Calificaciones★★★★★ obra maestra★★★★ muy buena★★★ buena★★ regular★ malaSpider-man: Brand new day ★★★✩✩Dirección: Destin Daniel CrettonIntérpretes: Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink, Jon BernthalProducción: Estados Unidos. 2026 (145 minutos). Fantástica.Entre el amor y la responsabilidadPor Jordi Batlle CaminalTom Holland lleva ya cuatro largometrajes dando vida a Peter Parker/Spider-man, sin contar su participación secundaria o anecdótica en otras superproducciones de la Marvel. Supera, pues, a Tobey Maguire (tres largometrajes: la trilogía de Sam Raimi, que para las nuevas generaciones de fundamentalistas marvelianos se sitúa en la prehistoria) y a Andrew Garfield (dos largometrajes), y es muy pr obable que todavía se apunte algún título más: presten atención a la coda que sigue a los créditos finales de Spider-man: Brand new day.Ya sea bajo las facciones de Maguire, Garfield o Holland, el superhéroe arácnido es sin duda la criatura más atractiva del zoo Marvel: encanto juvenil, frescura y una mezcla peculiar de inocencia y responsabilidad. De todo esto da fe la primera parte (la mejor) de esta nueva entrega ya no dirigida por Jon Watts, sino por el menos creativo aunque eficaz Destin Daniel Cretton. Hay en ella la más bien filmada escena de acción de la película (por las luminosas calles de Nueva York) y pinceladas humorísticas muy ingeniosas sobre la vida cotidiana del personaje, dedicada enteramente al oficio de justiciero urbano sacrificado y solitario: es brillante el plano de Parker sentado al lado de la lavadora que está centrifugando su traje de araña, su único momento de reposo.Los personajes de Zendaya y Tom Holland en un fotograma de la películaSony PicturesLa trama de Spider-man: Brand new day se bifurca en dos direcciones. Por un lado, el enfrentamiento del protagonista con una extraña amenaza, que es de orden telepático y tendrá que ver con una nueva antagonista, Jean Grey (la superheroína que interpretó Famke Janssen en la saga X-Men). Por otro, la tarea de recuperar el amor de su querida MJ, que, como recordarán del final de la precedente Spider-man: No way home, ha borrado de su mente la figura de Peter Parker. Tiene este apartado un agradable toque de las viejas historias de reconquista sentimental de la edad de oro de la comedia americana y los carismas de Holland y Zendaya tienen la fuerza requerida. Por lo demás, esta epopeya excesivamente larga y fatigosa tiene momentos apreciables cuando comparecen Bruce Banner/Hulk o el impagable Frank Castle/Punisher (Jon Bernthal, recién salido, como Zendaya y Holland, de La Odisea de Nolan), el mejor secundario de la función.Mother Mary ★★✩✩✩Dirección: David LoweryIntérpretes: Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer, FKA Twigs, Kaia GerberProducción: Reino Unido. 2026 (112 minutos). Drama fantásticoNada que ponersePor Philipp EngelNada acaba de funcionar del todo en la esperada nueva película de Lowery, si no es su apabullante dirección artística, que recuerda a su muy superior fantasía artúrica The Green Knight (2021): la corona de Dev Patel es familia directa de las aureolas metálicas que luce aquí Anne Hathaway, una divinidad del pop que, en lo alto del escenario de sus mega-giras mundiales, podría ser la mezcla perfecta de Lady Gaga y Taylor Swift, aderezada con el toque místico de Rosalía. Pero, como suele ocurrir, aunque compuestas por Jack Antonoff o Charli xcx, a la salida del cine pocos tararearán esas canciones que, en la ficción, mantienen en trance a medio planeta.Una imagen de la películaA24En un momento de crisis, la cantante se presenta, con el pelo mojado y en modo lacrimosa, al desesperado grito de “necesito un vestido” (un claro eco de aquel “Rupert, te necesito”), a la puerta del manoir de la que, diez años atrás, fue su fiel diseñadora de vestuario (la estatuaria Michaela Coel), para dar pie a una larga, tensa y psicodramática conversación de reencuentro digna de Davis y Crawford, aunque en versión rimbombante. Todo para derivar, entre flashbacks, a un asunto de posesión y exorcismo, más o menos ligado a la creación artística, con el que Peter Strickland lidió mejor en In Fabric (2018). Si en la aclamada A Ghost Story (2017), Lowery jugaba con la más básica imagen mental de un fantasma –sábana y dos agujeros–, y le funcionaba a las mil maravillas, aquí nos confronta a un pañuelo rojo flotante con muy desigual fortuna. En este cuento gótico contemporaneizado, todo está tan elaborado que no deja de contemplarse con un interés acaso superior a la media, cautivo de una fascinación estética ajena a una trama de la que se desconecta con extrema facilidad. Aunque la ambición aquí era mucho mayor, en un concurso de divas pop Mother Mary quedaría por detrás de las guerreras K-Pop; la Naomi Scott de la estupenda Smile 2 o la Saleka de su querido papá psicópata Shyamalan.Atrapa el millón ★★✩✩✩Dirección: Grégoire VigneronIntérpretes: Christian Clavier, Rayane Bensetti, Claire ChustProducción: Francia. 2025 (88 minutos). Comedia.¡Jo, qué noche!Por Salvador LlopartComedia sin demasiadas pretensiones, con algo de comedia negra y un punto de sátira social. Amenazada por el vértigo de quedarse en nada de no ser por la química —discreta, casi paternal— entre el joven Rayane Bensetti y el veterano Christian Clavier, consciente de que el mejor recurso cómico consiste, precisamente, en prescindir de casi todos los recursos. Un gesto, una pausa, una mirada le bastan para sostener lo que el guion no consigue. Stan (Bensetti), empleado ejemplar de una gran multinacional, descubre por accidente que su trabajo carece de sentido y decide quedarse con un millón de euros destinado a sobornos. Para ello contará con la ayuda de un experto ladrón (Clavier). Stan tiene un hijo, una ex mujer y una novia. El ladrón solo tiene a su madre, interpretada también por Clavier en un inesperado doble papel. Entre dudas y vacilaciones, ambos cambian de opinión una y otra vez: robar o no robar, esa es la cuestión que atraviesa la noche en la que todo ocurre. Acelerada, gesticulante y pasada de revoluciones, Atrapa el millón enlaza un equívoco tras otro hasta confundir el humor con la velocidad. Aquí nadie para de correr ni de hablar. Tanta agitación acaba por agotarnos a todos.Mala bèstia ★★★★✩Dirección: Bàrbara FarréIntérpretes: Maria Schwinning, Iria del Río, Roger CasamajorProducción: España. 2026 (94 minutos). Drama.Cuentos del bosquePor J. BatlleLa primera media hora está ambientada en un internado de niñas y adolescentes que esperan ser adoptadas antes de cumplir los temibles dieciocho años. La atmósfera se presenta enrarecida, y la mezcla de cuentos del bosque (donde habitan criaturas de las que solo vemos los ojos, dos puntitos rojos en la oscuridad como los de Apichatpong Weerasethakul), adolescencia, menstruación y primeros deseos sexuales evocan En compañía de lobos, la película de Neil Jordan inspirada en Angela Carter. En la hora siguiente, la protagonista ya vive con sus padres de acogida, precisamente en una casa en el bosque. La atmósfera se mantiene enrarecida, multiplicada ahora por una obsesión enfermiza por el embarazo: sus nuevos padres desean un hijo propio y eso desequilibra a la hija adoptada. Mala bèstia es una obra sugestiva, inquietante y psicológicamente compleja (no falta el polanskiano conejo de Repulsión), en la que Bàrbara Farré, en su primer largometraje, se muestra muy segura en sus recursos visuales (el elegante movimiento de cámara en la escena del altillo del internado) y narrativos (el agua de un grifo como elipsis contundente). Y un sincero aplauso a la formidable actriz protagonista, Maria Schwinning.María Schwinning en una imagen del filmeA ContracorrienteLa última ronda en Venecia ★★★✩✩Dirección: Francesco SossaiIntérpretes: Filippo Scotti, Sergio Romano, Pierpaolo CapovillaProducción: Italia. 2025 (98 minutos). Road movieRuta por la Veneto liminalPor P. EngelNi una góndola. Esta road movie que recuerda al Wenders de final de los 70, principios de los 80, amén de la más desarrapada commedia all’italiana, de Dino Risi a Elio Petri, pasando por Los inútiles de Fellini y el Neorrealismo, sin olvidar a los marginados de la Rohrwacher, nos pasea por una colección de no lugares liminales en los alrededores de Venecia. Carreteras secundarias, bares de moteros, burdeles, supermercados, aeropuertos y gasolineras. Significantes vacíos confrontados a un par de vestigios más significativos, como Villa Roberti, un palacete renacentista amenazado por la autopista, o el Memorial Brion, donde yace el propio arquitecto, Carlo Scarpa, de tan sofisticado complejo brutalista. En este atípico mapa y su territorio se mueven dos pícaros veteranos, a los que se suma un introvertido estudiante de arquitectura que, al cabo de dos noches de desenfreno, acabará abriéndose al mundo. Un bromance etílico-zarrapastroso, que hubiera sido caro a Genet o Pasolini, alimentado con un coming-of-age más previsible, que nos brinda, nunca mejor verbalizado, un curioso recorrido en clave de realismo sucio por la Italia de los abandonados en el paisaje desangelado que dejó la crisis del 2008.
'Spider-man: Brand new day' (★★★✩✩), entre el amor y la responsabilidad y otros estrenos de la semana
Los críticos de 'La Vanguardia' también analizan 'Mother Mary', 'Atrapa el millón', 'Mala bèstia' y 'La última ronda en Venecia'










