Contenido automatizadoHay personas que prefieren comer dulce. Foto: (GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPOPERIODISTA31.07.2026 06:44 Actualizado: 31.07.2026 06:48 31.07.2026 06:44 Actualizado: 31.07.2026 06:48

Un estudio basado en datos del Biobanco del Reino Unido concluyó que las personas con determinadas variantes genéticas asociadas a la preferencia por sabores dulces y grasos tienden a consumir más este tipo de alimentos y presentan un mayor riesgo de desarrollar obesidad y diabetes tipo 2. Los resultados fueron presentados durante la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, NUTRITION 2026. LEA TAMBIÉN La investigación, considerada uno de los estudios de asociación de genoma completo sobre preferencias gustativas más amplios realizados hasta ahora, utilizó información genética y alimentaria de aproximadamente medio millón de participantes del Biobanco del Reino Unido.Los investigadores combinaron cuestionarios sobre hábitos de alimentación con bases de datos sensoriales que clasificaban los alimentos según características como el dulzor, el contenido graso o la salinidad.Los genes también influyen en las preferencias alimentariasSegún Julie Gervis, investigadora postdoctoral del Centro de Medicina Genómica del Hospital General de Massachusetts, los resultados muestran que la predisposición genética puede influir en la elección de determinados alimentos."Estos hallazgos sugieren que la predisposición a comer en exceso alimentos muy apetitosos, como bebidas azucaradas, frituras y patatas fritas, tiene su origen, en parte, en nuestros genes. Esto podría ayudar a explicar por qué a algunas personas les cuesta más que a otras elegir alimentos saludables y podría abrir la puerta a enfoques más personalizados para prevenir el riesgo de enfermedades crónicas relacionadas con la dieta", explicó Gervis.La investigación encontró que ciertas predisposiciones hereditarias pueden influir. Foto:ISTOCKCómo identificaron la predisposición genética al saborLos científicos realizaron estudios de asociación del genoma completo para identificar variantes relacionadas con la preferencia por los sabores dulce, salado y graso. A partir de esos datos desarrollaron una puntuación genética que refleja la predisposición acumulativa de cada persona hacia esos perfiles de sabor. LEA TAMBIÉN Posteriormente, analizaron un segundo grupo independiente de participantes para comprobar si quienes tenían una mayor predisposición genética a preferir el sabor dulce consumían efectivamente más alimentos azucarados y presentaban un mayor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.Durante los análisis, el equipo tuvo en cuenta variables como la edad, el sexo, la ascendencia genética y la ingesta total de energía con el objetivo de aislar el efecto específico de la genética sobre las preferencias gustativas.La predisposición genética puede influir en la elección de determinados alimentos. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2026). / EL TIEMPOMayor consumo de alimentos dulces y más riesgo metabólicoLos resultados preliminares mostraron que las personas con una mayor predisposición genética hacia el sabor dulce consumían, en promedio, alrededor de siete gramos adicionales de alimentos dulces al día. Aunque la diferencia diaria es pequeña, los investigadores señalan que su efecto puede acumularse con el paso del tiempo.Además, observaron que una mayor puntuación genética relacionada con la preferencia por sabores dulces y grasos se asociaba con un mayor peso corporal y un ligero incremento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Según el estudio, esta relación estaría explicada principalmente por un mayor consumo de alimentos hiperpalatables. LEA TAMBIÉN "Nuestros hallazgos sugieren que los genes que influyen en las preferencias gustativas podrían desempeñar un papel importante en el riesgo de enfermedades metabólicas al afectar los hábitos alimenticios. Este tipo de información podría ayudar a identificar precozmente a las personas con mayor riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la dieta, para que puedan recibir apoyo específico", señaló Gervis.Los investigadores consideran que estos resultados también podrían contribuir al diseño de estrategias nutricionales personalizadas. El equipo trabaja actualmente en replicar estos hallazgos en otras poblaciones y en analizar cómo las predisposiciones genéticas hacia sabores como el amargo, el ácido o el umami influyen en la calidad de la alimentación y en el riesgo de enfermedades metabólicas.Europa Press. Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de Europa Press, y contó con la revisión de la periodista. Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.