ColumnistasExisten líderes honestamente convencidos de que encarnan a la nación y de que, sin ellos, el Estado colapsaría. Por eso, piensan que cualquier crítica constituye una agresión contra el interés generalEscuchar31 de julio 2026, 06:30 a. m.En la conocida fábula "El nuevo traje del emperador", este les paga a falsos sastres por la confección de un traje hecho con "tela invisible" y ninguno de sus colaboradores tiene el coraje para decirle la verdad. (Shutterstock/Ilustración) Jaime RobletoDoctor en Derecho, máster en Derecho Penal, Juez de apelación de sentencias penales con más de 31 años de experiencia en el Poder Judicial, es psicólogo forense y filósofo. Ha sido docente en la UCR y otras universidades.En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
Cuando los presidentes se creen dioses
Los gobernantes son administradores temporales del poder que la ciudadanía les confía. No son salvadores. No son mesías. Su verdadera grandeza está en saber abandonar el poder dejando instituciones más fuertes que las que encontraron









