El pulso en la frontera sur ha alcanzado una dimensión inédita y crítica. Unas 49.000 personas habrían accedido este jueves 30 de julio de forma irregular a Ceuta desde Marruecos, según las primeras estimaciones contenidas en un informe interno del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) revelado este viernes y posteriormente retirado. A la marea humana que ha desbordado la ciudad autónoma se suma un balance humano desgarrador: al menos 24 migrantes han perdido la vida por asfixia por inmersión y ahogamiento en aguas del litoral cuando trataban de bordear el espigón de El Tarajal. Aunque el Gobierno central ha evitado hasta ahora ofrecer un balance oficial definitivo tras la entrada masiva iniciada a mediados de semana, los datos del DSN —organismo adscrito al Ministerio de la Presidencia— confirman la mayor quiebra del perímetro fronterizo de la historia reciente, superando con creces los episodios de mayo de 2021. La Guardia Civil y los servicios de rescate continúan rastreando la costa ante la posibilidad de que el número de cadáveres recuperados del mar siga aumentando. TE PUEDE INTERESAR Ante el colapso absoluto sobre el terreno, el Gobierno de Pedro Sánchez ha tomado una decisión drástica a primera hora de este viernes: ha comenzado a devolver en caliente, en coordinación con las autoridades de Marruecos, a centenares de nacionales de este país que habían entrado en Ceuta a nado y a pie. Las entregas en la misma línea divisoria evidencian que Moncloa ha decidido dejar en suspenso de facto la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio, que prohibió expresamente al Ministerio del Interior devolver en caliente a los migrantes interceptados en el mar sin el procedimiento ordinario de Extranjería. A lo largo de los últimos días, llamados por el efecto viral en redes sociales de esa resolución del Alto Tribunal, miles de jóvenes marroquíes comenzaron a concentrarse en los municipios vecinos para cruzar a Ceuta. La pasividad inicial de las fuerzas alauitas y el embudo policial español desencadenaron el colapso. Ahora, acuciado por la emergencia, el Ejecutivo ha optado por aplicar rechazos automáticos para tratar de contener la crisis. Fuentes de Interior confirman que las devoluciones a la Gendarmería se están ejecutando de manera ininterrumpida. Esta operativa de retorno no se circunscribe únicamente a Ceuta. Informes internos del Ministerio del Interior revelan que España ha devuelto en caliente en las últimas horas a 459 marroquíes que se habían colado en Melilla, según la documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial. En su inmensa mayoría, se trata de adultos que accedieron a la ciudad autónoma a pie por la zona del Dique Sur, que ejerce como frontera marítima y terrestre. Y es que las imágenes de descontrol en El Tarajal provocaron un efecto contagio por simpatía hacia Melilla durante la madrugada del viernes. Cientos de jóvenes y menores intentaron forzar el paso fronterizo de Beni Ensar (Nador) y el perímetro del puerto, desencadenando duros enfrentamientos con la policía alauita que se saldaron con heridos y decenas de detenciones. Pese al conato de asalto, se calcula que un millar de personas logró acceder a suelo melillense. TE PUEDE INTERESAR Las actas policiales detallan que las devoluciones en Melilla arrancaron a las 00:25 horas, cuando la Comandancia de la Guardia Civil y la Gendarmería ejecutaron el rechazo inmediato de 126 personas en el Dique Sur. A las 6:30 horas, un segundo operativo devolvía a otros 333 migrantes. Las fuentes consultadas matizan una línea roja legal y humanitaria: los menores no acompañados no están siendo devueltos. Aunque no hay un censo oficial, se calcula que miles de niños y adolescentes permanecen en Ceuta y Melilla, quedando bajo la tutela obligatoria de las comunidades y la legislación de protección de menores. La activación de estos rechazos exprés coincide con un giro táctico al otro lado de la valla. Tras jornadas de total permisividad en las que miles de personas fueron trasladadas hasta el perímetro sin oposición, la policía y las Fuerzas Auxiliares marroquíes han comenzado a desplegarse en los puntos críticos de Ceuta y Melilla para repeler a los grupos que insisten en cruzar. TE PUEDE INTERESAR Violencia en Castillejos y repliegue de miles de migrantes A pesar de la llegada de refuerzos policiales, el caos sigue dominando la franja marroquí adyacente a Ceuta. La localidad fronteriza de Fnideq (Castillejos) ha amanecido sumida en un escenario de extrema tensión, con barricadas, vehículos quemados y calzadas cubiertas de piedras tras una noche de violentos disturbios entre grupos de jóvenes encapuchados y las fuerzas de seguridad, que han empleado gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Sin embargo, la certeza de que las autoridades españolas están ejecutando devoluciones en caliente y de que no será posible regularizar la estancia ha provocado el inicio de un éxodo inverso. Miles de jóvenes, exhaustos, descalzos y con la ropa aún mojada, han comenzado a abandonar Castillejos para regresar a sus ciudades de origen. Los transportes públicos, taxis compartidos e incluso maleteros de turismos particulares se encuentran colapsados por personas que buscan volver hacia el norte, hacia Tánger, asumiendo el fracaso de la travesía. Aun así, el goteo no se ha cerrado del todo. Grupos reducidos continúan intentando bordear la escollera provistos de flotadores y cámaras de neumáticos. Mientras tanto, en el interior de Ceuta, miles de personas deambulan por el casco urbano sin recursos, alimentos ni alojamiento, en una situación de emergencia humanitaria que mantiene a los servicios de asistencia desbordados. En el plano gubernamental, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han viajado este viernes a Ceuta para evaluar sobre el terreno el dispositivo junto al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas (PP), y los mandos policiales. TE PUEDE INTERESAR En paralelo, la diplomacia se mueve a contrarreloj. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantiene un "contacto permanente" con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, para amarrar la logística de las devoluciones. Albares ha informado también a la alta representante de la UE, Kaja Kallas, y a sus colegas europeos sobre las medidas puestas en marcha, recordando la "especificidad de Ceuta y Melilla como únicas fronteras terrestres europeas en África" para recabar la solidaridad comunitaria frente a esta crisis crítica. El pulso en la frontera sur ha alcanzado una dimensión inédita y crítica. Unas 49.000 personas habrían accedido este jueves 30 de julio de forma irregular a Ceuta desde Marruecos, según las primeras estimaciones contenidas en un informe interno del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) revelado este viernes y posteriormente retirado. A la marea humana que ha desbordado la ciudad autónoma se suma un balance humano desgarrador: al menos 24 migrantes han perdido la vida por asfixia por inmersión y ahogamiento en aguas del litoral cuando trataban de bordear el espigón de El Tarajal.