Aparentemente, de cara a las elecciones legislativas de noviembre, el viento sopla a favor de los demócratas: la popularidad de Donald Trump está en mínimos históricos, los sondeos electorales apuntan a que podrían recuperar incluso el control del Senado y la guerra de Irán no promete resolverse pronto. Aun así, el nerviosismo se ha instalado en el seno del Comité del Partido Demócrata (DNC). El origen del malestar es un agujero de cerca de dos millones de dólares que contrasta con los más de cien millones de dólares en efectivo que tiene el Partido Republicano para gastar en la campaña.PublicidadLa diferencia de fuerza económica ha provocado el temor de que los republicanos, a golpe de talonario, puedan acabar con la perspectiva de los demócratas de conseguir una victoria aplastante. Según los últimos informes presentados ante la Comisión Federal Electoral, los tres principales comités vinculados al Partido Republicano y las dos principales super-PAC que lo apoyan reportaron un total de unos 657 millones de dólares en efectivo a finales de junio. La cifra supera con diferencia los 334 millones de dólares que manejan los demócratas.A pesar de que los demócratas han logrado que algunos escaños pasaran de ser claramente republicanos a ser competitivos, como ha pasado con la carrera por el Senado en Texas, el leve margen que los separa podría ser revertido con una agresiva campaña republicana. El escenario que tanto temen los demócratas es que, en la recta final de las elecciones, el Partido Republicano gaste ingentes cantidades de dinero en anuncios para apoyar a sus candidatos para así recortar distancias.Además, el músculo económico con el que cuenta el partido de Donald Trump también les da una ventaja estratégica. A diferencia de los demócratas, los republicanos pueden permitirse gastar el dinero por igual en las distintas carreras electorales que hay. En cambio, el ajustado presupuesto obliga a los demócratas a tener que ser más selectivos a la hora de invertir el dinero y buscar asegurar aquellas contiendas donde sea más probable obtener los escaños necesarios para recuperar el Congreso. El margen de error es mucho menor y ya se han cometido faltas garrafales, como pasó en Maine.Una denuncia por agresión sexual contra el candidato demócrata de Maine para el Senado, Graham Platner, ha puesto en serio peligro las opciones de recuperar el control de la cámara alta. A cuatro meses de los comicios, la retirada de Platner ha supuesto tirar por la borda toda la campaña y tener que buscar un nuevo candidato que tenga el mismo tirón que el anterior. La contienda en este estado de la Costa Este dibujaba el camino más probable para conseguir la mayoría en el Senado. Ahora, esa ruta se ha desviado hacia Texas.PublicidadPara acabar de enturbiar el panorama, Axios publicaba este miércoles que el multimillonario Elon Musk está estudiando recuperar su super PAC, America PAC, para dar el empujón final a los republicanos en las midterms. Los 290 millones que Musk donó a través de esta plataforma en 2024 fueron cruciales para que Trump volviera a la Casa Blanca.Gran parte del agujero que sufren los demócratas se debe a la deuda que adquirieron al perder las elecciones de 2024. Más allá del gasto que comportó la campaña, las donaciones cayeron en picado después de la debacle de la candidata demócrata Kamala Harris. Según Notus, que cita los registros de propiedad de Washington, las revelaciones indican que el año pasado el DNC ofreció como garantía su sede física en la capital federal para poder obtener una línea de crédito de 15 millones de dólares destinada a invertir en las elecciones intermedias.La gravedad de la situación dentro del partido ha puesto en cuestión al presidente del DNC, Ken Martin, quien asumió el cargo el año pasado. La presión que Martin está percibiendo desde dentro es tal, que incluso Recursos Humanos abrió una investigación contra él, según revela The New York Times. Durante una acalorada discusión, Martin lanzó su teléfono hacia el escritorio de un asistente.