Los precios vuelven a escalar tras la tregua que dieron en junio
La caída de la inflación en junio ha sido, por el momento, un paréntesis. En julio los precios han vuelto a subir, aunque solo una décima, hasta situarse un 2,9% por encima del nivel que tenían un año antes, según Eurostat, la oficina europea de estadística. La continuidad de los ataques y los intercambios de misiles en el estrecho de Ormuz continúa y eso presiona al alza sobre una inflación que ha se mantiene nueve décimas por encima del objetivo que se fija el Banco Central Europeo.
Desde el momento en que empezó el conflicto bélico en Oriente Próximo, estalló una crisis energética que se trasladó a la inflación. Por el momento, la presión recae, sobre todo, en la energía. Es este componente del índice de precios al consumo el que más tira al alza: aumentó un 10% en julio respecto al mismo mes del año anterior. Para entender lo que está sucediendo basta con mirar lo que pasaba en febrero (la guerra empezó el último día de ese mes). Entonces las cotizaciones energéticas caían un 3,1%, y el índice general estaba en el 1,9%. Ahora la situación se ha dado la vuelta completamente.
Pero el incremento de una sola décima tampoco es excesivo, dada la presión e incertidumbre en el golfo Pérsico. “El fuerte aumento mensual de los precios de la energía —debido a la escalada de tensión en Oriente Próximo y al consiguiente repunte de los precios de la energía— se vio compensado por un descenso mensual significativo de los precios de los bienes industriales no energéticos", ha señalado Iain Simmons, de Oxford Economics.










