Valoración:Hay una escena en Spider-Man: Brand New Day en la que Peter Parker contempla cómo decenas de neoyorquinos, niños y adultos de todas las razas, toman las calles para profesar su cariño y apoyo a Spidey. Es el verdadero poder del héroe arácnido dentro y fuera de la pantalla, su fiabilidad, la seguridad de que aparecerá en escena y lo hará todo mejor, provocando que lo sigamos ciegamente. La cuarta aventura en solitario de Tom Holland con la malla del trepamuros subraya con rotulador fosforito, como sus adelantos y hasta su título vaticinaban, una nueva etapa cinematográfica del personaje. Adiós al instituto y a los primeros amores, adiós a la inocencia y al filtro John Hughes. Spider-Man ha crecido y madurado en todos los aspectos. Lo ha hecho la saga y también Peter. Lo ha hecho el registro actoral de Tom Holland, la temática y también la ambición estilística en manos de Destin Daniel Cretton. Si Jon Watts cumplió de sobra insuflando corazón y jovialidad a cada plano de la trilogía centrada en la etapa adolescente, Cretton, que ya demostró su buena mano con Shang-Chi, estira la elasticidad interpretativa de Holland, lo envuelve con su virtuosismo en la acción y pone todo a merced de un Peter adulto, un Peter que por fin permite explorar una faceta más oscura y triste del héroe más luminoso, sin por ello sacrificar su carácter divertido, torpe y generador constante de gags, sin apagar esa luz intrínseca en él.Brand New Day crece junto a su protagonista y habla sobre depresión y soledad (siguiendo la estela de otros títulos como Thunderbolts* que sacaron jugo al género para hablar de salud mental), sobre trauma enterrado bajo telarañas de negación, consciente de que el Hombre Araña es el mejor catalizador emocional de la editorial para transitar el duelo, la pérdida, el amor o la esperanza. Si algo confirma este filme es que Tom Holland ha nacido para interpretar a Spider-Man, también en su versión más adulta y rota. Baila con naturalidad entre el niño y el hombre, entre el hombre y el superhombre, sin fallar jamás, equilibrando con naturalidad las emociones humanas y el sentido arácnido.Holland, que entrega su interpretación más completa tanto del trepamuros como de Peter, encuentra en la acción de Cretton una herramienta extra para explotar todo el potencial visual y también emocional de la araña, ahora vapuleada y zarandeada, casi como un avatar de un videojuego que mete al espectador bajo la máscara para balancearlo por los cielos de Nueva York y los vaivenes de la vida. Otro de los grandes aciertos de la película pasa por escribir una historia compacta, que no te exige la revisión del MCU, ni siquiera de la trilogía original. No hay mención al multiverso y, si bien tenemos varios invitados y visitas sorpresa de otros miembros de la franquicia, sirven a un propósito claro: sumar a la historia de sanación de un Spidey tratando de no ceder su humanidad. Claro ejemplo de ello es Hulk, que funciona casi como reflejo invertido para un Peter tentado en ceder el control total a su bestia.Y entre los secundarios que desfilan por la trama, el Punisher de Jon Bernthal brilla por encima de todos, convertido en la réplica gruñona a la moralidad del héroe, el otro lado de una buddy movie en la que nos quedaríamos a vivir. La única que le podría robar algo de foco junto a Peter es Sadie Sink, el secreto mejor guardado. Sin desvelar su identidad, la pelirroja vuelve a alardear de ese magnetismo en primerísimo plano que ya la hizo sobresalir en Stranger Things, pero además despierta una chispa de esperanza en el MCU que se reinicie tras las dos próximas citas vengadoras. Brand New Day no es perfecta. Descuida por momentos el ritmo narrativo debido a una duración a la que le sobra media hora, la resolución peca de predecible y desaprovecha a Zendaya, relegando a MJ al recurrente rol de interés amoroso que se limita a detonar la historia del héroe. Sin embargo, es fácil perdonar esos descuidos a un personaje que sigue siendo un lugar seguro para el magullado espectador marvelita. Es el faro involuntario en un estudio a la deriva y ahogado por el multiverso, el amigo y vecino fidedigno que sigue siendo como volver a casa.