Explicativo Exclusivo suscriptores Hay una mesa suspendida desde enero de 2025 y dos que no concretaron el tránsito a las zonas de ubicación temporal.Abelardo de la Espriella Foto: MAURICIO MORENOPERIODISTA30.07.2026 16:52 Actualizado: 30.07.2026 16:52
Con la ‘paz total’ con los días contados, el presidente electo, Abelardo De La Espriella, lanzó un ultimátum a los principales cabecillas de tres grandes organizaciones armadas del país: las disidencias del Estado Mayor de Bloques y Frente (encabezadas por Alexander Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá’), el ‘clan del Golfo’ y el Eln. Las dos primeras aún mantienen negociaciones abiertas con el gobierno saliente de Gustavo Petro, aunque con un margen de avance prácticamente nulo. Entre los objetivos señalados por la nueva administración figuran Alexander Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá’ y Cristian Alexis Rocha, alias ‘Sergio Carvajal’ (del Estado Mayor de Bloques y Frente); Luciano Vargas, alias ‘Flaco’ y Luis Alfredo Burbano, alias ‘El Mariscal’(del Frente de Guerra Urbano Nacional del Eln); y Hugo Gómez, alias ‘Hugo’, perteneciente a la estructura Oliverio Isaza Gómez, del ‘clan del Golfo’. “La cosa es muy sencilla: tienen menos de una semana para entregarse. Aquí no va a haber falsos procesos de paz; la única paz en la que creo es la que se impone con las armas y las leyes de la República. Bandido que no se someta, lo vamos a dar de baja. Están a tiempo para someterse a la ley”, aseveró De La Espriella. Pese al crecimiento del pie de fuerza de las disidencias de alias ‘Calarcá’ —que pasaron de 1.400 a 3.000 hombres en armas, según la Fundación Ideas para la Paz (FIP)— y sus continuos crímenes —fue señalado de asesinar al periodista Mateo Pérez en Antioquia, infiltrar altos mandos de inteligencia del Estado y ser, según la Defensoría del Pueblo, el grupo armado que más niños recluta en el país—, la mesa de diálogo llegó al cierre del gobierno sin levantarse. Altos funcionarios ajenos a la Consejería para la Paz pusieron en duda la voluntad de paz de ‘Calarcá’ desde que este decidió continuar en las conversaciones tras su división de ‘Iván Mordisco’. El último ciclo de diálogos que avanzó oficialmente fue el séptimo; desde entonces, las delegaciones se han seguido reuniendo en los Llanos del Yarí (departamento del Caquetá) para hacer seguimiento a los compromisos, pero sin mostrar avances visibles. De este bloque hace parte el Frente 33, liderado por alias ‘Andrey’, que opera principalmente en la región del Catatumbo (Norte de Santander). En esa zona se tenía previsto establecer una Zona de Ubicación Temporal, pero el proceso se estancó debido a los combates en el territorio y a la negativa del grupo armado a agruparse sin armas. Este diario conoció que, en los próximos días, la delegación gubernamental liderada por Gloria Quiceno presentará un balance del proceso ante las comunidades del Catatumbo. Frente al ruido generado por los constantes crímenes atribuidos a ‘Calarcá’, el liderazgo de Quiceno ha quedado en entredicho, mostrándose desbordado. El ‘clan del Golfo’ El pasado 25 de junio se tenía previsto iniciar el tránsito de 400 integrantes del ‘Clan del Golfo’ sin órdenes de extradición hacia una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el municipio de Tierralta (Córdoba). Sin embargo, llegada la fecha, esta no contaba con las condiciones jurídicas y logísticas establecidas en la ley. Por ello, las delegaciones se limitaron a avanzar en los demás compromisos suscritos en Doha durante las sesiones de septiembre y diciembre de 2025. “Permanecer y continuar en el proceso de conversación sociojurídica en curso y hacer el respectivo proceso de empalme con el nuevo gobierno del Dr. Abelardo De La Espriella”, se lee en un documento firmado por ambas partes. La ZUT, de todas formas, ya enfrentaba una seria limitante: no contaba con un piso jurídico claro tras el fracaso de la ley de sometimiento que se intentó tramitar en el Congreso. Al estar configurada como un espacio de conversación sociojurídica, la eventual desmovilización del ‘Clan del Golfo’ depende estrictamente de dicho marco legal. Tras los acercamientos adelantados en Doha, la mesa de conversación sufrió un retroceso severo producto de los compromisos asumidos por el gobierno de Gustavo Petro durante su visita oficial a Washington y su encuentro con Donald Trump. En la reunión, la administración colombiana acordó que Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias ‘Chiquito Malo’ —máximo cabecilla del ‘Clan del Golfo’—, se mantendría como un objetivo militar prioritario a neutralizar. Esta decisión provocó el congelamiento del proceso por parte de la organización armada. Aunque Álvaro Jiménez, negociador del Gobierno y mano derecha del comisionado Otty Patiño, logró descongelar los diálogos tiempo después, la mesa no registró avances sustanciales en los meses siguientes. El Eln Los diálogos con el ELN, por su parte, fueron suspendidos formalmente mediante la Resolución 015 del 23 de enero de 2025, en momentos en que el Catatumbo era escenario de una de las mayores masacres perpetradas por esta guerrilla en la historia reciente. No obstante, la mesa ya venía agonizando desde que el consejero comisionado Otty Patiño decidió entablar una negociación independiente con el Frente Comuneros del Sur en Nariño. Pese a que esta facción disidente cuenta con menos de 300 integrantes —según cifras de la Fundación Ideas para la Paz (FIP)—, la delegación oficial liderada por Carlos Erazo no ha logrado agruparlos en la Zona de Ubicación Temporal (ZUT) que se tenía presupuestada en el municipio de Mallama. Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







