Los precios de la luz se han disparado durante el mes de julio en España (y en la UE) como consecuencia de una tormenta perfecta compuesta por los factores habituales del verano y por la reactivación de las tensiones en Oriente Medio. La práctica ruptura del acuerdo de paz entre EEUU e Irán ha vuelto a elevar los precios del gas de referencia en Europa al entorno de los 60 euros el MWh, y la traslación a los precios de la electricidad ha sido inmediata. Según los datos de OMIE, la luz en España en la subasta del mercado mayorista ha escalado en julio a un promedio de 103,6 euros el MWh, un 47,9% más que en el mismo mes de 2025. De esta manera se sitúa como la cifra más alta para este periodo desde 2022, cuando se alcanzaron los 142,7 euros por la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania. Este precio es un indicador de la evolución del mercado, aunque se trata de un valor inferior al resultante después de sumar el coste de las restricciones técnicas y de los servicios de ajuste, y también inferior al que finalmente pagan los consumidores después de añadir los impuestos. El repunte de julio se encuadra en un problema estructural mayor de aumento de los precios de la electricidad en toda la UE tras la pandemia, a pesar de que la implantación de más renovables abarata la generación. La serie histórica del operador del mercado ibérico, con datos desde 1998, constata el encarecimiento de la luz en los últimos seis años respecto a los periodos anteriores. Justo cuando se preveía una vuelta al escenario anterior en 2026, la nueva guerra lo ha impedido, volviendo a perjudicar tanto a los hogares como a las empresas y a su competitividad a nivel internacional. Una parte del incremento responde al pico de demanda eléctrica por las altas temperaturas y a la menor generación con eólica, lo que lleva a su vez a una mayor participación del gas en el mix. Según los datos de Mibgas, el precio del gas español ha alcanzado un promedio de 54,6 euros el MWh en julio de 2026, la cifra más alta para este mes desde 2022 (si bien entonces el precio más que duplicó el actual). Las restricciones de oferta por la reanudación de la crisis de Ormuz y la mayor demanda en verano, temporada clave para rellenar las reservas de cara al invierno, explican la subida del precio. De hecho, la expectativa es de precios futuros caros tanto del gas como de la luz para el resto de 2026. Según los datos de OMIP del 29 de julio, el precio de referencia para agosto es de 121 €/MWh, pero también por encima de los 100 euros en el resto de meses de este año. La tensión se aliviaría en 2027, año para el que el contrato anual se referencia en 67,3 euros. Por otra parte, Mibgas ofrece datos de gas con entrega en España en los próximos meses y el precio, consultado en el fichero relativo al 29 de julio, se mantiene en los 59 €/MWh para agosto, septiembre y octubre, casi el doble que en esos mismos meses de 2025. Óscar Barrero, socio responsable de energía de PwC España, explica que el problema son las horas en las que los ciclos combinados marcan el precio, ya que en las franjas centrales del día domina la generación de electricidad con solar y se producen precios cercanos a cero. "Vemos saltos de precios con horas casi a cero frente a horas entre los 150 €/MWh y los 200", aprecia. Pedro Cantuel, economista y responsable de desarrollo de negocio en la compañía energética IGNIS, coincide en que en España hay actualmente una "volatilidad extrema de los precios" a lo largo del día, por lo que importa mucho cuándo los hogares y las empresas realizan los consumos. La reducción de esta volatilidad pasa por instalar más almacenamiento para la renovable generada y por mejoras en la red, reformas estructurales que avanzan lentamente. Barrero considera que, dada la escalada de la crisis en Oriente Medio, "lejos de encontrar una solución definitiva", los precios del gas se van a mantener elevados durante agosto. Y advierte de que, "si entramos en octubre y noviembre en esta misma situación, el invierno se espera con precios altos, dado que al incremento de la demanda de electricidad por menores horas de sol se suma la demanda del gas por las calefacciones". Elevará la inflación El repunte del precio de la luz en julio ya ha tenido su reflejo en los precios de consumo, según ha señalado este jueves el INE, con un aumento de la tasa anual del IPC en tres décimas, hasta el 3,5%, provocado por las subidas en los combustibles y la electricidad. TE PUEDE INTERESAR A la espera de los datos detallados, que se publicarán a mediados de agosto, los productos energéticos se encarecieron un 9,4% anual en julio (un 4,1% mensual), coincidiendo con la retirada de buena parte de las ayudas del Gobierno, como la bajada del IVA de la luz y de los carburantes vigentes entre marzo y junio. Ese 9,4% es la mayor variación anual en los productos energéticos desde septiembre de 2022. CaixaBank Research señala que la inflación se ha situado en julio "por encima del rango esperado", especialmente en el ámbito energético, frente a la sorpresa a la baja de los alimentos. A principios de julio, tras la firma del memorándum de entendimiento entre EEUU e Irán, el servicio de estudios estimó una inflación anual media del 3,2% para 2026, pero advierte de que, si se mantiene la senda actual en la energía, el dato anual "se situará unas décimas por encima" de esta última estimación, sin calcular todavía un nuevo dato. Los expertos energéticos consultados explican que el impacto del precio mayorista se va a trasladar de manera desigual a las facturas. José Burgos, socio de energía de la consultora BIP Iberia, distingue entre los hogares y empresas con contratos a precio fijo en el mercado libre, que no percibirán un impacto significativo, frente a un "efecto directo" sobre los consumidores acogidos a la tarifa regulada (PVPC), cuya factura mantiene una vinculación parcial con la evolución del mercado mayorista, así como sobre aquellas empresas con contratos indexados. Barrero añade que, no obstante, el encarecimiento también se traslada a los mercados de futuros, lo cual afecta a los contratos que se vayan a renovar en estos momentos. TE PUEDE INTERESAR Todos coinciden en la necesidad de incorporar medidas fiscales para abaratar el precio de la energía y ganar competitividad, en línea con las directrices de la Comisión Europea. Una opción, consideran, es volver a reducir al mínimo el IVA de la luz y eliminar otros impuestos de la factura de los hogares y empresas, más allá de la supresión, que consideran positiva, del impuesto sobre la producción de energía eléctrica en 2028. Por otra parte, plantean llevar los costes de servicios de ajuste a peajes para mejorar la competitividad de la gran industria.