La demanda que tiene la mejor universidad del país según el ranking “Guía de las Mejores Universidades 2026”, elaborado por el periódico EL UNIVERSAL, ha convertido en un reto el método para la selección de los estudiantes de primer ingreso a la UNAM. En esta ocasión se realizó el examen en línea, pero se denunciaron presuntas irregularidades que involucran la utilización de la Inteligencia Artificial por algunos aspirantes para responder. Lo anterior constituiría, en caso de acreditarse, una falta grave, un fraude, una trampa, que es lo contrario a lo que representan los valores universitarios, base de la educación que pretenden obtener quienes ingresan al nivel superior.La intervención del rector Leonardo Lomelí, al instalar una comisión técnica para analizar el procedimiento del examen y los resultados del concurso de selección, me parece oportuna. Es necesario explicar con transparencia la confiabilidad de la evaluación o, bien, atender a la brevedad las fallas que se hubieran presentado. A nadie conviene cuestionar un proceso tan importante para la sociedad, donde estuvo involucrada la utilización de recursos públicos para la contratación de la empresa Territorium Life, que aplicó el examen en línea, por un monto mínimo de 40.7 millones de pesos y un monto máximo de 101.7 millones de pesos.El propio rector, cuando se desempeñaba como Secretario General de la UNAM, escribió el prólogo de la obra Evaluación y aprendizaje en educación universitaria: estrategias e instrumentos, en el que destaca: “Estudiar y comprender los instrumentos y estrategias de evaluación del, para y como aprendizaje, puede ayudarnos a mejorar nuestra práctica docente… y sin duda tendrán un impacto decisivo en la calidad de la educación y en la formación de los estudiantes”. La UNAM enfrenta el desafío de la innovación educativa y por eso era necesario avanzar en la utilización de una plataforma tecnológica que cumple con altos estándares internacionales de seguridad de la información para la aplicación de más de 30 mil exámenes.En el citado libro, Melchor Sánchez Mendiola agrega que “los procesos de evaluación efectivos requieren estructuras organizacionales participativas, no tan verticales o jerárquicas, que estén dispuestas a aceptar los resultados con entusiasmo y transparencia, para actuar en consecuencia y mejorar la estructura, procesos y resultados del sistema. Se requiere pensamiento sistémico y visión de largo plazo para que el proceso de evaluación se integre adecuadamente al sistema, y participación activa de las personas que conforman los diferentes elementos del mismo. En resumen, la evaluación no es una tarea fácil ni sencilla, se requiere esfuerzo a nivel individual y colectivo, así como apoyo de los diversos niveles de la estructura organizacional”.Deseamos que las protestas de los estudiantes rechazados por no haber acreditado la evaluación y la nueva aplicación de un examen en línea para ingresar a la máxima casa de estudios sea el parteaguas para consolidar el modelo de evaluación para seleccionar a los mejores aspirantes. Los alumnos que actualmente forman parte de los privilegiados que lograron ingresar después de ser evaluados, en algunos casos, ya ocupando un lugar en el salón de clases, desafortunadamente no siempre han mostrado ser los mejores alumnos, los más interesados en aprovechar la oportunidad, o los de mejor rendimiento académico. Esta realidad nos permite reflexionar que siempre hay un espacio para establecer mejores criterios de evaluación. Académico de la UNAMÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.