a que hab�a salvado de las zarpas del banco el Retrato y en su testamento hab�a dejado escrito que deb�a ser enterrado con �l. El rito sinto�sta contempla la cremaci�n del cad�ver en el ata�d, as� que a los pocos meses del �ltimo coletazo del industrial (y desaparecido el Van Gogh) corri� en todas direcciones el chisme de que el fiambre de Saito hab�a sido quemado junto a esta tela y otra tambi�n magn�fica: El baile en el molino de la Galette, de Renoir. Ambas sumaban en 1996 un valor de 166 millones de d�lares. Nadie pudo confirmar la veracidad de este capricho. S�lo es posible decir sin miedo a equivocarse que la obra del artista holand�s desapareci�.La tajante discreci�n de Saito y sus alrededores ha alcanzado un punto de perfecci�n. A nadie se le ha llenado la boca de fanfarroner�a. Veneraba ese cuadro y de un plumazo lo apart� del mundo. Del mundo de ah� afuera. Del mundo corriente. Entre Europa y EE.UU. se reparte una severa cofrad�a de expertos en Van Gogh que no claudican en la intenci�n de recuperar alg�n d�a la pieza y volverla a contemplar como en aquella �ltima vez, un enigm�tico jueves de noviembre de 1990. Algunos han llegado lejos en la investigaci�n y con instinto sabueso han seguido la pista hasta donde las pistas se dejan seguir.Parece que el banco vendi� la pieza confiscada poco tiempo despu�s, en 1997 y en una transacci�n privada en la casa de subastas Sotheby's. El comprador fue WolfgangFl�ttl, financiero austriaco casado con una nieta del presidente Eisenhower. A este tambi�n le flaque� la cartilla y se deshizo del cuadro en otra venta secret�sima donde, ahora s�, se borra toda huella que dejaron a su paso. Alguien apunt� al empresario de la pasta italiana, Guido Barilla, como nuevo propietario. Pero no fue as�.Este unicornio del arte europeo se ha convertido en la pieza m�s investigada de las tres �ltimas d�cadas en el proceloso enjambre de los marchantes e intermediarios. The New York Times public� en 2024 una investigaci�n que especulaba con otra posibilidad sobre el paradero del cuadro. Las pistas llevaron a los periodistas a Lugano (Suiza). Y algo a�n m�s excitante: podr�a formar parte de la colecci�n de los nuevos propietarios de Villa Favorita, la mansi�n del bar�n Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza vendida por su viuda, Tita Cervera, por 90,4 millones de d�lares en 2014. Ahora la ocupa la familia Invernizzi, quienes levantaron en los primeros compases del siglo XX el mayor negocio de quesos italianos y acopiaron una fortuna magn�fica repartida entre varias cepas de hijos, nietos, primos y sobrinos que redondearon su millonaria existencia cuando la empresa Kraft compr� el imperio l�cteo.Sin noticias de Gachet, este �leo sobre lienzo es uno de los enigmas m�s complejos de descifrar del coleccionismo de arte. Alguien decidi� que, despu�s de la muerte de Saito, el cuadro deb�a esfumarse y, all� donde est�, permanece a resguardo de casi todo el mundo. Para mantener oculto algo as� no hace falta una gran infraestructura. Podr�a suceder que el cuadro m�s caro de la historia en aquel 1990 est� en el doble fondo de un jerg�n o colgado en una pared forrada con sedas de damasco e iluminado con una bombilla de 40 vatios dentro de un aplique de lat�n.La otra versi�n que Vincent Van Gogh hizo del Retrato del Dr. Gachet est� en el Museo D'Orsay (Par�s). El modelo aparece tambi�n visiblemente derrumbado: "La expresi�n desgarradora de nuestra �poca", como escribi� el artista a su amigo Paul Gauguin detall�ndole estas dos piezas. Aquel doctor con estudios de Psiquiatr�a ayud� a Van Gogh cuanto pudo a vencer sus angustias, pero el holand�s tra�a de serie una fuerte vocaci�n de abismo. El desgarro de Gachet era en verdad el suyo.