En León, la Fundación Cerezales dedica una muestra al dúo francés Art Orienté Objet, que imagina híbridos, rituales y artefactos para repensar la relación entre humanos y animales ante el colapso ecológico
Altísimo peligro de incendios: por si alguien aún no se hubiera enterado o le quedase burricie para discutirlo en este verano terminal, triste y terrible del Antropoceno, lo advertía el dúo artístico francés Art Orienté Objet ya en 2015. La señal de alarma está a medias oculta en una de las piezas que arman este repaso oportuno y potentísimo de 30 años de trabajo en la Fundación Cerezales de León. Se titula El canguro y muestra el esqueleto de un canguro que encontraron atropellado en una cuneta del interior australiano. Sobre sus huesos los artistas inscribieron símbolos chamánicos aborígenes e inscripciones contemporáneas, a la vez fósiles y retrofuturistas, que dan testimonio de una civilización indiferente a las señales de su colapso. Entre ellas, la pérdida de biodiversidad animal y las extinciones masivas cotidianas, desde las carreteras que separan los territorios de vida animal de los puntos de agua y provocan muertes innumerables a los incendios infernales que en 2019 y 2020 costaron la vida a 3.000 millones de animales según el WWF.









