Violeta Núñez RodríguezEl 16 de julio del presente año, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó que recibiría a 50,113 estudiantes de primer ingreso a la licenciatura. De este total, 21,962 correspondían a estudiantes que ingresaban mediante el concurso de selección a través de un examen, el resto con pase reglamentado. También informaba que 158,712 estudiantes habían presentado el examen. Esto significaba que 136,750 estudiantes no fueron aceptados, es decir, más del 86% de los aspirantes (UNAM, 2026, 16 de julio). Ante esto, la preocupación desde hace décadas sigue siendo lo que ocurre con las y los estudiantes que son “rechazados” de la “máxima casa de estudios”. Un tema que en los años 80 y 90 lo planteó el Consejo Estudiantil Universitario; el Congreso Universitario de 1990; y el Comité Estudiantil Metropolitano, con el “Movimiento de los Excluidos". Las demandas se centraban en ampliar la matrícula y aumentar el financiamiento público, a fin de que más jóvenes tuvieran la oportunidad de acceder a la UNAM.Sin embargo, este tema no está resuelto. Una gran cantidad de jóvenes que desean entrar a la UNAM, no encuentran espacio. De cada 100 estudiantes, solo logran entrar 13. El escenario se vuelve más complejo en licenciaturas como medicina. La demanda fue de 16,507 aspirantes, y la oferta fue de 176 lugares, lo que representa que solo 1 de cada 100 aspirantes es aceptado (UNAM, 2026).Sin embargo, a este problema de fondo, o derivado de éste, en donde no podemos contestar que “hay otras opciones” porque hemos constatado la deserción escolar, entre otras, consecuencia de no ser aceptado en la UNAM, hoy estamos atravesando una situación adicional. Por primera ocasión la Universidad realizó el examen en línea para el sistema escolarizado, basado en un sistema en inteligencia artificial. La institución argumentó que con un examen así, se brindarían más oportunidades a “aspirantes que viven en diferentes regiones del país y del extranjero, sin necesidad de desplazarse” (UNAM, 2026,16 de julio). Aunado a esto, se ahorrarían recursos.Para la realización del examen la UNAM contrató a Territorium Life, una empresa de tecnología educativa que realiza evaluaciones en línea, a la cual le pagó 41.8 millones de pesos por la aplicación y supervisión (Rojas, 2026, 20 junio), cifra que representa el 0.07% del total de los $53 mil millones del presupuesto federal de la inistitución.No obstante, en el contexto del examen en línea, por redes sociales empezaron a circular videos donde se invitaba a hacer trampa en el examen, y se compartían estrategias para “burlar” el sistema de supervisión. Una vez realizado el examen, la UNAM dio a conocer que al 2% de los aspirantes se les había cancelado el examen por “conductas contrarias a lo establecido en la Convocatoria y en la Legislación Universitaria” (UNAM, 2026, 16 de julio).Sin embargo, cuando se publicaron los resultados se empezó a denunciar que el comportamiento del número de aciertos obtenidos en 2026, con puntajes inusualmente altos, era atípico en relación con los ciclos anteriores. Aunado a esto, supimos de empresas que garantizaban el ingreso a la UNAM (ofrecían contestar el examen), y algunas preguntaban, “¿cuánta ayuda quieres?” (testimonio recabado).Frente a esto, la UNAM expresó: “se detectaron… prácticas ilegales de personas y empresas que engañaron a familias y vendieron servicios fraudulentos para sustentar el examen. A raíz de esta situación, … se presentó la denuncia penal correspondiente…” (UNAM, 2026, 6 de julio).Derivado de esto, la institución suspendió provisionalmente la inscripción e instaló una Comisión Técnica conformada de forma multidisciplinaria para revisar el examen de ingreso a la licenciatura 2026, en la que señaló “no podemos permitir que el acceso a la Universidad se vea afectado por aquellos aspirantes que pudieron tener algún tipo de ayuda” (UNAM, 2026, 27 de julio).En este contexto, se han llevado a cabo manifestaciones de estudiantes que no fueron aceptados, demando transparencia en los resultados y el regreso al examen presencial, y "que se evalúe el conocimiento, no la astucia para hacer trampa", como decía una de las pancartas de una marcha.Hoy diversas voces piden la repetición del examen, sin discutir los problemas de fondo, entre ellos la ampliación de la matrícula y del presupuesto público de la UNAM, una de las demandas históricas del movimiento estudiantil, a fin de terminar con los “rechazados”, mejor dicho excluidos del sistema.Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Los “rechazados” de la UNAM, escribe Violeta R. Núñez Rodríguez
Violeta Núñez RodríguezEl 16 de julio del presente año, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó que recibiría a 50,113 estudiantes de primer ingreso a la licenciatura. De este total, 21,962 correspondían a estudiantes que ingresaban mediante el concurso de selección a través de un examen, el resto con pase reglamentado. También informaba que 158,712 estudiantes habían presentado el examen. Esto significaba que 136,750 estudiantes no fueron aceptados, es decir, más del 86% de los aspirantes (UNAM, 2026, 16 de julio). Ante esto, la preocupación desde hace décadas sigue siendo lo que ocurre con las y los estudiantes que son “rechazados” de la “máxima casa de estudios”. Un tema que en los años 80 y 90 lo planteó el Consejo Estudiantil Universitario; el Congreso Universitario de 1990; y el Comité Estudiantil Metropolitano, con el “Movimiento de los Excluidos". Las demandas se centraban en ampliar la matrícula y aumentar el financiamiento público, a fin de que más jóvenes tuvieran la oportunidad de acceder a la UNAM.Sin embargo, este tema no está resuelto. Una gran cantidad de jóvenes que desean entrar a la UNAM, no encuentran espacio. De cada 100 estudiantes, solo logran entrar 13. El escenario se vuelve más complejo en licenciaturas como medicina. La demanda fue de 16,507 aspirantes, y la oferta fue de 176 lugares, lo que representa que solo 1 de cada 100 aspirantes es aceptado (UNAM, 2026).Sin embargo, a este problema de fondo, o derivado de éste, en donde no podemos contestar que “hay otras opciones” porque hemos constatado la deserción escolar, entre otras, consecuencia de no ser aceptado en la UNAM, hoy estamos atravesando una situación adicional. Por primera ocasión la Universidad realizó el examen en línea para el sistema escolarizado, basado en un sistema en inteligencia artificial. La institución argumentó que con un examen así, se brindarían más oportunidades a “aspirantes que viven en diferentes regiones del país y del extranjero, sin necesidad de desplazarse” (UNAM, 2026,16 de julio). Aunado a esto, se ahorrarían recursos.Para la realización del examen la UNAM contrató a Territorium Life, una empresa de tecnología educativa que realiza evaluaciones en línea, a la cual le pagó 41.8 millones de pesos por la aplicación y supervisión (Rojas, 2026, 20 junio), cifra que representa el 0.07% del total de los $53 mil millones del presupuesto federal de la inistitución.No obstante, en el contexto del examen en línea, por redes sociales empezaron a circular videos donde se invitaba a hacer trampa en el examen, y se compartían estrategias para “burlar” el sistema de supervisión. Una vez realizado el examen, la UNAM dio a conocer que al 2% de los aspirantes se les había cancelado el examen por “conductas contrarias a lo establecido en la Convocatoria y en la Legislación Universitaria” (UNAM, 2026, 16 de julio).Sin embargo, cuando se publicaron los resultados se empezó a denunciar que el comportamiento del número de aciertos obtenidos en 2026, con puntajes inusualmente altos, era atípico en relación con los ciclos anteriores. Aunado a esto, supimos de empresas que garantizaban el ingreso a la UNAM (ofrecían contestar el examen), y algunas preguntaban, “¿cuánta ayuda quieres?” (testimonio recabado).Frente a esto, la UNAM expresó: “se detectaron… prácticas ilegales de personas y empresas que engañaron a familias y vendieron servicios fraudulentos para sustentar el examen. A raíz de esta situación, … se presentó la denuncia penal correspondiente…” (UNAM, 2026, 6 de julio).Derivado de esto, la institución suspendió provisionalmente la inscripción e instaló una Comisión Técnica conformada de forma multidisciplinaria para revisar el examen de ingreso a la licenciatura 2026, en la que señaló “no podemos permitir que el acceso a la Universidad se vea afectado por aquellos aspirantes que pudieron tener algún tipo de ayuda” (UNAM, 2026, 27 de julio).En este contexto, se han llevado a cabo manifestaciones de estudiantes que no fueron aceptados, demando transparencia en los resultados y el regreso al examen presencial, y "que se evalúe el conocimiento, no la astucia para hacer trampa", como decía una de las pancartas de una marcha.Hoy diversas voces piden la repetición del examen, sin discutir los problemas de fondo, entre ellos la ampliación de la matrícula y del presupuesto público de la UNAM, una de las demandas históricas del movimiento estudiantil, a fin de terminar con los “rechazados”, mejor dicho excluidos del sistema.Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.















