"Un tobillo, otro tobillo, las rodillas en c�rculos, ahora la cadera…". Si uno se asoma a las t�rridas cinco de la tarde a Lucharama, en el coraz�n de Carabanchel, podr�a pensar que este es un gimnasio normal. Quiz� resulta algo extravagante el enorme ring que preside el espacio, puede que aquella grues�sima colchoneta amarilla tambi�n sea algo peculiar, pero nada en los deportistas que calientan dentro de la sala parece demasiado fuera de la norma. "Ahora corremos, cuidado con los resbalones. Saltamos y amortiguamos la ca�da, le vamos dando velocidad…". El entrenador sigue dando �rdenes y es entonces cuando empieza la extra�eza. "Vamos con unos cuellominales, primero boca arriba, luego boca abajo…".�Cuellominales?Si uno se asoma a las no menos t�rridas cinco y media de la tarde a Lucharama, en el coraz�n de Carabanchel, notar� inmediatamente que �ste no es un gimnasio normal en absoluto.As� es la cuna de las estrellas del 'Wrestling' en CarabanchelEl Mundo"La gente piensa que esto es un teatro y en la base lo es, claro, pero la parte f�sica es b�sica. Los golpes pueden no ser reales pero te aseguro que aqu� te haces da�o de verdad. Hay que prepararse muy bien". Adri�n de Francisco entrena hoy como alumno, pero su papel habitual es el de �rbitro y productor en los shows de La Triple W (White Wolf Wrestling), la principal empresa de lucha libre de Madrid y una de las mayores de Espa�a. Tambi�n gestiona el d�a a d�a de este gimnasio de Carabanchel, cuna del wrestling espa�ol. De aqu� han salido los dos �nicos luchadores patrios que viven de esto, y ambos lo hacen a miles de kil�metros de este barrio popular de Madrid como estrellas de la WWE, la de Hulk Hogan y el pressing catch cuya estela atrae aqu� a cientos de j�venes, ansiosos de emular las locuras que ve�an en la tele de peque�os.Para saber m�s"Es siempre muy bonito echar la vista atr�s y ver hasta d�nde hemos llegado", rememora el vallecano Carlos Ruiz, la Superestrella de la WWE Axiom. "Recuerdo Lucharama como un lugar en el que un grupo de amigos luchaba por un sue�o que parec�a imposible de alcanzar. As� empez� todo". Ante nuestros ojos, un grupo de chavales batalla por hacerse un hueco en ese sue�o que aquel pionero A-Kid, su primer nombre de luchador, s� logr� atrapar."No te lo vas a creer, pero para m� esto es un descanso mental", confiesa entre un ejercicio y otro Ra�l Garc�a, el benjam�n del grupo con 18 a�os. "Cuando entro aqu� me cambia el chip y todos mis problemas desaparecen". Lleva apenas siete meses el joven Ra�l entre rolls y bumps, pero quiso empezar mucho antes. "A los 14 vine con mi padre a una clase de prueba y despu�s encontraba una excusa para no apuntarme… As� que en cuanto cumpl� la mayor�a de edad fue lo primero que hice", gui�a un ojo. "Lo he pasado muy mal y esto me da una motivaci�n para seguir mejorando cada d�a. He encontrado a mi segunda familia. Simplemente, me han salvado la vida. Fuera bromas". Ya tiene hasta su nombre de luchador elegido: Bravo Alonso.Y ante la confesi�n de Ra�l, la entrevistadora siente la necesidad de quitarse, ella tambi�n, la careta. Ni siquiera ha sacado de la mochila la ropa de deporte que tra�a, presta a probar en carne propia una clase de wrestling: "En cuanto he visto la primera ca�da, me he venido abajo". "Da miedo", concede el joven luchador, "pero una vez vas entrando el rollo se te va pasando el susto y te lo pasas de puta madre, prometido"."Es un hobby m�s, como el que despu�s del trabajo se apunta a teatro, a zumba, al gimnasio… Solo que aqu� te haces da�o"Detr�s de �l, el estruendo va en aumento. En fila india, una decena de luchadores espera pacientemente su turno para subir al cuadril�tero. Ya arriba, se impulsan con las cuerdas y �bum!, ruedan hacia un lado; �bum!, ahora hacen el pino; �bum!, voltereta hacia atr�s y �patap�m!, golpe en la lona y pie izquierdo delante. �En guardia! "Eso quiere decir que est�s listo para pelear", explica Ian L�pez mientras se recoloca los sudorosos rizos oscuros y recupera el resuello. "En M�xico adelantar�an la derecha".Las dotes de este estudiante de cine mallorqu�n de 26 a�os saltan a la vista incluso para una espectadora lega en la materia. "Se me da bien, s�", se ruboriza �l. Lo suyo con la lucha libre fue un flechazo que ven�a de lejos. "Lo ve�a en la tele con mi abuela pero en Mallorca no exist�a la posibilidad de practicarlo. Tampoco hab�a escuela de cine, as� que ya ten�a la excusa perfecta para venirme a Madrid". Entrena tres veces por semana y, si pudiera, lo har�a a diario. "Esto engancha much�simo. La adrenalina es adictiva, ese momento de subir ah� y hacer cosas que en la vida cotidiana ni te plantear�as…"."Esto tiene de todo: deporte, actuaci�n, trabajo en equipo, confianza, respeto… Es incre�ble", se emociona Ariadna, una de las dos mujeres en la sala, aparte de quien escribe. "Desde peque�a ve�a lucha mexicana con mi abuelo en Argentina, donde nac�, y desde que descubr� que exist�a tambi�n en Espa�a nunca me he perdido un show. Claro, ten�a que probarlo". La futura luchadora Ari Maeda tiene perfectamente definido su personaje y hasta dise�ado su atuendo. "Soy yo misma, pero m�s adorable, me encantar�a que los ni�os me admiraran", explica. "La idea, junto a una amiga, es convertirnos en una pareja de arlequines. Lo tenemos todo preparado pero nos falta todav�a un poco de confianza para subirnos al ring. Soy muy autoexigente y para poder luchar necesito reconciliarme un poco conmigo misma. Esto, ahora mismo, es toda mi vida"."Es un hobby m�s, como el que despu�s del trabajo se apunta a teatro, a zumba, al gimnasio… Solo que aqu� te haces da�o", resume Trevor de Vries, luchador veterano y profesor de Lucharama desde hace cuatro a�os que prefiere guardarse su nombre de nacimiento. Este canario de 32 a�os lleg� a este rinc�n singular de Carabanchel por casualidad y no pudo dejarlo. "Hay que ser un poco masoca, s�, porque siempre est�s reventado: si no son los golpes, son agujetas", reconoce. "Y es un deporte muy desagradecido: est�s dos semanas sin entrenar y cuando regresas te pasas un par de d�as sin poder moverte". Todo el mundo tiene una primera lesi�n, todos lo asumen, y la prueba de fuego es ver al herido volver a entrar por la puerta. "Yo me romp� las costillas y estuve un mes durmiendo boca arriba. Si me giraba ve�a las estrellas", cuenta.En el wrestling todo sigue un gui�n perfectamente coreografiado y ensayado. Si alguien gana o pierde es lo de menos, lo importante es despertar el rugido del p�blico. Esas secuencias de movimientos son las que ensayan los alumnos de Lucharama ante nuestros ojos. Un pu�o volando por aqu�, un cuerpo volando hacia atr�s por all�, un salto al vac�o y un grito estremecedor. Pero los luchadores tambi�n hablan a escondidas sobre el ring."Hay un control constante para que nadie se haga m�s da�o del pactado. Siempre que arbitro un combate empiezo con la misma advertencia: volvamos vivos al backstage", asegura Adri�n, con el resuello todav�a entrecortado tras acometer, �l mismo, una secuencia imposible a los ojos de quien observa, y advierte: "�Ojo, el �rbitro tambi�n recibe golpes!".Las historias las escribe un grupo de guionistas de La Triple W por temporadas, con h�roes, villanos y personajes vers�tiles que hoy arrancan el furor de los espectadores pero ma�ana s�lo inspirar�n abucheos en shows de hasta tres horas que giran por toda Espa�a y en los que combaten 20 luchadores. Por supuesto, la historia tiene tambi�n una segunda vida en YouTube. "Es como una telenovela pero con golpes", resume Trevor. La empresa naci� en 2009 y hoy trabajan en ella un centenar de personas. Todos por amor al arte… o al wrestling.El ingl�s domina el vocabulario de la lucha libre y hoy nombra los dos movimientos que conforman el ABC de este deporte peculiar: los rolls, antes rodatines, que necesitan poca explicaci�n; los bumps, bautizados por el ruido que hace el golpe contra la lona. Las cuerdas contra las que rebotan los luchadores, por cierto, parecen flexibles pero son de puro acero, y la colchoneta del suelo es fina sobre la madera que cubre los hierros y muelles. Pero los luchadores tienen callo."Tenemos un puntito de locura. Nadie en su sano juicio pedir�a a alguien que le atizara con una silla en la cabeza""El dolor es nuestro d�a a d�a", asume Jonathan, alias Reaper El Mercenario, que lleg� por la lucha y se qued� por el arte. "Al final, esto no es un arte marcial sino una forma de expresi�n. Es un arte que no se diferencia tanto de la actuaci�n, solo que hace much�simo da�o". Aqu� no hay categor�as: ni pesos, ni g�neros, ni edades. Todos se enfrentan a todos. Eso s�, la jubilaci�n suele ser temprana, dolor obliga. "Mucho m�s all� de los 40 lo veo complicado, las lesiones no se curan igual y el cuerpo no responde tan bien. Y date cuenta que esto lo hacemos en nuestros ratos libres y muchos, despu�s, nos vamos a trabajar reventados", admite Trevor de Vries, y suspira: "A m� me quedan unos 10. Qu� pena no haberlo descubierto antes"."Sed conscientes de lo que hac�is y hacedlo limpio y despacio para que se vea bonito. Por fuera ten�is que estar hechos un manojo de nervios, pero por dentro es esencial estar tranquilos". Jorge Mart�n tiene 21 a�os y hace cinco que se convirti� en Newt Nova. Hoy completa el d�o de entrenadores. "La lucha libre est� creciendo mucho en Espa�a, van surgiendo empresas m�s all� de Madrid y Barcelona. Despu�s de la pandemia todos nos hemos vuelto un poco hacia el deporte, y claro, tambi�n ayuda que la WWE haya vuelto a la tele de la mano de Netflix. Esta generaci�n crecimos con Pressing Catch".Jorge/Newt Nova acaba de terminar Ciencias del Deporte, as� que el suyo es un enfoque muy f�sico: "Es imprescindible trabajar fuerza y coordinaci�n. Puedes entrenar mucho la lucha, pero la preparaci�n fuera del ring es impepinable si no quieres hacerte much�simo da�o". El toque que marca la diferencia, sin embargo, es una buena interpretaci�n, y esa tambi�n necesita un buen entrenamiento: "Este deporte es muy dif�cil mentalmente porque es subjetivo: aqu� no hay un gol que meter, todo es puro teatro y como tal, puede gustar o no. Trabajamos para el p�blico, y tienes que tener los pies muy en el suelo y la mirada muy firme".Sobre el ring los luchadores se insultan, se abofetean y, en los combates m�s extremos, se atizan con palos llenos de chinchetas, se rompen mesas sobre la espalda o se persiguen con objetos ardiendo. "La gente piensa que lo que ven es salsa de tomate, pero la sangre es completamente real", confirma Trevor de Vries. "Y si no sangras, te cortas un poquito para que brote. Todo por el espect�culo". La adrenalina anestesia los golpes. El dolor llega siempre al d�a siguiente. "Supongo que tenemos un puntito de locura, s�. Nadie en su sano juicio pedir�a a alguien que le atizara con una silla en la cabeza". A Trevor le han vetado de los combates extremos despu�s de que, en el �ltimo, su compa�ero acabara en el hospital y el p�blico al borde del desmayo por las salpicaduras. "Nos descontrolamos un poco", reconoce con una sonrisa p�cara. Eso s�, cuando suena la campana, la tradici�n dicta que toca cenar pizza todos juntos. Y la tradici�n es sagrada.
Una tarde en Lucharama, la cuna de las estrellas espa�olas del 'wrestling' en Carabanchel: "La gente piensa que todo es teatro, pero te haces da�o de verdad"
"Un tobillo, otro tobillo, las rodillas en c�rculos, ahora la cadera…". Si uno se asoma a las t�rridas cinco de la tarde a Lucharama, en el coraz�n de Carabanchel,...










