OpiniónQueremos que todo mejore, y eso va a ser difícil si no encontramos una forma de bajarles el tono a la indignación y a la apasionada confrontación.30.07.2026 22:01 Actualizado: 30.07.2026 22:01 Estamos a una semana de cambio de gobierno, y en muchos de nosotros (creo que muchísimos) reina el desconcierto. La alternancia entre dos posiciones políticas muy diferentes ha sido lo usual desde mediados del siglo pasado. El Frente Nacional se basaba en la alternancia de los dos partidos tradicionales; luego vimos al liberal de izquierda López reemplazado por el de derecha Turbay, quien fue reemplazado por el conservador Betancur, a quien sucedió el liberal Barco. Posteriormente, al liberal Samper lo sucedió el conservador Pastrana, y a él, el entonces liberal Uribe. A Santos, de ‘la U’, lo sucedió Duque, del Centro Democrático, y a él, Petro, de una izquierda radical. Ahora fue elegido De La Espriella, de una muy clara derecha.Algunos dicen que “todos eran lo mismo”. Es una estupidez; o más probablemente una maldad que se difunde con la perversa intención de devaluar el análisis histórico serio, para convencer ingenuos. Pero en todas estas alternancias nunca pasó que un presidente se negara a darle la mano a su sucesor, lo que muestra el grado extremo de intolerancia política reinante hoy.Aunque el país está polarizado, y nuestro sistema electoral de dos vueltas ha generado la apariencia de que solo existen dos extremos, creo que hay una población muy considerable que quisiera un buen tránsito, y que desea que al país le vaya bien, como lo deseó también hace cuatro años.Quienes pensamos así no quisiéramos que nos pasara como en el famoso dicho de Lampedusa en El gatopardo, de que “todo cambie para que siga igual”. Queremos que todo mejore, y eso va a ser difícil si no encontramos una forma de bajarles el tono a la indignación y a la apasionada confrontación entre los dos grupos artificialmente únicos, construidos por el sistema electoral y la propaganda.Si queremos salir bien de este entuerto, y no llevar al país a nuevos fracasos, toca hacer el esfuerzo de pensar críticamente.La polarización que vivimos (y no somos el único país que la vive) es paralizante. Yo he leído a académicos y periodistas decir que es un fenómeno natural, algunos incluso lo han llamado positivo; es realmente catastrófico. Impide pensar con independencia y que los campamentos se acerquen a algún acuerdo.Los mensajes que se intercambian en redes —y hay que reconocer que ahí domina la agresividad del presidente Petro— están llenos de furia y rencor. Séneca decía que es imposible estar indignado y ser racional al mismo tiempo.El politólogo Greg Lukianoff y el psicólogo social Jonathan Haidt escribieron hace un par de años el libro La sobreprotección de la mente estadounidense, en el que analizan algunas malas ideas que preparan a toda una generación para el fracaso. Proponen tres grandes falsedades que se han establecido; una de ellas es que “la vida es una permanente batalla entre el bien y el mal”. Cada uno piensa que está en el campamento del bien y que sus oponentes están en el del mal. Esa idea, como postularon, es falsa, y la convicción de cada cual sobre lo bueno que es, y lo malos que son los otros, es aún más falsa.Es muy difícil pedirle a la gente que analice con rigor la situación. Los humanos estamos programados para juzgar benevolentemente las equivocaciones propias e ignorar los aciertos del contrario. Hay pocas cosas más difíciles y dolorosas que ver errores en el líder admirado y cualidades en el de los oponentes. Pero si queremos salir bien de este entuerto, y no llevar al país a nuevos fracasos, toca hacer el esfuerzo de pensar críticamente y aplicar las mismas medidas al propio que al extraño.Hay que desconfiar de mesías y profetas. Guillermo de Baskerville, en El nombre de la rosa (de Umberto Eco), le advertía a Adso que “hay que temer a los profetas y a aquellos dispuestos a morir por la verdad, pues por lo general hacen morir a muchos otros con ellos, a menudo antes que ellos, y a veces en su lugar”. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Bajémosle a la indignación
Queremos que todo mejore, y eso va a ser difícil si no encontramos una forma de bajarles el tono a la indignación y a la apasionada confrontación.








