Las facturas de la luz y del gas de los hogares españoles volverán a subir a partir de este lunes. Con la llegada del mes de junio finalizan las rebajas fiscales a estos productos energéticos y también a las briquetas, los pellets y la leña. Así, el IVA -actualmente reducido al 10%- volverá a situarse en el 21% y el impuesto especial eléctrico se normalizará en el 5% desde el 0,5% en que quedó tras los descuentos. Se mantendrá, eso sí, la suspensión al impuesto a la generación de electricidad que abonan las compañías energéticas.Por tanto, es de esperar que cuando a los consumidores les llegue la factura correspondiente al mes de junio vean un incremento en la cantidad a abonar. Según el Índice de Precios de Consumo (IPC) de abril –el último que incluye detalle por productos–la luz y el gas estaban incluso más baratos que en el mismo mes del año pasado. En concreto, la electricidad costaba un 4,3% menos y el gas natural, un 9,6%. Si no hubiera sido por las rebajas fiscales, el precio de la electricidad habría crecido un 4,8% y el del gas, apenas un 0,7%.El paquete fiscal de alivio por la guerra en Irán estaba diseñado para desactivarse antes de tiempo si los precios de algunos de los productos rebajados se mantenían. En el caso de la electricidad y el gas, hubiera sido necesaria una brusca subida de precios para que la bajada de impuestos siguiera vigente un mes más. En un contexto en el que los precios de luz y gas han permanecido relativamente contenidos -al menos por el momento-, el elevado coste del paquete de alivio económico es un factor decisivo. Según estimó la Airef a mediados de abril, solo la rebaja fiscal que decae este lunes ha supuesto un impacto de 1.000 millones de euros en recaudación perdida. De los cuales 452 millones se deben al IVA de la luz, 153 millones al del gas, las briquetas y los pellets y otros 360 millones se deben a la caída de ingresos por el impuesto especial eléctrico, que en este caso sufren las comunidades autónomas. Sin embargo, lo cierto es que durante el mes de mayo se han producido movimientos de precios en los mercados mayoristas de la electricidad que podrían elevar la factura. Según los datos del operador del mercado ibérico (OMIE) en mayo los precios rondaron los 54,5 €/Mwh de media, un 28,6% más que en abril. Aunque estos precios no se trasladan de forma exacta a la factura, que tiene otros costes adicionales, sí que la condicionan.El Gobierno estudia si extender el paquete fiscal a veranoEn lo que respecta al resto de medidas de apoyo, en principio se mantendrán al menos hasta que concluya junio. La rebaja del IVA de los carburantes al 10%, la bajada al mínimo del impuesto especial a los hidrocarburos y la devolución parcial del gasóleo profesional siguen vigentes. Así como las ayudas a agricultores y transportistas o los descuentos reforzados del bono social eléctrico. El diseño de la cláusula de retirada de las medidas fiscales a los carburantes prácticamente garantizaba que estas se mantendrían. De hecho, para que hubieran decaído antes de tiempo los precios tendrían que haber bajado, en lugar de subir que es lo que ha ocurrido. En el caso de los carburantes, si no se hubiesen aplicado las rebajas fiscales, el precio del diésel se habría disparado un 44,7% en comparación con el mismo mes del año pasado y del 21% en el caso de la gasolina. En estos momentos, el Gobierno se debate internamente sobre si extender o no las medidas más allá del 30 de junio. Los sindicatos ya se lo han reclamado al Ejecutivo y desde Sumar han pedido incluso restituir los descuentos a la factura de la luz si los precios siguen subiendo los próximos meses. Igual que sucede con los precios de la electricidad, el coste fiscal de las rebajas al carburante es considerable. La Airef lo ha estimado en 1.412 millones de euros.
Junio arranca con la luz y el gas más caros tras la retirada de la rebaja fiscal por la guerra en Irán
Sin la rebaja fiscal, la factura de la luz hubiera subido un 4,8% en abril y la del gas natural, un 0,7% en lugar de abaratarse. Los descuentos a los carburantes se mantendrán al menos hasta el 30 de junio, mientras el Gobierno se debate sobre si prorrogar o no alguna medida hasta el verano.














